Catástrofe ferroviaria
Tragedia de Adamuz: un fallo de comunicación de la emergencia retrasó la atención a los heridos del Alvia
El 112 tiene medios para geolocalizar las llamadas de alerta, pero esa información no fluyó a las primeras patrullas que llegaron al apeadero

Dos guardias civiles testigos de primera hora de la tragedia conversan con periodistas en Adamuz. / Francisco J. Olmo - Europa Press

El sistema de recepción de alertas del 112 permite saber automáticamente la localización de quien llama pidiendo ayuda, pero dónde estaba cada uno de los dos núcleos de heridos y muertos en el accidente ferroviario de Adamuz, el grupo del Iryo y el grupo del Alvia, es un dato que no conocían los primeros efectivos que, en la tarde del domingo 18 de enero, llegaban al lugar de la catástrofe.
Es la principal constatación de un episodio que permanece aún sin aclarar. Fuentes próximas al operativo de rescate aseguran a este diario que la información sobre el siniestro no fluyó correctamente entre la central de la Agencia de Seguridad y Gestión de Emergencias de Andalucía (ASEMA) y el COS (Centro Operativo de Servicios) de la Comandancia de Córdoba. Según esta versión no se habrían cumplido “protocolos básicos” en la comunicación de la emergencia. Entre ellos, indicar cuántos focos de siniestro y dónde estaban.
Por su parte, portavoces oficiales del 112 de Andalucía subrayan: "Toda la información de que fuimos disponiendo fue transmitida a través de nuestra plataforma tecnológica desde la primera llamada". En esa plataforma "todos los datos se fueron consignando", sostienen.
Las versiones contrapuestas permiten atisbar una lección más de este accidente: pudo fallar una soldadura en la vía de acero... y también una soldadura en la comunicación de la tragedia. El fallo propició que los heridos del Iryo fueran atendidos casi de inmediato, y los del Alvia mucho después.
Cruce de llamadas
El jueves 22, el ministro del Interior dijo en rueda de prensa que, en la tarde del accidente, “cuando se recibe una llamada [del 112], se recibe la llamada de la existencia de una emergencia; no dan todos los datos necesarios y precisos porque lo importante es la rapidez”
Según la cronología hecha pública por Transportes, a las 20:00:26 del domingo 18, el CECON (Centro de Coordinación Nacional de Seguridad y Emergencias de Renfe) recibió una llamada del 112 preguntando dónde había tenido lugar el siniestro. Fruto de la confusión del momento: era un aviso de un gestor del 112 de Madrid, y no de Andalucía. Ese gestor estaba recibiendo llamadas de familiares madrileños de viajeros que habían recibido a su vez llamadas de parientes desde los trenes de Adamuz. Otro 112, el de Andalucía, para entonces ya tenía conocimiento del accidente. "No sé: si yo marco 112, me sale Madrid", tiene explicado el ministro de Transportes, Óscar Puente, en rueda de prensa.
Fuentes próximas al dispostivo de rescate creen que los centros nacionales de coordinación de emergencias de Adif y Renfe tienen los teléfonos directos de las salas de cada 112 autonómico para acertar en la llamada y que no se produzca esa confusión. Si existe o no ese listado de teléfonos en las oficinas de vigilancia de Atocha es una de las incógnitas del caso.
Menos de un minuto después, a las 20:01:20, hubo una conversación del 112 con el CASH24, centro de emergencias de ADIF a través del CECON de Renfe. La agencia ferroviaria “le indica que ha descarrilado un tren en los cambios de la vía 1 de la estación de Adamuz y que por lo visto hay un tren en la vía contigua (Alvia) que ha resultado afectado con heridos, al ir a frenar, se supone”. Es cita textual del informe difundido por Transportes el día 23.

Bomberos y guardias trabajaban en la búsqueda de cuerpos la pasada semana en las vías de Adamuz. / Francisco J. Olmo - Europa Press
Dos agencias del 112 recibieron llamadas esa tarde. El 112 de Madrid, desde las centrales de emergencias ferroviarias de Atocha; el 112 andaluz, desde Adamuz. Ambas centrales cuentan con personal de la misma contratista: Ilunion, de la ONCE.
Desde el 112 andaluz aclaran un dato esencial de la cronología del rescate: la primera llamada de un viajero implicado en el suceso la recibieron a las 19:44:51. Era un viajero que llamaba desde un vagón de Iryo. "En esa llamada refiere que ha habido un accidente", aclara esta fuente. A las 19:47 se traslada a la Guardia Civil lo que cuenta esa persona.
Según la agencia andaluza de emergencias, la primera llamada que les llega mencionando la palaba "Alvia" se produce a las 19:55 y procede, concretamente, del vagón 4 del tren. En esa llamada se menciona también la existencia de heridos. Fue desde ese momento que en la central de emergencias andaluza "se empieza a sospechar" que hay otro tren implicado. "Todas esas llamadas se van asociando al expediente y los datos se trasladan telemáticamente", insisten desde el 112 andaluz.
- 19:43 Hora del accidente.
- 19:44 Primera llamada al 112. Procede del Iryo.
- 19:47 El 112 alerta a la Guardia Civil.
- 19:55 Primera llamada al 112 desde el Alvia. Es un viajero del vagón 4.
Las primeras comunicaciones que recibió el 112 andaluz procedían del Iryo. Hubo más de 400 llamadas en los primeros 40 minutos de la tragedia. Las que recibió el 112 andaluz "eran de muy distinta naturaleza: gente que refería estar herida, gente que hablaba de fallecidos, gente que hablaba solo de un accidente, y gente que hablaba únicamente de que su tren estaba parado en la vía", refieren desde el servicio de emergencias de Andalucía.
A las 20:13 e 112 de Madrid llama al 112 de Andalucía para informar de que ha habido un descarrilamiento. A las 20:16, según esta fuente, el 112 andaluz recibe una llamada de Adif contando que tienen constancia de un viajero atrapado en el vagón cafetería del Alvia.
Saber dónde
El 112 andaluz dispone de AML. Son la siglas de Advanced Mobile Location, un sistema que permite saber desde dónde llama una persona si tiene el GPS de su móvil activado, y con un margen de error de solo cinco metros. “Como norma general, tanto el COS de la Guardia Civil como el 112 geolocalizan la llamada con precisión exacta, salvo que el llamante desconecte la localización del móvil”, corrobora una fuente de la Guardia Civil en Córdoba.

Mapa de geolocalizaciones de llamadas a Emergencias en Catalunya durante un episodio de inundaciones. / El Periódico
No ha trascendido el número exacto de llamadas que llegaron al 112 andaluz y desde qué puntos: el del descarrilamiento del Iryo o el del Alvia, entre 650 y 800 metros más allá. Todas las fuentes próximas a las labores de rescate consultadas confirman que aquella tarde, después de las 19:43, hubo dos focos de llamadas a Emergencias: uno de supervivientes del tren de Iryo; el otro, de los despavoridos viajeros indemnes del Alvia de Renfe.
La diferenciación de los núcleos y horas no se difunde: "Será puesta a disposición de la investigación si así lo requiere", indican desde la ASEMA. La agencia refiere que "las llamadas fueron geolocalizadas en su mayoría" y que las geolocalizaciones fueron incluidas automáticamente en la plataforma digital con la que se comunican con la Guardia Civil y los medios sanitarios.
Hasta el momento han sido infructuosos los intentos de este diario de obtener una versión oficial unificada sobre la cronología de las comunicaciones entre entidades en la tarde del domingo 18 de enero. En la Guardia Civil se remiten a lo ya contado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el pasado jueves. En la ASEMA responden con algunos datos a lo que el ministro de Transportes, Óscar Puente, dijo desconocer el pasado viernes: “Lo que el 112 hiciera y su coordinación para enviar sus medios".
Qué detalles contar
La Guardia Civil tiene referido que las primeras unidades en abordar el accidente llegaron a las 20:00. Según la ASEMA, el primer recurso sanitario, una doctora de atenciòn primaria de guardia en Adamuz, llega a las 20:02. En los siguientes 39 minutos llegan 40 ambulancias "en una zona rural, de noche, y con difícil acceso", subrayan en la ASEMA.
En el rescate de los damnificados de Adamuz se volcaron con enorme generosidad todos los servicios de atención disponibles, los de la ASEMA, Guardia Civil, ambulancias privadas, bomberos, Cruz Roja, la UME, la base militar cordobesa de Cerro Muriano, hasta reunir un gran despliegue, tan grande que hubo que habilitar un dispositivo de Tráfico para impedir atascos de ambulancias y camiones en las tres carreteras que llevan al apeadero.
Pero al comienzo, en el Alvia, hubo tres cuartos de hora de precariedad a oscuras. La mala fortuna quiso que el accidente tuviera lugar en tarde de domingo, en una área poco poblada y lejos de una autopista. “Adamuz tiene un puesto de la Guardia Civil, pero con poca plantilla. Para formar patrullas de seguridad ciudadan hay que tirar de efectivos de El Carpio, Villafranca, Villa del Río…” comenta Rafael Sánchez, portavoz de la Asociación Unificada de Guardias Civiles en Córdoba.
Fue una pareja de guardias de seguridad ciudadana de la comarca la primera en llegar. Después, un binomio de la Agrupación de Tráfico. Para los primeros, ya en zona 13 minutos después del descarrilamiento y el choque, fue una sorpresa estremecedora cómo se iba abriendo ante sus ojos la magnitud del accidente, que de primeras desconocían.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha dicho desconocer cómo coordinó el 112 la emergencia de Adamuz. / Matias Chiofalo - Europa Press
El protocolo de comunicación de emergencias del 112 español establece un procedimiento de entrevista con la que el operador telefónico requiere al alertante siete detalles: ubicación, qué ha pasado, número de víctimas, síntomas que ve en los heridos, qué ha hecho ya con ellos, qué peligros hay en la zona (fuego, gas…) y nombre y telefóno por si se pierde el contacto. Se trata de una versión civil de la sistémica comunicación “Nueve Líneas” que el Ejército tiene reglada en las MEDEVAC (Evacuaciones Médicas), según formato OTAN.
Las fuentes próximas al dispositivo de Adamuz aseguran que esos datos sobre número y estado de víctimas se fueron añadiendo después de que la Guardia Civil llegara al Alvia… 43 minutos después del accidente.
La coordinación de emergencias no parece prosperar en el mundo ferroviario, si se toma como ejemplo un suceso reciente y desconocido en Catalunya: los bomberos acuden a retirar un toldo de carga desprendido de un camión en un paso elevado que amenaza con caer a la vía de alta velocidad. Los miembros del operativo piden parar la circulación... "y unos minutos después pasó un tren por debajo nuestro a toda pastilla", relata a un testigo a EL PERIÓDICO.
Recelar de una llamada
En no pocas ocasiones, tanto las agencias de emergencias como la Guardia Civil tienen razones para recelar de una llamada de emergencia. Es una peculiaridad andaluza por el tipo de delincuencia local. En los últimos años, con cierta frecuencia, cuando los narcos han querido apartar a la Guardia Civil de su camino, han hecho una llamada falsa al 112 contando un accidente, de tal forma que la central de emergencias avisa a los guardias y las patrullas son movidas... dejando vía libre al alijo.
En otras comunidades, y también en grandes ciudades, la casuística es diferente: son personas trastornadas las que hallan satisfacción en alertar en falso, por ver llegar a los efectivos o porque se han dejado llevar por la histeria.
Por rachas, hay tantas falsas llamadas que un bombero con amplia experiencia en la zona norte del país cree que “convendría que cada central del 112 tenga un listado de los llamados 'alertantes cualificados', policías, bomberos o sanitarios en turno de descanso, o ciudadanos que otras veces han contado correctamente un siniestro; y otro listado de locos o gamberros que han llamado alguna vez. Así se podrían discriminar rápidamente llamadas falsas que te pueden hacer perder tiempo y recursos para nada”.

Un momento del funeral por las víctimas del accidente de Adamuz el pasado domingo. / Salas EFE
En más de una ocasión ha habido veteranos de las emergencias que han propuesto los listados, “pero siempre hacen una lectura restrictiva de la ley de Protección de Datos, y no hay manera de discriminar llamadas”, lamenta esta fuente.
No ha sido el caso de Adamuz. Pero aparece aquí otra de las incógnitas del caso: con cuánta precisión contaron lo que estaba pasando los primeros alertantes y quiénes fueron.
Más luz
La catástrofe de Adamuz está marcada por la mala fortuna. Ciertamente, la probabilidad de que un tren descarrile en España es rara. Pero que un tren descarrile solo nueve segundos antes de que otro tren venga en dirección contraria a toda velocidad tiene un margen estadístico infinitesimal.
No obstante, el azar tendría menos baza en los rescates si se usaran recursos para mejorar la visualización de los vagones siniestrados. La Jefatura de Circulación de Adif sabía dónde, pues le aparecía en su mapa electrónico señal de interrupción eléctrica y número de los trenes en la zona, pero los guardias y sanitarios in situ no tuvieron al comienzo ese esquema ante los ojos: solo oscuridad y un montón de muertos y heridos.
La Dirección General de Tráfico implanta entre los conductores balizas que, además de emitir una señal de geolocalización de coches averiados o accidentados, emiten luz intermitente. “Cuanta más luz se hubiera visto en el Alvia con unas balizas parecidas, antes se habría llegado, aunque solo fuera unos minutos…”, comentan las fuentes de la Guardia Civil cordobesa.
Quizá sea otra de las enseñanzas que proporcione la tragedia de Adamuz. La noche de la desgracia, cuando ya se localizó el Alvia por los viajeros que venían andando y la primera pareja de la Guardia Civil alertó, “el camino estaba tan oscuro y accidentado -relatan estas fuentes-, que parte de los compañeros tuvieron que dedicarse a guiar a los sanitarios colocándose por el camino con linternas”.
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