Estrategia en Catalunya
Vox busca aprovechar el discurso islamófobo de Aliança Catalana para arañar votos al PSC
La formación de extrema derecha cree que el altavoz de Orriols por su enfoque sobre la inmigración le ayuda a imponerse a los socialistas, al desplazar el debate hacia la percepción de inseguridad
Aliança Catalana prioriza la islamofobia a la independencia en su primer año en el Parlament

Ignacio Garriga y Joan Garriga, de Vox, conversan entre ellos durante la sesión de control en el Parlament. / Zowy Voeten / EPC

Vox mantiene intacto en Catalunya su principal objetivo político, que es disputar al PSC una parte de su electorado en los barrios y en el área metropolitana de Barcelona de cara a las próximas elecciones municipales de 2027 y con la mirada puesta en unas generales que, si no hay un giro de guion, serán ese mismo año. "Queremos llegar con más esfuerzo a lo largo de 2026 a aquellos que creían en el partido socialista", reivindicó el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, que es también líder del partido en Catalunya, durante una conferencia en Barcelona.
En la dirección del partido de extrema derecha tienen asumido desde hace tiempo que su crecimiento en esta comunidad no pasa por competir con el PP, sino por atraer a votantes socialistas preocupados por la sensación de inseguridad en las calles. Un malestar que el Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) sitúa como la cuarta preocupación de los catalanes, por detrás de la vivienda y la insatisfacción política y empatada con la inmigración.
Con ese diagnóstico y con los datos internos que maneja desde hace meses, Vox ha tejido una estrategia en los barrios, especialmente en los del cinturón metropolitano, para intentar abrirse paso en ese electorado, centrado en vincular la inmigración con la sensación de inseguridad y el deterioro de los servicios públicos. Bajo el paraguas de su campaña de "barrios seguros", la formación insiste semana tras semana en este marco en sus ruedas de prensa en el Parlament desde el inicio de la legislatura en 2024. En ese discurso, la inmigración aparece asociada no solo a la delincuencia, sino también al colapso del sistema sanitario, a los malos resultados educativos y, de forma creciente, a la crisis de la vivienda, el principal dolor de cabeza para la mayoría de los catalanes.
Aliança y el foco de la inmigración
El rechazo a la inmigración forma parte del ADN del partido, especialmente en Catalunya desde su irrupción en el Parlament en 2021. Entonces, Vox hizo de la asociación entre llegada de personas migrantes y deterioro de la convivencia uno de los pilares de su narrativa política. Una apuesta que le permitió entrar en la Cámara catalana con 11 diputados en 2021 y que ha mantenido sin cambios en los últimos comicios de 2024. Sin embargo, el escenario ha variado y también los actores. La irrupción de Aliança Catalana en las instituciones, con un discurso abiertamente islamófobo, ha dado un golpe al tablero y ha situado la inmigración en un primer plano.

Silvia Orriols, presidenta de Aliança Catalana. / Ferran Nadeu / EPC
Lejos de interpretar al partido como una amenaza electoral, en Vox consideran que el ascenso de Sílvia Orriols refuerza un marco del que se sienten pioneros porque contribuye a desplazar el debate político hacia un terreno que consideran propio. "A nosotros nos beneficia porque [Orriols] habla de la inseguridad y la inmigración, lo pone en el centro, y la gente eso lo asocia a Vox", argumentan fuentes del partido, y reivindican que su política contra la inmigración siempre ha estado ahí, incluso antes de que emergiera Aliança Catalana.
Aunque sus postulados se asemejan a los de Orriols, basados en capitalizar el malestar social vinculado a la inmigración, creen que no compiten con ella, sino con el PSC porque es un perfil de votante que no se siente vinculado a la alcaldesa de Ripoll por su defensa del independentismo, pero sí por un discurso más duro contra la inmigración.
Sí hay batalla contra Orriols
Pero, pese a su discurso y su apuesta estratégica, Vox sí mide sus fuerzas con Aliança Catalana, que araña votantes de todas las siglas. En Vox son conscientes de que una parte relevante de los votantes de la extrema derecha independentista no apoya la independencia y centra su voto en un rechazo a la inmigración, lo que abre un margen de disputa. De ahí que hayan anunciado una intensificación de su campaña contra el islam, principal seña de identidad del partido de Orriols. En febrero, Vox ha convocado una manifestación bajo el lema 'Stop Islam' en Tarragona, tras la celebrada en Terrassa en marzo de 2025. La intención es multiplicar sus movilizaciones por Catalunya este año.

Santiago Abascal, junto a Ignacio Garriga. / EP
En este contexto se abre además una derivada estratégica que va más allá del Parlament. Según explicó a EL PERIÓDICO el director del CEO, Joan Rodríguez Teruel, "los votantes de Vox y Aliança Catalana cada vez se parecen más". El último barómetro de 2025 apuntaba a un crecimiento de ambas formaciones en la Cámara catalana, con Aliança Catalana empatando con Junts en escaños y Vox superando al PP. Entre las dos sumarían más de una quinta parte del voto y alcanzarían más de treinta diputados.
Este avance se apoya en la posible aparición de un voto dual de ultraderecha, con entre un 5% y un 10% de electores dispuestos a votar a Aliança Catalana en las elecciones catalanas y a Vox en las generales, según este mismo barómetro. Un patrón especialmente extendido entre los jóvenes y en un electorado que se informa mayoritariamente a través de las redes sociales y que sitúa la inmigración como principal problema, a diferencia de la mayoría de catalanes que señala el acceso a la vivienda.
Ahí es donde Vox ve margen para crecer también en clave estatal. Aliança Catalana ya ha anunciado que prohibirá por estatutos concurrir a las elecciones al Congreso y la formación de Santiago Abascal aspira a capitalizar ese voto prestado en las generales.
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