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"Atlantismo no es vasallaje"

El 'think tank' del PSOE marca a Sánchez la línea crítica en la UE ante la "sumisión" a Trump

Los análisis de la fundación Avanza, creada hace apenas año y medio, comienzan a moldear cada vez más el discurso del jefe del Ejecutivo y sus posiciones en Bruselas

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez saluda al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, antes de la ceremonia de firma del plan de paz para Oriente Próximo el pasado 13 de octubre en Egipto.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez saluda al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, antes de la ceremonia de firma del plan de paz para Oriente Próximo el pasado 13 de octubre en Egipto. / Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa

Iván Gil

Iván Gil

Madrid
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La fundación Avanza del PSOE está orientando buena parte de sus análisis a la nueva coyuntura internacional abierta por la Administración de Donald Trump y el papel de la UE. Sus conclusiones, resumidas recientemente una nota editorial, apuntan a que EEUU avanza hacia el “autoritarismo” y que su ruptura del derecho internacional para construir zonas de influencia debe implicar una respuesta contundente de la UE. "Por el momento, la Comisión Europea ha elegido la sumisión, ante la presión creciente de Trump", advierte sin eufemismos.

Cuando Sánchez auspició en julio de 2024 la creación de este ‘think tank’, presidido por el economista y exdiputado Manuel Escudero, dejó clara su intención de que trascendiese la labor de otras fundaciones vinculadas al partido para centrarse en marcar la línea ideológica del PSOE y “llevar a la práctica” sus propuestas desde el Gobierno. En concordancia con sus últimos análisis, Sánchez y está adoptando parte de su línea discursiva y enarbolado las posiciones más críticas en la UE frente a EEUU. Un cuestionamiento que incluso desde el propio ejecutivo comunitario está realizado la socialista Teresa Ribera, sin dejar de señalar “inacción” de la Comisión ante la injerencia de EEUU en Venezuela o su amenaza anexionista en Groenlandia.

Pese a las críticas que reclaman más contundencia en defensa de la soberanía europea, se sitúa a la UE como único polo “que se pueda oponer a los pilares en los que se está asentando este nuevo (des)orden mundial” y “un factor clave para restituir equilibrio, reglas de convivencia global y democracia”. Eso sí, con un giro considerable. “No se trata solo de capacidad militar, sino de independencia en política exterior, energía, tecnología y economía, permitiendo a la UE actuar según sus propios intereses y valores”, se defendía ya en otro amplio análisis de casi un centenar de páginas que se publicó antes de la invasión de EEUU sobre Venezuela.

Centrado en “las prioridades inmediatas de la UE en la nueva situación geopolítica mundial”, ya era poco complaciente con una OTAN que “se deshilacha cada día más o se traduce en una forma de vasallaje inaceptable”. Pasaron varias semanas desde su publicación hasta que el jefe del Ejecutivo adaptó esta terminología al introducir en sus discursos la advertencia de que "atlantismo no es vasallaje". La posición defendida por el jefe del Ejecutivo este jueves en Bruselas, ante la reunión informal del Consejo Europeo, fue clara y coincidente desde la firmeza de que “la soberanía europea no es negociable”.

Europa tiene que defender sus intereses y tener listas sobre la mesa las medidas para “responder ante cualquier intento de coerción”, trasladaban fuentes del Gobierno antes de la reunión. Más autonomía estratégica en ámbitos que incluyan la defensa, la tecnología o el comercio y una mención especial al euro digital para que la respuesta europea tenga en cuenta vulnerabilidades críticas como la dependencia de infraestructuras financieras y de pagos controladas o reguladas desde EEUU.

Posiciones que convergen con las recomendaciones del mencionado análisis sobre las prioridades de la UE. “La Unión Europea tiene que cimentar una nueva relación transatlántica más allá de Trump, basada en su independencia y autonomía tanto en la toma de decisiones de política internacional, como en el diseño de políticas internas”, se señala en el documento. Sobre la OTAN, se señala que el alineamiento en la guerra de Ucrania “generó estabilidad inmediata”, pero “limitó la capacidad de la UE de desarrollar doctrinas y capacidades defensivas independientes (European Council, Strategic Compass, 2022), algo que se está viendo obligada a revertir tras la intempestiva llegada a la Casa Blanca de Donald Trump”.

Conferencia política y cumbre de Barcelona

A nivel doméstico, Sánchez busca capitalizar la oposición a Trump y el PSOE está preparando una conferencia política por la paz que refuerce estas posiciones. Se trata de reforzar un mensaje contra la guerra y redefinir el posicionamiento del partido “frente al nuevo orden internacional”. El Gobierno y el PSOE buscan contrastar sus posiciones críticas frente al seguidismo de Vox y un PP que tildan de “desnortado”. 

La última nota editorial de la fundación vinculada al PSOE advertía en este sentido que “las reglas de convivencia construidas a lo largo del siglo XX y plasmadas en la carta de Naciones Unidas y el derecho internacional basado en normas, aceptadas por la Humanidad como lección aprendida de tantas muertes y guerras, están siendo borradas”. Lo harían siendo sustituidas por distintas formas de injerencia que “van desde las vías políticas y diplomáticas, pasando por la presión económica como arma de sumisión y, allí donde estas presiones no funcionen, entonces, como en el caso de Venezuela o como se ha apuntado explícitamente por los EEUU en el caso de su amenaza de anexión de Groenlandia, el uso de la fuerza directa”.

Sánchez busca también encabezar la oposición a Trump y Barcelona acogerá los días 17 y 18 de abril una cumbre de líderes progresistas frente a la 'ola ultra' en defensa de la democracia. El presidente del Gobierno español y líder del PSOE, Pedro Sánchez, será el anfitrión tras recoger el testigo en Chile en julio del pasado año para dar continuidad a un espacio fundado junto a los mandatarios de los gobiernos progresistas de Brasil (Luiz Inácio Lula da Silva), Colombia (Gustavo Petro) y Uruguay (Yamandú Orsi), además del anfitrión Gabriel Boric y extenderlo a líderes de todo el mundo.

Ahora se hará bajo el auspicio de la Movilización Progresista Global, que surgió tras el congreso de los socialistas europeos celebrado en Ámsterdam el pasado mes de octubre y fue impulsada por el jefe del Gobierno español y por el presidente de Brasil. Miembros de la fundación Avanza acudieron también a encuentro preparatorio en Montevideo (Uruguay) a finales del pasado año.

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