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La gestión ferroviaria

El Govern apuesta por "acelerar" el traspaso de Rodalies y más planes de actuación para contener la crisis de los trenes

El caos en la red ferroviaria pone en jaque la estabilidad del Executiu, que promete más herramientas y admite que hace falta coordinación con Renfe, Adif, maquinistas y usuarios

Rodalies interrumpe su servicio hasta el lunes después de que el Govern exija su suspensión por falta de seguridad

Adif destinará más recursos al mantenimiento de la seguridad de la red de Rodalies

Sara González

Sara González

Barcelona
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El Govern de Salvador Illa ya comprobó en marzo del año pasado, cuando apenas llevaba medio año en la Generalitat, que el caos en los trenes es su mayor prima de riesgo. Su mal funcionamiento enerva al medio millón de catalanes que dependen de la red ferroviaria cada día y pone en jaque la movilidad del país. Por si no le hubiera quedado lo suficientemente claro, esta semana ha sido especialmente reveladora de cómo Rodalies es el flanco de inestabilidad más difícil de controlar. Es por ello que, tras el accidente de Gelida y la interrupción del servicio hasta el lunes, el Ejecutivo catalán ha asumido que todo lo hecho hasta ahora en paralelo a la recuperación de la inversión no es suficiente, que es "imprescindible acelerar" el traspaso de líneas a la Generalitat, que se necesitan más planes de contingencia para afrontar futuras crisis y una "mayor sincronización" de todos los actores implicados, especialmente Adif y Renfe.

Esta ha sido una semana 'horribilis', admiten en el Govern. Y, para más inri, se ha desencadenado en plena ausencia del president, hospitalizado desde el pasado domingo por una osteomielitis púbica. "Estamos afectados por una cadena de hechos inesperados, empezando por el susto por el president", aseguran. La consigna ante tanta adversidad concentrada en poco tiempo ha sido "dar la cara" en todo momento para afrontar una situación que describen como "desagradable". Y es que, además de la gestión del temporal y más allá del accidente mortal en Gelida, los dos días sin trenes han tocado el pundonor de un Govern que ondea la bandera de la gestión, algo que la oposición, socios de ERC y Comuns incluidos, le ha echado en cara. Especialmente después de que el miércoles anunciara el restablecimiento del servicio y que a la mañana siguiente no circulara ni un solo tren; y que volviera a suceder lo mismo la noche del viernes al sábado, con mensajes contradictorios entre el Govern y Renfe sobre el estado del servicio.

Unas negociaciones complejas

Han sido el conseller de la Presidència, Albert Dalmau, y la consellera de Territori, Habitatge i Transició Ecològica, Sílvia Paneque, quienes han cargado sobre sus espaldas la gestión de una crisis en la que en un principio trataron de no poner en la picota a Adif y Renfe -con la excepción de la apertura de un expediente al operador-, pero ante los que ha acabado subiendo decibelios en las últimas horas. También han tratado de no confrontar con el ministerio de Transportes, pilotado por Óscar Puente, desbordado por la tragedia de Adamuz, y han evitado responsabilizar públicamente del parón a los maquinistas, un colectivo que entienden que está "golpeado emocionalmente" y que por ello reclama "garantías" para circular, pero en el que reconocen que hay un malestar latente por el traspaso de la gestión de Rodalies a la Generalitat.

Trenes de Rodalies parados en la estación de França de Barcelona, en el segundo día de interrupción del servicio

Trenes de Rodalies parados en la estación de França de Barcelona / ZOWY VOETEN

Las negociaciones no están siendo sencillas en un conflicto que se agrava cada día más y en el horizonte hay una huelga convocada de tres días en febrero que el Govern tratará de desactivar cuando se recupere la normalidad del servicio y se reabra por completo la AP-7. Tras el accidente de Gelida el martes por la noche, fue el mismo Govern el que tomó la decisión de que la red no operara al día siguiente para reclamar a Adif una revisión exhaustiva de la infraestructura. Ese miércoles por la tarde, como explicó EL PERIÓDICO, exigió al gestor un documento que acreditara que la circulación era segura, ya que inicialmente la comunicación era meramente verbal. Y Renfe, con el documento en mano, según fuentes presentes en la reunión, se comprometió a operar.

El problema fue, aseguran, la "huelga encubierta" de maquinistas con la que se encontraron al día siguiente. Empezó entonces una contrarreloj para restablecer el servicio en la que la Generalitat tuvo que mediar con los trabajadores de Renfe para "remontar" la situación. "O hacíamos lo que hemos hecho, o hubiéramos tenido los trenes parados 'sine die', y eso no nos lo podemos permitir", esgrimen desde Palau. Pero la tarde del viernes, se registró un nuevo desprendimiento que paró el servicio en la R1, y eso echó al traste los planes del Govern, que volvió a sentarse a la mesa de negociación en pleno choque con Renfe y Adif, y los maquinistas. El resultado es, de nuevo, un fin de semana sin trenes y una Generalitat que no logra, por ahora, remontar el servicio por falta de garantías de seguridad y de operabilidad.

Precisamente, ante esa mayor responsabilidad que tiene el Govern en el horizonte con la empresa mixta que justo echa andar y que motiva el conflicto de fondo con los maquinistas de Renfe, el Govern es partidario de agilizar el traspaso, empezando por la R1, para cerrar este foco en el menor tiempo posible. Admite, eso sí, que el calendario ya está, en términos técnicos, "al máximo". Pero antes, el Executiu ha constatado, como se ha hecho evidente, que necesita más herramientas para mejorar la infraestructura y hacer frente a nuevas crisis, que se dan por descontadas, y para demostrar que la gestión mejora desde la proximidad. A la revisión del estado de vías, catenarias y trenes se suman ahora planes para la supervisión de taludes, muros de contención o sistemas de drenaje asumiendo que la red es especialmente vulnerable durante los temporales.

Más herramientas y coordinación

Paneque ha admitido públicamente que, además de las inversiones estatales que se están ejecutando, harán falta "más recursos económicos y humanos" y una mejor coordinación. "O nos sincronizamos todos o no saldremos adelante", insisten fuentes de Presidència. La sucesión de hechos demuestra que el engranaje no funciona. Por eso se ha fijado que cada dos meses el Govern, Adif, Renfe y los maquinistas hagan seguimiento para ir detectando las mejoras necesarias para que el servicio sea más resiliente y seguro. La Generalitat también ha ofrecido a las plataformas de usuarios citarse cada 15 días para hacer seguimiento de la situación. No es este, sin embargo, el primer intento de alinear a todos los actores que intervienen en la gestión ferroviaria. En septiembre, Illa citó a los responsables de las dos empresas públicas para reclamarles medidas "urgentes, contundentes y estructurales" para tratar de impedir que los trenes continúen siendo una gota malaya para el Govern.

Barcelona 22/01/2026 Sociedad Ambiente en Sants durante el segundo día de parón en Rodalies tras el accidente de Gelida. AUTOR: JORDI OTIX

La estación de Sants el jueves, durante el segundo día de parón en Rodalies tras el accidente de Gelida / JORDI OTIX

A toda la actuación que está desplegando la Generalitat en todos los frentes para tratar de contener la crisis habrá que ver qué exigencias concretas hacen los socios de ERC y Comuns ahora que la carpeta de Rodalies ha vuelto a caer a plomo justo cuando el Executiu se prepara para negociar los presupuestos de 2026.

El Govern encara ahora su segunda semana con Illa ausente por prescripción médica y lo hace en vilo por si a partir del lunes Catalunya amanecerá con o sin trenes. El president no ha dejado de hacer gestiones y de estar en permanente contacto con Dalmau, por más que su equipo recalca que su prioridad es recuperarse. A los consellers no les queda otra que hacer de tripas corazón a la espera de su regreso y cruzar los dedos para que no se abra ningún flanco inesperado más y puedan remontar la situación. Sobre todo ante la perspectiva de un mes de febrero en el que, además del reto de los presupuestos, hay huelgas convocadas por parte de maestros, maquinistas y médicos.

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