Discurso ante embajadores
Felipe VI defiende la ONU y el derecho internacional mientras Trump plantea una organización paralela
"¿Vamos a permitir que el mundo normalice el conflicto y pierda ante él su capacidad de reacción?", se pregunta el jefe de Estado ante los embajadores extranjeros acreditados en España

Lucía Feijoo Viera

Felipe VI aprovechó este viernes la recepción anual a los embajadores extranjeros para lanzar una defensa explícita del sistema multilateral y del papel central de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en un momento de total cuestionamiento del orden internacional por parte de Donald Trump. El mensaje del Rey llega en plena agitación geopolítica y mientras el presidente estadounidense ha planteado públicamente la creación de una organización internacional alternativa a la ONU, que ha bautizado como Junta de la Paz, en un contexto de creciente desconfianza hacia las instituciones surgidas tras la segunda guerra mundial.
Trump con esa nueva organización quería supervisar la paz y la reconstrucción en la Franja de Gaza, pero ahora quiere llevar ese consejo más allá del conflicto en Oriente Próximo. La ONU, en una resolución en noviembre, aceptó esa institución y le encargó un mandato para resolver la guerra entre palestinos e israelís que empezó en 2023, pero si, como ahora dice el líder de EEUU, que se ha colocado de presidente vitalicio en la Junta de la Paz, va a "promover la estabilidad, restaurar una gobernanza fiable y legítima, y asegurar una paz duradera" en todo el mundo, desafía abiertamente a la ONU. Pedro Sánchez ha declinado la invitación para que España participe en la Junta de la Paz. De los 27 países de la Unión Europea, solo Hungría y Bulgaria, cuyos gobiernos son próximos a Trump, se han unido a la iniciativa.
Embajador de EEUU, aún en camino
El jefe de Estado se refirió directamente al Gobierno de Washington. "La relación con Estados Unidos se ha construido históricamente sobre la base de la confianza y del diálogo", sostuvo antes de volver a advertir de que, pese al contexto generado por Trump, al que no citó, es necesario "preservar el vínculo transatlántico". En el auditorio no se encontraba el nuevo embajador de EEUU en España, Benjamín Leon, empresario cubano-estadounidense, porque ha sido recién elegido y no ha presentado aún las cartas credenciales. En representación de la legación norteamericana se encontraba la encargada de negocios estadounidenses.
En su alocución, el Monarca describió un escenario global marcado no por cambios graduales, sino por una “verdadera mutación” del orden internacional, en el que “los marcos de referencia de la comunidad internacional son continuamente cuestionados”. En ese marco, advirtió del riesgo de que el conflicto se convierta en una constante asumida por la comunidad internacional y formuló dos preguntas directas que marcaron el tono político de su intervención: “¿Vamos a permitir que el mundo normalice el conflicto y pierda ante él su capacidad de reacción?” y “¿Vamos a permitir que las normas se ignoren hasta volverse irrelevantes?”.
El Rey citó algunos de los principales focos de inestabilidad actuales —Ucrania, Oriente Próximo, el Sahel, Groenlandia y la región ártica— y aludió también a Irán y Venezuela, con una referencia explícita a “todos los presos políticos que todavía deben ser liberados”. Frente a ese panorama, defendió que la única respuesta posible pasa por “reforzar las alianzas, la unión y la cooperación" entre los socios, también los de la OTAN, herida tras las amenazas de EEUU a Groenlandia (Dinamarca).
Papel "activo" de España
En uno de los pasajes centrales del discurso, Felipe VI subrayó que "la defensa de un sistema basado en el derecho internacional y en los principios de la Carta de las Naciones Unidas es un imperativo moral y político", una afirmación que cobra especial relevancia en el 80º aniversario de la Carta de Naciones Unidas y en un momento en el que varias potencias cuestionan su eficacia o directamente plantean estructuras paralelas. "La Carta no es una opción entre otras”, remarcó, sino “la mejor respuesta colectiva a los desafíos globales". Y sobre esta idea añadió que España no se limita a una adhesión formal a esos principios. Como miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, “asume un papel activo en su defensa”, reafirmando su compromiso con los pactos internacionales y con un multilateralismo que, según el Rey, debe adaptarse sin desnaturalizarse.
En línea con el discurso que pronunció el miércoles en el Parlamento de Estrasburgo, donde conmemoró los 40 años de la entrada de España en la Unión Europea, lo logrado hasta ahora por los Veintisiete "no puede ser un punto final", sino el punto de partida para una Europa "más fuerte y más unida", capaz de proyectarse al mundo desde la cooperación y no desde la confrontación.
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