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Reacciones al acuerdo

Los exconsellers de Economia opinan sobre la nueva financiación: un "paso adelante" con margen de mejora

EL PERIÓDICO habla con Pere Aragonès, Jaume Giró, Natàlia Mas y Andreu Mas-Colell sobre el pacto alcanzado

Catalunya recibirá 4.700 millones de euros: ¿Son suficientes para resolver sus problemas presupuestarios?

La Generalitat calcula que ingresará 1.700 euros más por catalán con el nuevo modelo de financiación

Sánchez y Junqueras pactan una nueva financiación que garantiza la ordinalidad y aporta 4.700 millones más a Catalunya

Pere Aragonès, Jaume Giró, Natàlia Mas y Andreu Mas-Colell

Pere Aragonès, Jaume Giró, Natàlia Mas y Andreu Mas-Colell / MARC ASENSIO CLUPES / ARCHIVO / LORENA SOPENA / FERRAN NADEU

Barcelona
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¿El nuevo modelo de financiación es positivo para los intereses de Catalunya? Cumplida la primera semana del anuncio del acuerdo, el debate entre partidarios y detractores se intensifica. EL PERIÓDICO ha contactado con cuatro de los últimos cinco exconsellers de Economia de la Generalitat para que den su opinión. El quinto es Oriol Junqueras que, como líder de ERC y promotor del nuevo modelo, su opinión ya es ampliamente conocida. Cada exconseller aporta sus matices, pero el mínimo común denominador es que consideran que es un "paso adelante". Eso sí, también avisan de que no puede ser el modelo definitivo y defienden que hay que seguir buscando una mejora en el futuro.

Pere Aragonès fue el presidente de la Generalitat (2021-2024) con el que la demanda de una nueva financiación volvió a coger fuerza. Su Govern lanzó una propuesta propia. Él tenía una larga experiencia en las finanzas públicas, porque también había sido conseller (2018-2021) y secretario de Economia (2016-2018). Sobre el nuevo modelo pactado, en primer lugar, considera que todo el mundo debería ser "prudente y sensato en el análisis" y, como mínimo, "reconocer la labor de aquellos que trabajan para intentar resolver esta injusticia estructural". "Estoy convencido de que el equipo negociador ha trabajado para conseguir lo máximo posible, sabiendo que el objetivo final debería ser una financiación singular para Catalunya, como la que propusimos desde el Govern en 2024", asevera.

No cumplirlo, así como tratar de dinamitar cualquier paso adelante, sería una irresponsabilidad

A partir de aquí, reclama que se cumpla lo pactado: "No cumplirlo, así como tratar de dinamitar cualquier paso adelante, sería una irresponsabilidad con el país y con la ciudadanía". El expresident considera que, ahora, la parte catalana deberá ser "muy exigente" y no perder de vista los "objetivos finales" que son "una financiación propia, primero, y la libertad de nuestro país para decidir".

El exconseller Jaume Giró (2021-2022) habla claro, pese a que su partido -Junts- rechaza el pacto. "Sería más fácil decir que es una tomadura de pelo y que recibimos migajas", reconoce Giró. Aunque confiesa que no es el modelo que desearía, cree que es "positivo" para "preservar los pilares del Estado del bienestar". "No es un concierto económico ni resolverá el déficit fiscal crónico y sistemático que sufre Catalunya, pero es un avance y una mejora objetiva", sostiene. También defiende que el nuevo reparto "preserva" la ordinalidad "como mínimo hasta 2032", salvo que se produzca una "súbita y grave crisis económica que solo afecte a Catalunya". El posconvergente cree que "blindar" por ley este principio implicaría dar "mucho más dinero a Madrid" y que reservar una excepción para Catalunya "es muy poco realista, además de inconstitucional".

Desde una posición ambiciosa, pero posibilista, sin generar expectativas que acaben en nuevas frustraciones, se puede trabajar para mejorar un acuerdo que ya es hoy un paso adelante

Giró dejó en septiembre la dirección de Junts por discrepancias con Carles Puigdemont y Jordi Turull, pero mantiene la militancia. El exconseller expresa el "máximo respeto" por la decisión que tomen en el Congreso. Pero, aunque ya ve el pacto como "un paso adelante", cree que el partido podría negociar una mejora con una actitud "ambiciosa" pero "posibilista", y sin "generar expectativas que acaben en nuevas frustraciones". Confía en que la cúpula tenga en cuenta "la ganancia económica objetiva", "el rédito o el coste político que puede implicar votar a favor o en contra" y "la oportunidad de este acuerdo, antes de que llegue un probable cambio de Gobierno, con otras aritméticas no tan favorables". Giró considera que Junts debe inspirarse en el PNB, a quien reconoce una manera de negociar "con discreción, eficacia y sin retórica estéril" que "da resultados".

Natàlia Mas fue consellera entre 2022 y 2024 y, pese a que ahora está alejada de la primera línea política, hay que concederle una parte de la responsabilidad en el nuevo modelo presentado: la demanda catalana de nueva financiación surgió con ella como titular de Economia y, ahora, ha prestado su apoyo técnico a ERC en la negociación con el Gobierno. Mas defiende que el pacto sellado supone "un paso adelante porque mejora los recursos, la capacidad fiscal y la corresponsabilidad" y permite "reforzar la capacidad financiera y la autonomía fiscal" de la Generalitat. Con una visión pragmática, admite que este modelo no puede ser "un punto de llegada", pero sí merece ser considerado "un nuevo hito en un camino largo y complejo para corregir la infrafinanciación crónica que sufre Catalunya". "En política, los avances reales acostumbran a ser parciales, pero acumulativos", resuelve.

Es un punto seguido, no un punto final

Uno de los puntos a favor que más destaca es el cumplimiento del principio de ordinalidad "en términos de población ajustada". "Es una corrección importante de un desequilibrio del sistema vigente", alega, ya que con el sistema actual, Catalunya es la tercera en aportar recursos y la novena en recibirlos. Preguntada por si Junts debería reconsiderar su negativa a apoyar el nuevo modelo, la exconsellera pide a los posconvergentes que "analicen el texto final con rigor y sentido de país". Su argumento para intentar convencerles es que apoyar esta propuesta no significa "renunciar" a nuevas mejoras en el futuro, "sino entender que cada paso ganado refuerza la capacidad de negociar los siguientes". "Es un punto seguido, no un punto final", concluye.

El catedrático Andreu Mas-Colell fue el responsable de las finanzas de la Generalitat con Artur Mas (2010-2015), el president que reclamó "un pacto fiscal" similar al concierto vasco que obtuvo un no rotundo del Gobierno de Mariano Rajoy. El exconseller ve con buenos ojos el nuevo modelo: "Es un paso adelante, como los ha habido en el pasado y como conviene que los haya en el futuro. Nos guste o no la mejora de la financiación es un proceso". Sobre los números del acuerdo, como por ejemplo los 4.700 millones extras que la Generalitat recibirá del Estado, Mas-Colell considera que son "cantidades significativas" que no se pueden desdeñar. "Catalunya estará mejor si se aprueba que si no se aprueba", concluye.

Estamos ante la última oportunidad de esta legislatura

Uno de los puntos a favor del nuevo modelo es, a su juicio, "la singularización del Mediterráneo", es decir, las mejoras que se introducen para comunidades infrafinanciadas como Catalunya, Baleares y la Comunidad Valenciana. En la negociación que se abrirá en el Congreso, donde la nueva financiación no tiene los apoyos asegurados, pide que "todas las partes" acudan con un "ánimo positivo". Su receta para convencer a los que dudan es que algunas de sus demandas se puedan ver "reconocidas". Sea como sea, su advertencia es que es la "última oportunidad de esta legislatura" para cerrar un acuerdo de esta magnitud". "Lo que se pueda aprobar será poco o mucho lo que ahora se ha presentado", zanja.

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