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Feijóo intenta mantener la institucionalidad ante los ataques de Abascal

Desde Génova, se define la posición de Feijóo como un equilibrio entre Sánchez y Abascal, buscando representar la "España sensata, moderada e institucional" que necesita el país

Feijóo interviene en un foro organizado por el PP de la UE.

Feijóo interviene en un foro organizado por el PP de la UE. / EP/CLAUDIA ALBA

Mariano Alonso Freire

Mariano Alonso Freire

Madrid
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Alberto Núñez Feijóo estará este lunes por la tarde en la Moncloa, donde se entrevistará con Pedro Sánchez. No es la primera vez que lo hace, ni como líder del Partido Popular (PP) y por tanto de la oposición, cargo al que llegó hace casi cuatro años, ni en su etapa anterior de trece años como presidente de la Xunta de Galicia, donde se vio con Sánchez como antes con Mariano Rajoy, compañero de filas, e incluso muy al principio de su mandato con José Luis Rodríguez Zapatero, con el que coincidió apenas los dos últimos años del socialista en el Ejecutivo central. Volvía de uno de sus encuentros con el penúltimo presidente socialista, como ha relatado varias veces, cuando conoció en un avión a su mujer, la coruñesa Eva Cárdenas, con la que tiene un hijo de ocho años.

Su presencia en la Moncloa le ha costado, como era de esperar, los ataques de Santiago Abascal, quien nunca acude a encuentros de este tipo, y limita cada vez más su presencia en cualquier evento institucional. Así quedó de manifiesto cuando el 12 de octubre, y por primera vez desde que Vox es un partido con representación institucional, se ausentó de la tribuna de autoridades del desfile del día de la fiesta nacional, y cambió el traje y la corbata por un atuendo más informal, con el que siguió el desfile de las Fuerzas Armadas, presidido como siempre por los reyes, mezclado entre el público que se encontraba en el madrileño Paseo de la Castellana.

Feijóo le contestó esta semana aduciendo que aunque discrepe del presidente Sánchez respeta a la institución de la Presidencia del Gobierno de España, y que quien no lo hace es porque, dijo, "no respeta a España". Abascal, enfrascado ya a pleno rendimiento en la precampaña de las elecciones en Aragón, le replicó de vuelta en un mitin proclamando con orgullo que él no respeta la Presidencia mientras la ostente el secretario general del PSOE.

El rifirrafe dialéctico con el líder de la extrema derecha -del que sigue tan distanciado como en el último año, el peor de la relación entre ambos desde que Feijóo desembarcó en Génova en el año 2022- sirvió para evidenciar una línea roja que Feijóo, explican los suyos, no piensa traspasar, la de la institucionalidad.

Ausencias en el Palacio Real y el Congreso

Los reproches de Abascal ya se habían producido el pasado mes de noviembre, cuando tampoco acudió al solemne acto en el Palacio Real en el que Felipe VI le entregó el Toisón de Oro, la máxima distinción que otorga la corona, a su madre la reina Sofía, al ex presidente del Gobierno, Felipe González, y a los dos padres de la Constitución que siguen vivos, Miquel Roca Junyent y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón. Feijóo, que estuvo sentado junto a los dos expresidentes del PP, José María Aznar y Mariano Rajoy, fue más suave entonces, aunque recordó a Abascal que asistía a un acto organizado y convocado por el Rey, cuando el presidente de Vox proclamó su boicot a cualquier evento con presencia del Gobierno.

Solo en una ocasión ha hecho Feijóo excepción a su norma de no perder la presencia institucional, aunque con matices. Fue en la solemne apertura del año judicial que siempre se produce los primeros días de septiembre en la sede del Tribunal Supremo (TS) también con la presencia del Rey. Una cita que este pasado otoño llegó marcada por la polémica presencia de Álvaro García Ortiz, a la sazón fiscal general del Estado y para entonces ya imputado y con fecha para el juicio oral que a la postre le condenó, en una sentencia histórica, por revelación de secretos, lo que obligó a su renuncia al cargo.

Ocurre que no siempre el jefe de la oposición ha acudido a las Salesas, y que por ejemplo nunca lo hace el presidente del Gobierno, quedando representado el Ejecutivo por el ministro de Justicia, ahora Félix Bolaños. Pero en esta ocasión, y ante lo inédito de un fiscal general imputado, Feijóo decidió ausentarse en señal de protesta, lo que trascendió pocos días antes del evento, aunque él lo había comunicado semanas antes, al recibir la invitación para esa apertura del año judicial, en la que además del fiscal general tiene un papel protagonista la propia presidenta del TS, Isabel Perelló.

La ruptura de la presencia institucional por parte de Abascal se extiende incluso a otros actos anuales, como la recepción del 6 de diciembre en el Congreso de los Diputados con motivo del aniversario de la Carta Magna de 1978, una cita a la que siempre ha acudido Feijóo, como ya hacía cuando era presidente de la Xunta de Galicia.

En Génova definen su posición como la de quien está en un fuego cruzado entre Sánchez y Abascal, pues, explican, "ni Sánchez llamará a Vox ni Vox atendería una llamada de Sánchez", pero en cambio Feijóo "sí irá a ver al presidente del Gobierno de su país como líder de la oposición, y Feijóo sí llamará a Vox como presidente del Gobierno de España. Nosotros no somos ni como Sánchez ni como Abascal, somos la España sensata, moderada e institucional que este país necesita", concluyen al respecto.

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