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Enfrentamiento en la derecha

La reunión de Feijóo con Sánchez reabre las hostilidades entre Abascal y el PP

El líder de Vox critica la entrevista entre Sánchez y Feijóo, cuestionando que el presidente del PP acceda a dialogar con el jefe del Ejecutivo después de haberle acusado de “mafia”

El presidente de Vox, Santiago Abascal, en un mítin en Utebo.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, en un mítin en Utebo. / VOX

Mariano Alonso Freire

Mariano Alonso Freire

Madrid
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La confirmación de que habrá después de mucho tiempo una entrevista en la Moncloa entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, en concreto el próximo lunes, tras la anunciada ronda de contactos del presidente con los grupos políticos para abordar un eventual envío de tropas españolas a Ucrania, volvió a reabrir este martes las hostilidades entre Santiago Abascal y el Partido Popular (PP).

El líder de Vox se apresuró a arremeter contra el presidente de los populares por el mero hecho de aceptar la entrevista, cuando él mismo nunca acude a este tipo de citas e incluso ha reducido, desde el pasado otoño, al mínimo su presencia y la de su partido en actos institucionales. Véase, como significativo botón de muestra, su renuncia a participar como en años anteriores en el palco de autoridades del desfile de la fiesta nacional, el 12 de octubre. Aunque tampoco Sánchez convoca nunca a Vox. Ambos presumen de su mutuo rechazo.

En declaraciones a los medios de comunicación en Calamocha (Teruel), dentro de su ya intensa agenda de precampaña electoral en Aragón, donde habrá elecciones el próximo 8 de febrero, Abascal acusó a Feijóo de hacer "constantemente méritos para legitimar a la mafia de Pedro Sánchez". El líder de la extrema derecha calificó de "incomprensible" e incluso de "contradicción insoportable" que el líder del PP acepte reunirse con Sánchez después de haber encabezado recientemente manifestaciones contra el Ejecutivo de PSOE y Sumar en las que le tildó de "mafia".

Además, se sorprendió de que "no solo va al Palacio de la Moncloa a reunirse con el señor Sánchez, es que va con intención pactarlo todo. Ahora quiere pactar la política internacional, la política de Defensa, como pactó hace muy poco Mercosur en Bruselas, a las órdenes de Von der Leyen [Ursula, la presidenta de la Comisión Europea], después del pacto verde", aseveró. "Si el señor Feijóo cree que el Gobierno es una mafia, ¿qué hace el lunes acudiendo a ver al capo de la mafia?, esa es la pregunta que se hacen los españoles. Nosotros no tenemos respuesta, porque no lo entendemos", sentenció Abascal.

El PP responde

Desde el PP contestaron asegurando que "ni Pedro Sánchez llamará a Vox ni Vox atendería una llamada de Pedro Sánchez", y añadieron que "Feijóo sí irá a ver al presidente del Gobierno de su país como líder de la oposición, y Feijóo sí llamará a Vox como presidente del Gobierno de España". Todo ello, remarcan en Génova, porque "no somos ni como Sánchez ni como Abascal. Somos la España sensata, moderada e institucional que este país necesita".

En ningún momento, ni ahora ni en los casi cuatro años que Feijóo lleva al frente del PP, tras su desembarco procedente de la presidencia de la Xunta de Galicia, el líder conservador se ha planteado en modo alguno desairar cualquier invitación del presidente, por complejas y tensas que hayan sido sus relaciones. Algo que sí hizo la presidenta popular de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y en su día un dirigente como Albert Rivera, a la sazón líder de Ciudadanos, que en cierta manera dio carta de naturaleza a ese tipo de desplantes institucionales.

Todo ello no obsta para que, como en esta ocasión en concreto, el PP le haya puesto a Moncloa condiciones previas para acudir a la cita. En este caso, hablar no solo del eventual envío de tropas a Ucrania, como era la intención inicial del presidente, sino de toda la política exterior y de seguridad y defensa, de manera integral. Algo que Moncloa ha terminado aceptando.

Este recrudecimiento de las hostilidades entre los dos partidos de la derecha se produce tanto en vísperas de una nueva campaña electoral, la que en apenas semanas comenzará en Aragón, como a una semana de que se constituya la nueva Asamblea de Extremadura, un primera piedra de toque sobre el futuro de esa comunidad, en la que la presidenta de la Junta en funciones, la popular María Guardiola, necesita el concurso de Vox para seguir en el cargo.

Este mismo fin de semana Abascal ya adelantó que como en 2023 volverá a exigir entrar en el Gobierno autonómico, con una vicepresidencia que coordine a varias consejerías y con un peso "proporcional" al resultado obtenido por Vox, que duplicó su presentación en apenas dos años.

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