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Intervención de EEUU

Zapatero redobla su papel en Venezuela “sin mandato del Gobierno” y como bestia negra del PP

El expresidente socialista guarda silencio, pese a los envites políticos, mientras actúa intensamente en Caracas para aprovechar la "oportunidad" que se abre

Fotografía de archivo de una reunión en 2022 entre José Luis Rodríguez Zapatero y el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en el Palacio de Miraflores (Caracas).

Fotografía de archivo de una reunión en 2022 entre José Luis Rodríguez Zapatero y el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en el Palacio de Miraflores (Caracas). / EFE

Madrid
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El papel que José Luis Rodríguez Zapatero viene desempeñando desde hace más de una década en Venezuela ha generado filias y fobias, con el PSOE y el actual Gobierno alabando su tarea de “facilitación” y la oposición acusándolo de colaborar con el régimen chavista. Lejos de tomar distancias, tras la intervención de EEUU en el país caribeño y la captura de Nicolás Maduro el expresidente ha redoblado sus gestiones ante lo que fuentes de su entorno consideran una “oportunidad”.

No esconden así su confianza en que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, con quien Zapatero guarda cierto vínculo desde años, asuma satisfactoriamente la "gran responsabilidad" que ahora tiene ante sí. Quienes conocen al expresidente español admiten que nada de lo ocurrido ha sorprendido a Zapatero. Lleva años con una labor en la que pretendía, dicen fuentes próximas, convencer que no vencer al sistema chavista con la idea de ganarse su confianza primero y pedir medidas después encaminadas a la democracia. Ahora, Delcy Rodríguez "es la clave" para el devenir y, admitían aunque "no será fácil pero ella es una mujer inteligente".

La brújula del presidente español siempre ha apuntado a la liberación de presos políticos y la apertura de una negociación entre el gobierno venezolano y la oposición. Precisamente, tras días y noches "intensas", el gobierno venezolano anunció este jueves la liberación de presos políticos, entre ellos seis españoles, agradeciendo el papel de mediación de Zapatero y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula de Silva.

La mención explícita a sus gestiones por parte del jefe negociador del madurismo, Jorge Rodríguez, no dejó de alimentar la controversia y las dudas, mientras que este viernes un juez de la Audiencia Nacional incoaba diligencias previas contra el expresidente ante una querella de Hazte Oír por “apuntalar” al régimen de Maduro. Asimismo, el PP ha anunciado que lo hará comparecer en la comisión de investigación del caso Koldo en el Senado, al respecto del rescate de la aerolínea Plus Ultra, tras tildarlo como el "embajador de Maduro en España".

No se descartan más liberaciones de presos políticos, incluido otro español, aunque conocedores de los contactos demandan "paciencia" sobre este extremo para llegar a buen puerto en la negociación. Por el momento, los excarcelados españoles son los vascos Andrés Martínez Adasme y José María Basoa Valdovinos, el canario Miguel Moreno Dapena, el valenciano Ernesto Gorbe Cardona y la defensora de los derechos humanos hispano-venezolana Rocío San Miguel. Sobre la liberación de esta última habrían llegado peticiones a la mesa de Zapatero para que interfiriese por ella desde distintos países.

En el Ejecutivo dicen valorar y respetar su labor en Venezuela, pero señalando que no actúa en su nombre. "Evidentemente, no actúa en nombre del Gobierno ni con su mandato”, subrayaba el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros el pasado miércoles. El propio Zapatero reconoció su mediación para facilitar la entrada en España del líder opositor Edmundo González, asilado en Madrid.

El silencio que guarda Zapatero y que el PP propone romper en el Senado llevándolo a comparecer suele ser proporcional a la intensidad de su actuación en Venezuela. En los momentos de mayor tensión, como tras las últimas elecciones donde Maduro se autoproclamó vencedor sin mostrar las actas, reivindicó la “discreción” y la necesidad de mantener “lealtad” a las partes, para poder ejercer este papel con confianza, excusando así su pretendida equidistancia.

El expresidente ha llegado a referirse a la situación en Venezuela como un “conflicto”. Posiciones que además de las críticas de una buena parte de la oposición venezolana también le han valido duros reproches por parte de Felipe González, extendiendo las sospechas de su supuesta connivencia con el régimen.

Desde el Gobierno defienden asimismo el diálogo tanto con el actual gobierno venezolano, ahora encabezado por Delcy Rodríguez, como con la oposición, liderada por Edmundo González y María Corina Machado. Pedro Sánchez ha reiterado su oferta de mediación en los últimos días con la finalidad de abrir un proceso de transición que acabe en "elecciones libres".

Alineado con Ferraz

Pese a desmarcarse formalmente desde el Gobierno de las tareas de Zapatero, en Ferraz siempre se han alineado con sus gestiones para "luchar por la defensa de los derechos humanos" y la liberación de presos. Como miembro del Grupo de Puebla, que reúne a líderes políticos progresistas de América Latina, el Caribe y Europa y bajo cuyo paraguas actuó como observador electoral en los últimos comicios presidenciales de Venezuela, influyó para dar entrada en esta organización a la socialista Adriana Lastra, en su etapa de vicesecretaria general del PSOE.

Tras dimitir de sus responsabilidades, la ahora delegada del Gobierno en Asturias dejó también de formar parte de esta organización con ascendencia en el gobierno venezolano. Con todo, fuentes del entorno de Lastra explican que su involucración fue prácticamente nula, sin acudir a reuniones.

El PSOE también ha ido un paso por delante del Gobierno en la condena de la intervención de EEUU en Venezuela, que Sánchez asumió como secretario general en una carta a la militancia. Después de la prudencia inicial fue endureciendo el tono hasta acusar a Donald Trump de tratar con esta acción militar de "cambiar un ejecutivo de otro país para apropiarse de sus recursos naturales" y encabezar la posición más crítica a EEUU dentro de la UE.

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