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Comunidades autónomas

El Gobierno celebrará dos reuniones de la Conferencia de Presidentes en el segundo semestre del año

Sánchez mantiene su intención de convocar este foro multilateral dos veces al año, pero esperará a que haya “normalidad institucional” tras el ciclo de comicios autonómicos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la última Conferencia de Presidentes celebrada en Barcelona.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la última Conferencia de Presidentes celebrada en Barcelona. / Ferran Nadeu

Iván Gil

Iván Gil

Madrid
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La celebración de la Conferencia de Presidentes tendrá que esperar más de lo previsto. Al menos, hasta el segundo semestre del año. “Cuando haya normalidad institucional”, explican en el ministerio de Política Territorial en referencia al ciclo electoral de comicios autonómicos. El adelanto de las extremeñas para el pasado 21 de diciembre ya obligó a posponer el foro multilateral del Gobierno y los presidentes autonómicos que estaba previsto celebrar a finales de año en Asturias. La pretensión inicial fue retrasarlo para este mes de enero, pero la decisión de Jorge Azcón de seguir los pasos de María Guardiola y adelantar también las elecciones en Aragón para el próximo 8 de febrero ha obligado a un nuevo aplazamiento. Ahora sin fecha, si bien en Moncloa aseguran que se cumplirá con el reglamento y se convocarán “como mínimo” dos reuniones de la Conferencia de Presidentes durante este año.

Con los comicios autonómicos de Castilla y León previstos para el 15 de marzo y los de Andalucía para el mes de junio, si Juanma Moreno mantiene su pretensión de agotar la legislatura, las dos citas deberán agolparse en la segunda mitad del año. El reglamento nada dice respecto a las citas electorales sean incompatibles con estas convocatorias, pero el Gobierno de Pedro Sánchez siempre ha seguido la lógica de distanciarlas. Los acuerdos deben adoptarse por consenso de todos los miembros, algo que un periodo electoral añade más dificultades.

Durante el ciclo electoral del año 2024, en el que se celebraron elecciones gallegas, vascas, catalanas y europeas entre febrero y junio, Moncloa ya optó por aplazar ‘sine die’ la Conferencia de Presidentes. Una vez celebrados todos estos comicios, se esperó a la investidura de Salvador Illa para poner fecha. Todo ello, a pesar de que 2023 fue un año en blanco para este foro multilateral por las elecciones generales y las posteriores negociaciones para la investidura de Pedro Sánchez.

La potestad de su convocatoria recae en el presidente del Gobierno, según el reglamento, pero el desierto por los reiterados aplazamientos llevó al PP a lanzar una ofensiva legal. Varios presidentes autonómicos presentaron recursos contencioso-administrativos tratando de forzar su celebración. Desde Moncloa suelen repetir que Pedro Sánchez ha sido el presidente que más Conferencias de Presidentes ha convocado, pero las dinámicas de confrontación entre el Gobierno central y las comunidades autónomas gobernadas por el PP han dejado entrever un menor interés por la celebración de estos foros.

El choque en las agendas políticas y la incapacidad para llegar a acuerdos se visibilizó de forma elocuente en la última Conferencia de Presidentes, celebrada en junio del pasado año en Barcelona. Los populares aprovecharon para sacar músculo territorial y mostrar su alternativa, poniendo el foco en asuntos como la inmigración.

De la búsqueda de consenso a acentuar el disenso

Se reprodujeron posiciones de máximos y se acentuó el disenso, al igual que viene pasando en otros órganos multilaterales como las conferencias sectoriales o el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), incluyéndose plantones por parte de las comunidades autónomas. El pasado 24 de octubre, los consejeros de Sanidad del PP plantaron a la ministra del ramo, Mónica García, en la Conferencia Sectorial. Ya antes, las comunidades con presidentes populares plantaron al ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, en la conferencia sectorial del ramo, e hicieron lo propio en el CPFF donde se iba a debatir la quita parcial de la deuda.

La cumbre de Barcelona incluso vino precedida por un inédito desacuerdo con respecto al orden del día en el comité preparatorio. El Ejecutivo acabó aceptando todos los asuntos puestos sobre la mesa por los presidentes autonómicos del PP. De este modo, se abordó la vivienda con el enfoque de "la ocupación y la inquiocupación"; la financiación autonómica, centrándose en la "retirada del proyecto de ley de condonación de la deuda"; "las energías de respaldo para evitar un nuevo apagón" en el marco del plan energético o las inversiones en infraestructuras críticas para "afrontar el caos ferroviario y asegurar el transporte público y las comunicaciones".

El PP hizo frente común también para pedir de forma unánime a Sánchez el adelanto de las elecciones generales. En su mayoría, emplearon el mismo argumento que ahora siguen sosteniendo: sin Presupuestos Generales del Estado, deben convocarse elecciones. 

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