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Apuntes políticos de la semana

España 2026: trucos, alianzas y falta de credibilidad

Sánchez empieza el año buscando cómo hacer magia de nuevo mientras Feijóo encaja el poderío de Vox y la investigación de la dana

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Pilar Santos

Pilar Santos

Madrid
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El Gobierno de Pedro Sánchez ha cerrado el año con una muy mala nota. El Ejecutivo solo progresa adecuadamente en el terreno económico, un área que el PP abandonó incluso como argumento de oposición ya hace años. Los graves indicios de corrupción que pesan sobre los dos exsecretarios de organización del PSOE (José Luis Ábalos y Santos Cerdán) y las denuncias por acoso sexual contra varios dirigentes del partido han destrozado el capital político de Sánchez, que construyó su figura sobre la lucha contra esas dos lacras. La credibilidad es uno de los principios que legitima la acción política y el dirigente socialista la ha perdido este 2025. ¿Puede recuperar una parte antes de que su partido vuelva a pasar por las urnas, en febrero en Aragón, o el PSOE seguirá hundiéndose? ¿Hasta cuándo querrá aguantar sin adelantar las elecciones generales? Este año empieza con muchas preguntas.

El presidente del Gobierno y el PSOE viven a la defensiva desde hace ya más de año y medio. Los autos, los informes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional son los que marcan los argumentarios del día a día. El Ejecutivo va a rebufo de algunas decisiones de jueces, que, para algunos ministros, son los que con más disciplina han cumplido aquella petición de José María Aznar de “el que pueda hacer, que haga”. La derrota en Extremadura ha hecho daño a Sánchez pero, si el PSOE también pierde estrepitosamente en Aragón con Pilar Alegría como candidata, no tendrá ninguna excusa para sentirse responsable del hundimiento: ha sido su portavoz en el Gobierno y ministra de Educación. Ha formado parte de su Consejo de Ministros y su núcleo duro desde 2021. 

Sánchez dispone de cuatro semanas para intentar hacer esa magia que en su carrera le ha salvado de varias catástrofes anunciadas. Debería hacerlo en estos 30 días que faltan para que los aragoneses pasen por las urnas, el 8 de febrero, porque en los siguientes meses también llegarán las elecciones de Castilla y León y Andalucía. El menú de opciones del líder socialista es corto. La ausencia de una mayoría parlamentaria tras el distanciamiento de Junts le impide proponer leyes rompedoras. Puede introducir elementos puramente ideológicos en el debate público buscando polarizar y advirtiendo contra la llegada de Vox a la Moncloa de la mano del PP, pero ese relato puede no ser suficiente para hacer olvidar los casos de corrupción y de acoso sexual.

Sánchez activó la alerta contra la ultraderecha para las generales de 2023 y le funcionó. No ganó las elecciones, pero sí consiguió que el PP no alcanzara a sumar con nadie y él pudo seguir en la Moncloa con la paradoja de que uno de los partidos que le apoyó para ser presidente fue Junts, tan ultra como Vox y Aliança Catalana en algunos asuntos, como el de la inmigración.

El crecimiento del partido de Santiago Abascal en Extremadura y los buenos augurios para él y para Aliança en los sondeos demuestran que los españoles han perdido el miedo a las posiciones radicales. Junts ya no criminaliza a los de Sílvia Orriols, igual que esta semana Alberto Núñez Feijóo solemnizó que no impondrá ningún cordón sanitario a Abascal si llega a la Moncloa.

Ese es uno de los dos pasos significativos a nivel estratégico que ha dado esta semana el jefe de la oposición. El otro ha sido el de reforzar el acercamiento a Junts, olvidando el grito de “Puigdemont, a prisión” de sus manifestaciones. En una entrevista con Servimedia, ha dicho que mantiene “un contacto fluido y respetuoso” con los posconvergentes a nivel parlamentario. Una frase que se suma a aquella del verano, cuando invitó al ‘expresident’ a “poner el contador a cero con los españoles”. 

Feijóo más que construir una alternativa está esperando que Sánchez caiga por su propio peso. Como dice un veterano asesor del PP, lo importante en este “tiempo de descuento” es “no cometer errores”. Una de las preocupaciones del líder de los populares es la investigación de la dana: la jueza Nuria Ruiz Tobarra ha llamado a Feijóo a declarar como testigo el 9 de enero, algo que él ha pedido hacer por videoconferencia. La magistrada quiere que le aclare la información “en tiempo real” que el político gallego aseguró que le había proporcionado Mazón.

El asunto pone nerviosos a los inquilinos de Génova, como demuestra una gestión errática de los tiempos. Decidieron hacer públicos el día de Nochebuena los mensajes que Feijóo recibió de Mazón y, en la tarde del viernes, tras la petición de la jueza, se conocieron también los que él mismo envió al ‘president’. Dos tandas, dos veces con el foco mediático. 

La instrucción está prorrogada hasta el 30 de abril, habrá centenares de declaraciones de testigos y el PP tendrá que convivir con las sombras de la mentira y los errores en unas decisiones que supusieron la muerte de 230 personas. En un momento en el que la credibilidad se ha convertido en el principal talón de Aquiles de Sánchez, esta investigación puede comprometer la de Feijóo. Y la alternativa se supone que no puede permitirse los mismos vicios de su contrincante.

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