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El gran reto de la legislatura

El AMB calcula que tiene capacidad para alojar 270.000 pisos nuevos

El Govern prevé que 60.000 de las 214.000 viviendas que contempla construir en los próximos años se sitúen en los 36 municipios que rodean Barcelona

El organismo supramunicipal apunta que hay que acortar los plazos para poder construir y que hay que apostar por edificios más altos y pisos adaptados a núcleos familiares más pequeños

El Govern destinará 8.000 millones para construir 100.000 nuevas viviendas públicas

Catalunya regula el alquiler de temporada y de habitaciones para poner coto a posibles fraudes de la ley de vivienda

El president Salvador Illa, durante una visita de pisos de protección en Viladecans

El president Salvador Illa, durante una visita de pisos de protección en Viladecans / Jordi Bedmar / Govern

Sara González

Sara González

Barcelona
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El acceso a la vivienda está en la cúspide de los quebraderos de cabeza que manifiestan tener los ciudadanos. Y ante esta realidad, el Govern se ha fijado como reto dar con la fórmula no solo para construir más vivienda asequible, sino para hacerlo en el menor tiempo posible. En el área metropolitana viven más de 3,2 millones de personas, por lo que es en esta área donde la crisis habitacional es de un mayor calibre y en la que, por tanto, la Generalitat centra buena parte de sus esfuerzos para construir pisos en tiempo récord. Pese a la alta densidad de población, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) calcula que los 36 municipios que forman parte de la región aún puede crecer en 270.000 viviendas nuevas si se habilita para ello terrenos que están ya identificados. El plan del Govern para construir 214.000 viviendas plantea que 60.000, tanto públicas como privadas, se ubiquen en esta zona.

El president de la Generalitat, Salvador Illa, suele recordar que las dificultades para pagarse una residencia es, en estos momentos, el principal generador de desigualdad. Altos precios, escasez de oferta y fuerte demanda es un cóctel especialmente intenso en la capital y su área de influencia. Es por ello que el Govern ha basado su acción en dos aspectos: regulación y nueva construcción. En el ámbito normativo, empujado también por sus socios de ERC y los Comuns que reclaman más medidas que impacten directamente en los precios, se está estudiando cómo poner coto a la compra especulativa tras haber regulado los alquileres de temporada.

Acelerar los planeamientos

Pero el reto titánico es el de ampliar el parque público. Con ese objetivo Illa arrancó la legislatura anunciando el plan para construir 50.000 nuevas viviendas de protección, reto que ha redoblado ahora hasta las 100.000 -la mitad de compra y la mitad de alquiler-, mientras que el resto hasta alcanzar un total de 214.000 serán privadas. De esas 100.000 viviendas, la AMB estima que la mitad deberían construirse en su área de influencia. Pero para ello hace falta suelo disponible y acortar los plazos para los planeamientos que permitan edificar teniendo en cuenta la urgencia del problema. Un trámite de estas características suele alargarse cinco o seis años, cuando la AMB considera que lo que sería "razonable" es que ese tiempo se redujera a dos o tres años.

Imagen de un edificio en construcción en Barcelona.

Imagen de un edificio en construcción en Barcelona. / JORDI OTIX

El martes pasado el Consell Executiu dio luz verde a un plan de medidas urgentes con una inversión de 8.000 millones de euros para impulsar la transformación del suelo en 179 áreas que se convertirán en solares edificables a partir de 2030 gracias a la colaboración público-privada. El 60% de esas zonas identificadas -97- están ubicadas en Barcelona y la primera y segunda corona metropolitana, por lo que la previsión es que la mayoría de nuevos pisos se construirán en los municipios que están bajo la influencia de la capital. Sus ayuntamientos esperan como agua de mayo conocer las cifras del reparto.

En todo caso, se han definido 18 áreas solo en la ciudad de Barcelona, 41 en el área metropolitana y 48 más en el llamado arco metropolitano, que incluye las ciudades ubicadas en la segunda corona. Más allá de la capital catalana, se construirán pisos públicos en localidades como Sant Boi de Llobregat, Sant Cugat, Santa Coloma de Cervelló, Granollers, Vilafranca o Vilanova i la Geltrú, ciudades que han ido sumando vecinos que han llegado recientemente a Catalunya o que se han mudado buscando precios un poco más asequibles que en la capital, pese a que el efecto dominó ha provocado una subida generalizada.

Edificios más altos y pisos más pequeños

El AMB prevé que estos pisos que están por construir deben responder a un nuevo patrón de vida que hay en la actualidad, dejando atrás los pisos estándar de cuatro habitaciones. Los núcleos familiares, apuntan desde el organismo, son más pequeños, por lo que hay que plantear que las viviendas más grandes tengan alrededor de 80 metros y construir también pisos más reducidos para primeras emancipaciones, así como edificios con espacios comunes compartidos.

Construcción de pisos de protección oficial en la plaza de Glòries, en Barcelona.

Construcción de pisos de protección oficial en la plaza de Glòries, en Barcelona. / FERRAN NADEU

También crecer en altura. "Hay que cambiar el paradigma de que densidad y altura es negativo. El Eixample de Barcelona es un ejemplo de espacio denso y con una calidad de vida importante. Si queremos tener servicios, tenemos que tener densidades mínimas", aseguran. El vicepresidente de la AMB y alcalde de Cornellà, Antonio Balmón, defiende, en esta misma línea, que para tener una "buena oferta de servicios públicos" es imprescindible tener población. Escuelas, hospitales y, crucial también, el transporte público.

Si bien el área metropolitana tiene capacidad para acoger 270.000 viviendas más, ese margen es más grande para la segunda corona, pero descongestionar los municipios más próximos a la capital implica también garantizar las conexiones. Las infraestructuras pueden tener un papel fundamental en una redistribución poblacional más homogénea a largo plazo, así como la creación de oportunidades laborales fuera de Barcelona y su área de influencia y la inversión en los municipios, algo que el Govern tiene en su radar a medio y a largo plazo para hacer frente al crecimiento poblacional.

En lo que por ahora no se ha encontrado una solución es en cómo acelerar también la construcción de los edificios. Desde el AMB se han estudiado promociones de industrialización de vivienda, que implica la fabricación de componentes en serie en fábrica para, después, ensamblarlos en la parcela, pero consideran este proceso "inviable" si la factoría no está cerca porque la logística de transporte de piezas tan grandes es compleja. Así que Govern e instituciones continúan buscando la cuadratura del círculo para construir más, más rápido y a un precio asumible ante un problema acuciante en Catalunya en general, pero en el área metropolitana en particular.

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