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Junta Directiva del PP

Euforia en Génova por una victoria sin mácula que consideran que convierte al PP en un referente para la derecha europea

En el PP predomina el optimismo ante la abstención de Vox, que facilitaría la investidura de Guardiola en Extremadura, pese a las críticas mutuas durante la campaña electoral

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, 'barones' del partido y más cargos de la formación han recibido con fuertes aplausos a la presidenta de Extremadura en funciones y candidata a la reelección, María Guardiola, a su llegada a la sede en Génova.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, 'barones' del partido y más cargos de la formación han recibido con fuertes aplausos a la presidenta de Extremadura en funciones y candidata a la reelección, María Guardiola, a su llegada a la sede en Génova. / DAVID MUDARRA - PP

Mariano Alonso Freire

Mariano Alonso Freire

Madrid
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No se alcanzó la mayoría absoluta con la que se había coqueteado, ni siquiera los 30 escaños que apenas minutos antes de que comenzase el recuento en Extremadura Génova se fijaba como uno de sus objetivos para los comicios, y en cuanto a otro de ellos, el de depender menos de Vox que en las mismas autonómicas de Extremadura de hace dos años, hay al menos discusión sobre si se alcanzó. El Partido Popular (PP) considera que sí, bajo el argumento de que si en 2023 María Guardiola necesitaba imperiosamente el voto afirmativo de los diputados de la extrema derecha en la nueva Asamblea extremeña para ser investida presidenta de la Junta, ahora basta una abstención de los representantes regionales de Santiago Abascal. O del PSOE.

El líder de Vox, en cambio, parece dispuesto a hacer valer su representación, que se ha duplicado, en porcentaje de votos y en escaños, en los dos años transcurridos desde los últimos comicios, y sostiene además, blandiendo el dato bruto de sufragios, que Guardiola ha perdido apoyos, aunque ha crecido en representación y en porcentaje de votos.

Pero todas estas consideraciones o matices parecieron no importar este lunes en Génova, en la última reunión del año de la Junta Directiva Nacional, el órgano que reúne a la plana mayor del primer partido de la oposición, tanto su dirección nacional como los presidentes autonómicos y líderes territoriales del partido. Coincidiendo con el día del sorteo extraordinario de la Lotería de Navidad, el ambiente era navideño, festivo y feliz. Al filo del mediodía Guardiola, acompañada de sus principales colaboradores, llegaba a pie hasta el 13 de la céntrica calle madrileña, y tras unas fugaces palabras a los medios entraba en el vestíbulo, donde una atronadora ovación la recibía, junto al cálido abrazo de Alberto Núñez Feijóo, antes de entrar ambos a la sala de reuniones.

El líder de los populares, con una voz aún algo tomada por la gripe que padeció la última semana de campaña, comenzó su intervención a puerta cerrada, tras el discurso que pronuncia siempre en abierto para los medios de comunicación, trasladando a sus compañeros la conversación que acababa de mantener con el líder del Partido Popular Europeo (PPE), Manfred Weber, y cómo este le había trasladado una felicitación que más allá de lo protocolario traducía el asombro de la familia de los conservadores del continente porque uno de sus miembros pudiera lograr resultados como el de Guardiola, con una victoria con más del 40% de los votos, y además con un partido a la derecha en pleno auge.

Algo, esto último, cada vez más difícil de ver más allá de los Pirineos, donde incluso muchos de los correligionarios del PP se ven superados por la extrema derecha a nivel nacional o regional, como es el caso. Los populares se ven así convertidos en toda una referencia a nivel comunitario en su espacio ideológico, el que más sufre en principio la embestida de la extrema derecha a nivel mundial, espoleada en el último año por el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Aunque incluso en eso, ya en sus palabras en abierto, Feijóo quiso dejar establecido que la izquierda, "de tanto alimentar el miedo a Vox para frenar al Partido Popular, han conseguido que crezca Vox y que crezca el Partido Popular", rompiendo así el mantra de que el ascenso de los de Abascal es, necesariamente, una mala noticia para Génova.

"Extraño" que Vox quisiera entrar en la Junta

Según relatan varios de los asistentes a la reunión orgánica, el optimismo era desbordante, de nuevo sin matiz alguno, y a Feijóo "se le notaba contento". Ni siquiera la dureza que la propia Guardiola empleó la misma noche electoral hacia Vox, correspondida por el candidato extremeño de esa formación, Óscar Fernández, y por el propio Abascal, tanto el domingo por la noche como el lunes en una rueda de prensa en la sede de Vox, parecieron empañar el entusiasmo, si bien algunos dirigentes lo comentaron con cierto asombro.

En el PP, en definitiva, cunde el convencimiento de que el camino hacia la investidura no será difícil, porque vale la abstención de Vox y porque, según trasladan fuentes de la dirección popular, sería "extraño" que un partido que se salió del Gobierno hace un año (del de Extremadura y del resto de ejecutivos autonómicos de coalición con el PP, por el desacuerdo en la gestión de los menores migrantes en Canarias) quisiera ahora entrar, dificultando la negociación. Mirando más allá del futuro inmediato, Génova presume del balance global de la era Feijóo, de la que la próxima primavera se cumplirán cuatro años.

Aducen para ello que salvo Cataluña, País Vasco, Navarra y Canarias el PP ha ganado todas las contiendas electorales desde entonces, incluida la amarga victoria de las elecciones generales de julio de 2023, cuando pese a ganar al PSOE en votos y escaños no se pudo evitar que Pedro Sánchez revalidase su mandato. Feijóo aún estará una semana en Madrid antes de descansar unos días en Galicia, sin olvidarse de efectuar la semana que viene, la última del año, su propia rueda de prensa de balance del año, el tercero completo que vive como líder de la oposición, y el previo a un 2026 en el que seguirá poniendo a prueba su tarea de oposición en al menos otros tres comicios autonómicos: Aragón, en febrero; Castilla y León en marzo y Andalucía en junio.

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