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Entrevista

Celestino Corbacho: "Toca trabajar en la zona norte de L'Hospitalet, donde ha llegado gente más pobre que la que había"

El exalcalde apuesta por incrementar la dedicación del consistorio en la zona norte y a afrontar el reto de la inmigración y la percepción de seguridad

Núria Marín: "L'Hospitalet estaba abocada a ser un suburbio y hoy es la segunda ciudad de Catalunya en economía"

Entrevista a Celestino Corbacho, exalcalde de L'Hospitalet

Entrevista a Celestino Corbacho, exalcalde de L'Hospitalet / Patricio Ortiz

Sara González

Sara González

L'Hospitalet de Llobregat
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Si con una etapa de su trayectoria política se queda Celestino Corbacho (Badajoz, 1949) es con la de alcalde de L'Hospitalet de Llobregat entre 1994 y 2008. Ni la de ministro de Trabajo en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y mucho menos la de concejal en Barcelona de la mano de Manuel Valls, su última aventura antes de jubilarse, pasan por delante. En esta entrevista diagnostica el pasado, presente y futuro de la ciudad, que, a su juicio, pasa por saber gestionar la inmigración y las desigualdades; y admite que, pese a estar fuera del PSC, mantiene una buena relación con el actual alcalde, David Quirós, y no con quien fue su sucesora, Núria Marín.

¿Cómo definiría su etapa como alcalde de L’Hospitalet de Llobregat?

La definiría como la del gran proyecto de cambio y de transformación. No solamente urbanística, sino también social. L’Hospitalet tenía un problema en origen, y es que era una ciudad que te demandaba muchos servicios, pero tenía una base fiscal muy pobre porque era la que se derivaba solo de los impuestos que pagaban los ciudadanos. No había una actividad económica potente para suplementar ese ingreso. La plaza de Europa yo la concebí no solamente como una transformación urbanística, sino también como el gran polo que iba a traer actividad económica y, gracias a ella, impulsar una mejora de los servicios para los ciudadanos. Mi etapa estuvo presidida por la inauguración de multitud de polideportivos, escuelas infantiles y centros para la gente mayor y la urbanización de barrios.

¿Qué problema quiso resolver y que sigue aún pendiente?

Hay dos problemas latentes. Uno empezó a aparecer en mi etapa con mucha fuerza y otro es permanente, y tienen que ver con la inmigración y con la inseguridad, y no porque necesariamente vayan unidos, sino desde el punto de vista perceptivo de la gente. En el año 2000, había un 4% de inmigración, era muy poco, pero de pronto tuvimos un subidón y llegamos a situarnos en un 20%. Tuvimos que hacer que las personas que habían llegado se encontraran en su ciudad, en su casa, pero, a la vez, también que los que ya estaban vieran que ese fenómeno no les tenía por qué perjudicar. En cuanto a la seguridad, es una constante, siempre hay un elemento perfectivo. Esos dos temas siguen estando presentes.

Concebí la plaza de Europa no solo como una transformación urbanística, sino también como el gran polo de atracción económica para mejorar servicios

¿Le preocupa el ascenso de la extrema derecha en ciudades como L’Hospitalet?

Cuando se hace política desde los extremos, normalmente se va al trazo grueso. En momentos de incertidumbres, mucha gente apuesta por los extremos. Yo creo que la solución a futuro está en la centralidad de la sociedad y de la política.

Dice que la clave está en la "centralidad". ¿Quién la ocupa en estos momentos en la ciudad?

El PSC, sobre todo, tiene que aspirar a ser la centralidad, intentar que sus votos no sean solamente los de su tribu.

Celestino Corbacho, exalcalde de L'Hospitalet, durante la entrevista

Celestino Corbacho, exalcalde de L'Hospitalet, durante la entrevista con EL PERIÓDICO / PATRICIO ORTIZ

El crecimiento de los extremos también tiene que ver con las desigualdades que sufre la población y que afecta a barrios como la Florida o Pubilla Casas. ¿Priorizar la promoción económica de la ciudad ha ido en detrimento de la reducción de desigualdades?

No, creo que todo lo contrario. Si tú no desarrollas económicamente una ciudad después no vas a poder atender las demandas sociales que tenga. Lo que ha pasado en la zona norte en los últimos años es que ha habido una sustitución de la población que había venido de la primera migración, en los años 60 y 70, por otra que ha llegado en los últimos 10 años y que es más pobre que la que había. Entonces, la demanda y la necesidad de los servicios sociales son mayores también. Por lo tanto, hay que incrementar la atención social.

¿Cree que esta debería ser la principal urgencia del actual alcalde, David Quirós?

He observado que forma parte de su principal preocupación y me parece acertado. Ahora lo que toca es trabajar en la zona norte. Si me permite el alcalde, le daría un pequeño consejo: que no tome como espejo la zona sur. Leí hace poco unas declaraciones suyas, que me parece que son muy acertadas, en las que decía que la zona norte tiene un problema de envejecimiento de la vivienda, de masificación y de renta per cápita. Yo le animo a que no se desanime.

¿Le pide consejos el alcalde?

Tenemos muy buena relación y tengo una buena opinión del alcalde.

¿Cómo es su relación con Núria Marín?

Mejor no hablemos de ella.

En todo caso, ¿está satisfecho con el relevo que le hizo?

No.

¿Por qué?

A Marín le tuve no solamente una confianza, sino que creo que hizo una excelente labor como primera teniente de alcalde. Nada que decir. Si hoy volviera a ser alcalde, seguramente la volvería a nombrar primera teniente. Pero creo que luego, como alcaldesa, tuvo fallos importantes. No solamente en la relación humana, sino en no ser capaz de identificar los retos y los grandes problemas de futuro.

Núria Marín no fue capaz de identificar los retos y los grandes problemas de futuro como alcaldesa

Su último paso por la política estuvo identificado con el proyecto de Manuel Valls en Barcelona. ¿Se arrepiente de haberlo apoyado?

Fue un proyecto fruto del contexto de aquel momento, me pareció interesante y le dije que sí. Lo que pasa es que ese era un proyecto que el 99% residía sobre las espaldas de una persona individual, que era Manuel Valls. Pero el resultado electoral no fue el que se esperaba y decidió que se marcharía a Francia. Por eso me inscribí en el grupo de Ciudadanos. Fue una experiencia que está ahí, pero que no la recuerdo tampoco con especial cariño. Fue como una especie de fin de semana de aquellos que hizo viento, llovió, hubo tormentas, y además iba en barco. Y cuando te dicen, ¿y qué tal la travesía? Bueno, pues oye, si lo llego a saber me quedo en el puerto.

Celestino Corbacho, exalcalde de L'Hospitalet, en la redacción de EL PERIÓDICO

Celestino Corbacho, exalcalde de L'Hospitalet, en la redacción de EL PERIÓDICO / PATRICIO ORTIZ

¿Se considera huérfano de partido?

Me considero huérfano de las ideas socialdemócratas. Las estoy buscando y no las encuentro. Yo vengo de una cultura, que probablemente es antigua, en la que la política no se concebía si no era para hacer cosas. Y hoy en día en la política se habla de los demás permanentemente, se pasan los fines de semana insultando y no inaugurando cosas.

¿Cómo ve al Govern de Salvador Illa y al PSC?

Tengo una gran opinión de él en lo personal. Nos conocemos desde hace muchos años y es una persona a la que yo personalmente aprecio. Como president de la Generalitat ha dado paz, sosiego, y empieza a hablar de las cosas. Es un buen presidente.

Me considero huérfano de las ideas socialdemócratas. Las estoy buscando y no las encuentro

¿Y a Pedro Sánchez?

No se puede gobernar un país sin Presupuestos. Ya sé que se puede gobernar sin presupuestos. Hasta se puede gobernar sin gobierno, porque la administración está ahí. Pero eso no significa que sea lo ideal ni lo bueno. Si algún día se reforma la Constitución creo que una de las cosas que habría que reformar es que cuando un gobierno no puede aprobar los presupuestos está obligado, en el plazo de dos meses, a convocar elecciones.

Ahora que ha dicho que Illa es "un buen presidente", ¿se volvería a afiliar al PSC?

No, son dos cosas diferentes. No soy militante, pero soy votante del PSC. Pero tendré un problema en las próximas elecciones, sobre todo, en las generales, porque tengo que decidir entre votar al PSOE, votar en blanco o no votar. Y este es un dilema que yo aún no he resuelto. Pero he votado a Illa.

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