La legislatura catalana
Illa llena su agenda de citas con alcaldes para custodiar los municipios y vincularlos a la obra del Govern
En los 16 meses de legislatura, el president se ha citado con 120 ediles en sus respectivos ayuntamientos y ha recibido en la Generalitat a más de 45 para estrechar el vínculo con el ámbito local
El Govern estudia aumentar la inversión en la ley de barrios como antídoto al ascenso de la extrema derecha

El president de la Generalitat, Salvador Illa, con el alcalde de Folgueroles, Miquel Serra, de Junts, el fin de semana pasado / Jordi Bedmar / Govern

El equipo de confianza de Salvador Illa suele describir la manera de hacer del president de la Generalitat como si fuera "el alcalde de Catalunya". Que durante 10 años ostentara la vara de mando en La Roca del Vallès, su pueblo natal, impregna su modo de actuar en política. Un pasado que tiene tan presente que forma parte de su proyecto de Govern intentar que los alcaldes se sientan vinculados a la obra de la Generalitat con independencia de las siglas por las que se presentan, además de cosechar unas relaciones que en el PSC consideran clave para apuntalar la presidencia en el próximo ciclo electoral.
En los 16 meses que van de legislatura, Illa ha visitado en sus ayuntamientos a cerca de 120 ediles, mientras que ha recibido a más de 45 en el Palau, dejando fuera los que han acudido a reuniones para gestionar emergencias, como la de la peste porcina africana. Solo en la última semana, se ha visto con ocho, además de celebrar dos reuniones con los alcaldes afectados por las restricciones impuestas para controlar el virus de los jabalís. El president aprovecha cada desplazamiento más allá del área metropolitana, principalmente durante los fines de semana, para engrosar su lista de citas, además de visitar las comisarías de Mossos d'Esquadra. También su agenda entre semana incluye encuentros a solas con representantes municipales que acuden con demandas bajo el brazo.
Tener el radar en cada rincón
Para Illa no se trata únicamente de que los alcaldes sientan que se atienden sus urgencias y necesidades, sino también de proyectar territorialmente la acción del Govern. De hecho, ha ordenado a los ocho delegados de la Generalitat que ejerzan de embajadores de la actividad gubernamental con el propósito de situar el municipalismo en el núcleo duro de la toma de decisiones, además de celebrar actos descentralizados para presentar su proyecto y el incremento de recursos destinados al ámbito local.

El president Salvador Illa con el alcalde de Montornès de la Segarra, Dionís Oña, el pasado jueves en la Generalitat / Rubén Moreno / Govern
Pero más allá de la red de delegados, Illa quiere asumir en persona ese cometido y ser él mismo quien tome el pulso de lo que se cuece en los municipios. Fuentes de Presidència explican que considera que son los alcaldes los que "mejor diagnostican la realidad del país", por lo que, cada vez que se reúne con uno, sale con un listado de urgencias o asignaturas pendientes anotadas en la pequeña libreta que lleva siempre en la americana. A renglón seguido, le pide a Xavier Amor, secretario de Governs Locals, que se ocupe de esas demandas, especialmente de aquellas más acuciantes.
Vínculos más allá del PSC
"Le da igual de qué partido sea el alcalde. Además, muchos de ellos tienen ya su teléfono y le envían mensajes directamente", aseguran. Con este 'modus operandi', el president va estrechando vínculos más allá de las siglas de su propia formación y eso le permite calibrar también en qué coordenadas se mueven sus rivales políticos y cómo pueden anticiparse desde la Generalitat iniciativas que tengan impacto en el ámbito local.

El president de la Generalitat, Salvador Illa, en el Món Sant Benet con los alcaldes de los municipios rurales el mes pasado / Jordi Bedmar / Govern
En todo caso, en esa lista de alcaldes con los que ya se ha reunido o ha recibido en el Palau no figura Ripoll, gobernada por la líder de Aliança Catalana y diputada en el Parlament, Sílvia Orriols. El president sabe que ese encuentro tendría una carga mayor, además de que el PSC firmó el cordón sanitario para no pactar con la extrema derecha. Precisamente, una de las apuestas del Govern para combatir a los ultras es "empoderar" a los alcaldes. Es decir, que los dirigentes más próximos a los ciudadanos, tengan a disposición herramientas para afrontar los problemas que señalan sus vecinos. De ahí que se haya recuperado la ley de barrios para invertir en zonas degradadas o que se hayan activado mecanismos de financiación local adicionales.
Pero más allá de la estrategia gubernamental, hay también incentivos electorales para estrechar lazos con los municipios. Descentralizar la acción del Govern para que esté más presente más allá del área metropolitana es, también, una oportunidad para que Illa abra paso en territorios donde su partido, el PSC, suele tener un apoyo más discreto. Se trata de cultivar desde la Generalitat para alargar su presidencia bajo la premisa de que ésta se empieza a ganar desde los municipios.
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