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Elecciones extremeñas

Sánchez confía en el “peso de las siglas” en Extremadura para revertir los sondeos del 21D

El jefe del Ejecutivo se apoya en datos internos para situar al PSOE como primera fuerza a nivel estatal

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el acto institucional por el Día de la Constitución.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el acto institucional por el Día de la Constitución. / Eduardo Parra / Europa Press

Iván Gil

Iván Gil

Madrid
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Pedro Sánchez está acostumbrado a ganar batallas que parecían imposibles y salir adelante en situaciones ante las que incluso los suyos se habrían plateado tirar la toalla. Por eso, su "optimismo" de cara a las elecciones de Extremadura no responde solo a la impostura propia de algunos mensajes de campaña electoral. “Nos sientan bien las campañas y vamos a salir en ganar”, aseguraba este sábado en conversación informal con los periodistas durante los acotos en el Congreso por el 47 aniversario de la Constitución. Lo mismo dijo en el primer acto de campaña en Extremadura, en el que apeló al "orgullo" socialista para elevar la moral alicaida de las bases.

Una confianza que se basa, entre otros elementos, en el “peso de las siglas” en Extremadura. Un condicionante, por el “fuerte arraigo” de una formación que fue durante décadas hegemónica en este territorio, que pasaría tanto o más que el perfil del candidato. En este caso, el candidato Miguel Ángel Gallardo sufre la losa de su imputación en el caso David Sánchez. Los sondeos coinciden en que el PSOE tocaría suelo, con su peor resultado, aunque el PP seguiría necesitando a Vox.

El jefe del Ejecutivo deja entrever que la nacionalización de la campaña no le perjudica en estos comicios, pese a los casos de corrupción que han agitado al partido, con la entrada en presión de sus dos últimos ex secretario de Organización, Santos Cerdán y José Luis Ábalos. Más bien al contrario, le beneficiaría teniendo en cuenta los sondeos que manejan. Según sus datos, “el PSOE es hoy primera fuerza polítca a nivel estatal”, asegura el jefe del Ejecutivo, por lo que podría generar un efecto arrastra.

Otros ministros socialistas reconocen que el contexto en Extremadura “es muy complicado” y remarcan la necesidad de volcarse. Sánchez estará en otros dos mítines en lo que resta de campaña, mientras que se espera asimismo un desembarco notable de ministros socialistas del Gobierno. El adelanto electoral ha cogido a los socialistas en uno de sus momentos de mayor debilidad en esta comunidad en la que ganaron en las últimas elecciones autonómicas, pero en las que Guillermo Fernández Vara -reciéntemente fallecido- no logró el repaldo necesario para seguir gobernando. 

Para el PSOE es fundamental combatir en Extremadura una tendencia negativa que se arrastre en el resto de territorios y poner un suelo electoral, ante un descontado coste por los casos de corrupción, asumible de remontar de cara las generales. Para ello, se contrasta el pacto en la Comunitat Valenciana entre PP y Vox para relevar a Carlos Mazón con el intento de María Guardiola de alejarse de los de Santiago Abascal. En las elecciones generales, el PP trató de desplegar una campaña autónoma diferenciándose de Vox, pero quedó en entredicho su discurso por los acuerdos que al mismo tiempo cerraba con la ultraderecha para formar gobiernos autonómicos.

Crisis de Gobierno

La necesidad de volcarse y tratar de revertir los sondeos tiene que ver con el reconocimiento de que estas elecciones condicionarán el resto del ciclo electoral. Las siguientes citas serán en Castilla y León y Andalucía, previstas para marzo y junio respectivamente. A ello se añade la posibilidad cada vez más elevada de que se adelanten comicios en Aragón. El presidente Jorge Azcón se ha dado una semana de plazo para calibrar los apoyos a los presupuestos. Un tiempo “prudencial”, manifestaba a modo de ultimátum este sábado durante los actos por el día de la Constitución, en el que si no consigue los votos suficientes optará por adelantar las elecciones.

El adelanto electoral en Aragón obligaría a Sánchez a remodelar su gobierno, pues la portavoz y ministra de Educación y Deporte, Pilar Alegría, es la candidatura del PSOE en esta comunidad autónoma. Sánchez no tiene en sus cálculos una gran crisis de Gobierno, sino un cambio “puntual”, “uno a uno” de los miembros de su Ejecutivo en el caso de que se vayan convocando elecciones autonómicas y sus ministros, que también son candidatos, tengan que centrar sus esfuerzos en la batalla electoral.

Una situación similar por la que pasará la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en cuanto el presidente de la Junta, Juanma Moreno, decida convocar elecciones autonómicas en Andalucía. Su pretensión es mantenerse en el Consejo de Ministros hasta que se disuelva el Parlamento andaluz.

Es por ello que, ante el ciclo electoral en el que se mete ahora la política española, en el PSOE consideran que la cita en Extremadura no puede "salir muy mal" porque eso podría tener sus consecuencias en el relato y la moral para las demás contiendas en las que, además, son caras visibles y potentes del Ejecutivo, es decir, próximas a Pedro Sánchez, las que se somenten a las urnas. Todo se ve, admiten, como contiendas previa al examen final de unas generales.

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