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La legislatura catalana

Òscar Ordeig, el conseller con más 'pollos' sobrevenidos en el Govern

El titular de Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació, en plena gestión de la crisis por la peste porcina, ha tenido que afrontar en pocos meses otras urgencias como la gripe aviar o la dermatosis nodular del ganado vacuno

DIRECTO | Peste porcina africana en España, última hora en directo

Illa defiende su gestión de la crisis de la peste porcina ante las críticas de la oposición: "No he cometido ningún error"

El conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, en una entrevista

El conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, en una entrevista / MANU MITRU

Sara González

Sara González

Barcelona
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Tuvo algo de premonitorio que el Govern de Salvador Illa recuperara al principio de la legislatura la antigua denominación de la conselleria de Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació, que había sido rebautizada como Acció Climàtica por el anterior ejecutivo. Una de las grandes carpetas que heredaba el nuevo conseller Òscar Ordeig era la gestión de las consecuencias que tenía para el sector una sequía galopante. Pero entonces, y pese a que la escasez de agua se ha vuelto estructural en pleno cambio climático, empezó a llover, algo que no ha garantizado la paz a un dirigente que se ha convertido en el que más crisis inesperadas le ha tocado gestionar en los 16 meses de vida de este Govern.

"Vamos de oca a oca", aseguraba esta semana con resignación un alto cargo de la Generalitat en relación con la delicada gestión de la peste porcina africana, toda una bomba de relojería para el sector agroalimentario catalán, que contiene la respiración para que el brote no impacte en ninguna granja. Aunque en este caso más bien se ha ido de oca a jabalí, porque estando aún activa la orden de confinamiento de aves de corral para evitar la propagación de la gripe aviar, la semana pasada estalló el frente de los jabalíes contagiados por un virus que hacía más de tres décadas que no se detectaba en Catalunya. Una situación que se agrava después de que se haya abierto una investigación para averiguar si el brote podría haber tenido su origen en un laboratorio.

Todo esto sucede mientras el conseller lidia también con la Comisión Europea por las restricciones a los pescadores para salir a faenar a las puertas de la campaña de Navidad y sin haber podido aún tener una tregua en otro de los flancos urgentes que le ha tocado atender: la dermatosis nodular del ganado vacuno y una estrategia de vacunación masiva.

Una madre de jabalí y sus crías en Collserola.

Una madre de jabalí y sus crías en Collserola. / Eduardo López Alonso

Un polvorín poco esperado

Este historial concentrado en tan poco tiempo da cuenta de cómo una conselleria que, a priori, no está considerada como un área caliente de un Govern, es ahora un departamento especialmente sensible y estratégico como lo podría ser el de Interior, habitualmente considerado una de las bestias negras de un ejecutivo; o el de Territori, encargado de gestionar el caos en Rodalies y la crisis de la vivienda.

Y es que las consecuencias del cambio climático, la necesidad de invertir para que el sector sea más resilientes y sostenible en su actividad, las inclemencias cada vez más inesperadas y virulentas, un contexto económico global zarandeado por la geopolítica y un control cada vez más exhaustivo que va de la mano de la burocracia, son un cóctel que convierte en un polvorín la conselleria.

Esculpido en la política municipal

Al timón Illa tiene a un dirigente esculpido en la política municipal que lleva años cultivando relaciones con el sector primario y que ha picado mucha piedra dentro del PSC. Economista de formación, es nacido en Vic pero vive en Lleida, dos territorios de tradición ganadera. Se estrenó como concejal en la Seu d'Urgell en el año 2007, cargo que asumió durante 14 años, y acumula también más de una década de experiencia como diputado en el Parlament, además de ser, desde 2016, el líder de la federación leridana del PSC. Mientras los socialistas estaban en la oposición, Ordeig ya ejerció de portavoz del partido en la Cámara en las comisiones parlamentarias de Agricultura y Empresa, etapa en la que se ganó la confianza de Illa.

El conseller Òscar Ordeig con el president Salvador Illa, en el Palau de la Generalitat

El conseller Òscar Ordeig con el president Salvador Illa, en el Palau de la Generalitat / MARTA PÉREZ / EFE

Cuando el Govern cumplía seis meses de vigencia el pasado mes de febrero, el conseller ya se puso a prueba desactivando in extremis una protesta de agricultores que amenazaba con cortar carreteras y que se hubiera convertido en la primera gran huelga durante el mandato de Illa. Aquel episodio fue tan solo una cata del alud de urgencias que Ordeig se vería obligado a atender en muy poco tiempo y en un contexto marcado por las consecuencias de los aranceles de Trump y a merced de fenómenos meteorológicos que van de las danas a los incendios de sexta generación del pasado verano, con las Terres de l'Ebre como territorio especialmente castigado.

Quien lo conoce de cerca dentro del PSC lo define como "enérgico" y "nervioso", aunque la semana pasada le tocó demostrar aplomo ante el foco internacional mientras Illa proseguía con su viaje institucional en México, del que regresó el viernes pasado. El president confía en Ordeig, alguien a quien no se le caen los anillos ni por ir de la mano del ministro Luis Planas para ir a Bruselas a reclamar ni por hablar de tú a tú con agricultores o ganaderos sobre el terreno. A riesgo, eso sí, de que le echen en cara que hay ayudas que llegan demasiado tarde, que están hasta el cuello de papeleo, que hay calamidades que se pueden mitigar con una mayor prevención o que el campo está en plena emergencia por su supervivencia.

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