Clases en el Orfeó Català de Mèxic
La historia de dos alumnas de catalán en México: "Llegué a Barcelona el 17-A, puse las noticias y me enamoré del idioma"
Giannina y Majo explican a EL PERIÓDICO qué les motivó a empezar a estudiar catalán desde el otro lado del charco
Illa agradece al Orfeó Català de México su papel como "casa del catalanismo" en el exilio y le tiende la mano para reforzar vínculos
Catalunya rinde homenaje al exilio catalán republicano en México: "Es impagable la deuda que tenemos con estas personas"

Giannina y María José (Majo), dos mexicanas que estudían catalán desde su país. / CEDIDAS

En verano de 2017, Giannina viajó desde México, su país de origen, a Barcelona para ir a ver a su hermana que estaba trabajando en Girona. Su hotel se encontraba en lo que acabó siendo el escenario de una de las masacres terroristas más sonadas de los últimos años. El 17 de agosto de 2017 (17-A), la mujer llegó a plaza Catalunya en un bus turístico, dirección las Ramblas. Poco antes, una furgoneta había arrasado con la vida de 14 personas. Hubo más de 130 heridos. "Puse las noticias y todo estaba en catalán, escuché ese idioma y me enamoré, me encantó cómo sonaba", explica a EL PERIÓDICO Giannina, de 59 años. Es una de las decenas de personas que estudia catalán con las clases que imparte el Orfeó Català de México, una entidad cultural, con sede en Ciudad de México, que gracias a una colaboración con el Institut Ramón Llull, enseña este idioma al otro lado del charco con certificado oficial desde 2003.
Ginanina hablaba ya en ese momento español, francés e italiano, por lo que cree que, gracias a las impactantes imágenes que acompañaban ese informativo especial de TV3, pudo entender qué estaba ocurriendo. "Al principio pensaba que era una ‘performance’, luego vi que no", reconoce la mexicana, que vive en Villahermosa (Tabasco). Siguió el mismo canal durante sus vacaciones en Catalunya para mantenerse informada y poco después tomó la decisión de estudiar catalán. "Siempre me han gustado los idiomas y se me dan bien, no es difícil si hablas francés e italiano", añade.
Siempre me han gustado los idiomas y se me dan bien, el catalán no es difícil y menos si hablas francés e italiano
Su hermana, que residía en Girona por el trabajo de su pareja, hacía clases de catalán, pero no tenía demasiado interés, así que Giannina tomó sus libros y se los llevó de vuelta a México. Allí empezó a estudiar por su cuenta, con apps como ‘duolingo’, y buscó por internet opciones para empezar clases. Encontró el Orfeó, pero necesitaba un curso ‘online’ porque vive a más de 700 km de la capital mexicana. No fue hasta 2020, con la llegada de la pandemia, que pudo empezar las clases, ya que el Orfeó abrió un canal virtual. "Tengo alumnos de todo tipo, les interesa mucho el catalán y ofrecemos clases adaptadas a las competencias para que puedan practicar gramática, ortografía y conversación oral", señala a este diario Eva Capdevila, profesora de catalán del Orfeó, nacida en Barcelona.
Unos inicios como autodidacta
Para Giannina era importante poder hablar en catalán, así que no esperó hasta la pandemia para aprender. En 2018, cuando regresó, se puso a estudiar por su cuenta y llegó incluso a contratar a un conocido español de su ciudad que había tenido una novia catalana para que le hablase en este idioma. "Quería aprenderlo y necesitaba a alguien, pero él no era profesor", recuerda la mexicana. Hoy, ocho años después, sigue dando clases. Habla y escribe catalán en un nivel alto. "Siempre intento buscar libros para leer; en Kindle hay mucha literatura catalana", apunta Ginannina. También se pone la radio en catalán y, cuando viaja a Europa, hace parada obligatoria en Catalunya.
Intento buscar libros para leer; en Kindle hay mucha literatura catalana
"Me da pena que, últimamente, cuando vengo, la gente ya no habla catalán o, cuando ven que soy de fuera, directamente me cambian al castellano", se lamenta Giannina. Una realidad que también reflejan los datos. El catalán está retrocediendo en su uso social, pese a subir en número de hablantes, fruto del aumento de la población que está experimentando Catalunya. "Tengo muchos alumnos que estudian aquí y luego siguen desde allí [Catalunya] con los cursos del Consorci de Normalització Lingüística", atestigua Capdevila. Son unas formaciones que el Govern trabaja para ampliar y a las cuales es complicado acceder por las largas listas de espera y la poca flexibilidad horaria. Hace una semana, el president Salvador Illa, en el marco de su viaje a México, puso en contacto al Orfeó con la conselleria de Política Lingüística para colaborar.
Estudiantes de generaciones de exiliados republicanos
El caso de Giannina y su historia son únicos, pero hay más. "Muchos alumnos que tengo son de una generación perdida con abuelos catalanes exiliados de la Guerra Civil y el franquismo que quieren recuperar esta lengua", dice la profesora de catalán del Orfeó. También personas que quieren mudarse a Barcelona por trabajo o estudios y quieren tener un poco de nivel antes de aterrizar en Catalunya. María José es un ejemplo. La mujer, que se hace llamar Majo y tiene 31 años, también mexicana y descendiente de familia emigrada por la dictadura, encontró un máster con un plan de estudios que recogía todo lo que quería hacer. El único ‘handicap’ es que era en catalán: lo ofrecía la Universitat de Barcelona (UB). También era 2017 y pensó: "¿Qué tan difícil puede ser aprender catalán?" Así que buscó en Google y encontró las clases del Orfeó. Estudió unos nueve meses, desde enero de ese año hasta octubre, cuando se mudó a Barcelona, dos meses después del 17-A y en pleno ‘procés’ independentista.
Saber catalán te acerca a la cultura de Catalunya y te permite entender, no solo lo que dicen, sino el contexto de las cosas
"Saber catalán te acerca a la cultura de Catalunya y te permite entender, no solo lo que dicen, sino el contexto de las cosas", apunta Majo. También fue para ella un ejercicio de memoria histórica que le sirvió para comprender de dónde venía su familia y el porqué de muchas "costumbres" que seguían sus padres y abuelos y que veía en casa. "Empecé a aprender catalán para entrar al máster y me di cuenta de que el aprendizaje me acercó a la cultura, que el catalán hablaba de la cultura del sitio donde yo estudiaba", apostilla la mexicana, que reconoce que también hizo un esfuerzo por interesarse por la historia y el ambiente del catalán en un momento de alto voltaje político y movimiento en las calles, como lo fue el 1-O. "Para mí todo cobró sentido; mi abuelo se vino a Barcelona cuando acabó la Guerra Civil y cuando mi bisabuela falleció, él ya no tenía con quién hablar catalán y el idioma se perdió, pero a mí me ha servido para entender tradiciones que hacía mi familia”, reivindica Majo.
Empecé a aprender catalán para entrar al máster y me di cuenta de que el catalán hablaba de la cultura del sitio donde yo estudiaba
Nunca llegó a hablar catalán con su abuelo y apenas le escuchó expresarse en este idioma en alguna ocasión puntual, cuando le visitaba algún familiar de Catalunya. Se siente orgullosa de haber recuperado esta parte de la identidad de su familia, pero también señala que saber catalán le permitió una mayor inclusión al llegar a Barcelona. Dice que se sintió mucho más acogida por sus compañeros catalanes por entender el catalán y cita como ejemplo otra compañera de Ecuador que no hablaba catalán. "Noté mejor predisposición de mis compañeros y profesores", comenta, respecto la otra alumna de fuera. Cuando empezaron las clases, le propusieron cambiar al castellano algunas asignaturas para que pudiera seguir mejor el plan de estudios, pero Majo se negó. Quería aprender en catalán y no entendía que se modificara la lengua oficial por una alumna si la previsión del máster ya avisaba que el contenido era en catalán. Lo acabaron haciendo cuando se unió al curso su compañera ecuatoriana.
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