Pleno en el Parlament
Los partidos se dividen sobre cómo debe reducir Catalunya sus emisiones
El plan del Govern saldrá previsiblemente adelante con la mayoría de PSC, Junts, ERC y Comuns en la votación del jueves
El Parlament examina el tope de emisiones "menos ambicioso pero más realista" propuesto por el Govern
El Govern defiende la necesidad de que Catalunya tenga presupuestos de carbono y objetivos "ambiciosos y vinculantes" de reducción de emisiones

Pleno del Parlament. / Manu Mitru
Catalunya quiere tener sus propios presupuestos de carbono para convertirse en una de las primeras regiones del mundo en tener una herramienta que fije el límite máximo de gases de efecto invernadero que puede emitir. El Govern ha llevado su propuesta a votación del pleno del Parlament y la oposición se ha dividido entre los favorables a poner coto al cambio climático, los negacionistas y los que creen que no es una prioridad porque 'daña' la economía. De todas, la iniciativa saldrá previsiblemente adelante este jueves con los votos de PSC, Junts, ERC y los Comuns.
En la bancada proclive a frenar los efectos de este fenómeno global, tampoco se han ahorrado las críticas. La propuesta desplegada por la consellera de Territori, Habitatge i Transició Ecològica, Sílvia Paneque, parte de un plan propuesto por una comisión de expertos, pero flexibiliza su propuesta porque considera que un cambio brusco puede hacer peligrar varios sectores económicos y tampoco pone un plazo de 10 años para su despliegue, sino de cinco, para que se aplique de forma progresiva. Mientras los especialistas planteaban una reducción drástica de emisiones del 42% para 2030, con recortes del 8% anual, el Govern se decanta por un camino más gradual, con un descenso del 31% en cinco años, similar al 29% que la Unión Europea asigna a la hora de repartir su meta comunitaria del 55% en 2030. Es por eso que para los Comuns, ERC y la CUP hay una "falta de ambición".
La diputada de Esquerra, Ester Capella, ha denunciado que el Govern no haya querido ir más allá, pero a la vez ha entonado el 'mea culpa' por no haber actuado antes para frenar el cambio climático, teniendo en cuenta los años en los que el partido ha tenido responsabilidades de gobierno. Sin embargo, la diputada republicana Montse Bergés ha aclarado que facilitarán su aprobación porque consideran que votar en contra les alinearía con la extrema derecha y su "no a todo". Para los republicanos, pues, estas cuentas son importantes para que Catalunya avance, pero avisan de que el plan del Govern no es "garantía de éxito" y se necesitan cambios “estructurales”.
Los Comuns han defendido una posición similar. La líder del grupo, Jéssica Albiach, ha dicho que su grupo avalará el proyecto porque considera que es un punto de partida para luchar contra el cambio climático, pero ha reprochado a la Generalitat que "va tarde" en este asunto: "El clima no negocia. Sin reducir emisiones no hay futuro ni prosperidad". Además, este partido ha advertido al Govern de que, si de verdad se cree estos presupuestos, debería a su vez renunciar a la ampliación del aeropuerto de Barcelona-El Prat. "No es compatible decir que se está al lado de la ciencia y luego impulsar infraestructuras que incrementan las emisiones", ha dicho.
Quien no ha garantizado sus votos a la propuesta del Govern ha sido la CUP. El diputado Dani Cornellà ha argumentado que la propuesta de los expertos era "mucho más seria" y que lo único que ha hecho el ejecutivo catalán ha sido descafeinarla. "Al tocar poder se han olvidado de lo que reclamaban", ha lamentado.
Dudas y negacionismo
La postura de Junts es que para llegar a los objetivos que se marca el Ejecutivo de Salvador Illa se requiere de una inyección de fondos a las arcas públicas de la que no dispone. "La propuesta de los expertos es coherente, está bien argumentada, pero la realidad es mucho más compleja. Sin presupuestos, con un expolio fiscal que no nos permite generar nuevas infraestructuras y con un déficit de inversiones acumuladas, como en el caso de Rodalies, es imposible de poder cumplir sus perspectivas", ha señalado el diputado Jordi Munell.
"Por fin presentan unos presupuestos, pero los de carbono, no los que sirven para pagar escuelas, hospitales y 'mossos'", ha criticado la diputada Eva García, del PP catalán. Para la popular es más urgente saber de cuántos recursos tendrá Catalunya para garantizar servicios esenciales en 2026, que cuántas emisiones podrá emitir Catalunya: "Ustedes quieren una pancarta, un eslogan". La parlamentaria ha aprovechado la sesión para defender la continuidad de las centrales nucleares como una cuestión de "responsabilidad".
La extrema derecha ha desplegado su discurso más negacionista contra el cambio climático. El diputado Javier Ramírez (Vox) ha dicho que estos presupuestos son una "farsa" repleta de medidas "fanático-climáticas" que en nada beneficiarán a los ciudadanos. En la misma línea, pero más centrada en los efectos en el sector, la líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, ha defendido que hay medidas que no cuentan con el aval del sector y ha criticado que se "imponga" la agenda 2030 con medidas "punitivas".
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