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Terrorismo islamista

A juicio un joven yihadista capturado cuando usaba bots de internet para aprender a fabricar bombas

Su hermano mayor luchó para el Estado Islámico en Siria y murió; desde entonces, el detenido odia a Occidente, según la Fiscalía

Detención del yihadista I.C, el 17 de marzo en Granada

Detención del yihadista I.C, el 17 de marzo en Granada / IGAT

EFE

Madrid
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Ocho meses después de que lo capturara la Guardia Civil en una de las operaciones antiterroristas más destacadas del año, la Audiencia Nacional juzga este próximo martes a I.C. , un acusado de adoctrinamiento yihadista, hermano de un terrorista del DAESH (o ISIS) que murió en Siria en 2014 como combatiente extranjero en las filas de esa organización terrorista.

El acusado fue detenido en la operación Saguir de la Guardia Civil el pasado 18 de marzo, y está en prisión desde entonces. La Fiscalía pide para él siete años de cárcel y otros siete de libertad vigilada.

I.C, que fue capturado en Granada, se sale, en rango de cualificación y peligrosidad, del esquema habitual de los propagandistas radicalizadores de la yihad que vienen siendo atrapados por las Fuerzas de Seguridad en España.

La Guardia Civil procedió a detenerlo tras diez meses de seguimiento en colaboración con el CNI, con escuchas telefónicas autorizadas por el Juzgado Central de Instrucción 4 de la Audiencia Nacional.

Cómo hacer explosivos

Cuando agentes del instituto armado analizaron su móvil vieron, junto a contenidos de propaganda islamista radical, vídeos que se había grabado a sí mismo cogiendo una carabina y disparando a un cerdo.

Pero lo más inquietante de su actividad, a lo largo de meses de autorradicalización, fue el uso de bots de internet preparados por él mismo. Esas aplicaciones cibernéticas accedían a aplicaciones de mensajería y redes sociales para entrar en canales del ISIS. Buscaba información, tutoriales, documentos con los que autocapacitarse como terrorista. Entre esa información, datos para aprender a fabricar bombas. También información para seleccionar objetivos de futuros ataques..

A I.C. le atribuyen la Guardia Civil y el ministerio público también haber creado una plataforma para agregar y difundir propaganda terrorista en internet. Estaba en posesion de 30 gigas de material multimedia del Estado Islámico.

Esa organización era el entramado extremista de referencia en su proceso de autorradicalización, la misma organización a la que servía un hermano mayor que viajó a Siria para combatir en la guerra que terminaría perdiendo ISIS. El hermano no llegó a ver la derrota: perdió la vida en 2014.

Odio a Occidente

En su escrito de acusación, la Fiscalía argumenta que el contenido incautado en su teléfono móvil tras su arresto, "son muestra de su plena radicalización y su actividad dirigida a la radicalización de terceros".

I.C. tenía en las redes acceso a chats en los que hablaba no solo de explosivos, también de reclutamiento y de cómo actuar si se es detenido.

Para la Fiscalía, la muerte de su hermano combatiendo para ISIS, al que admiraba, le ha generado "un sentimiento antioccidental" y en ocasiones "hostil" hacia "cualquier estándar occidental como puede ser cumplir un horario, responsabilidad laboral o la figura social de la mujer".

Al acusado que será juzgado el martes el ministerio público le achaca: "Muestra un aislamiento social, ausencia de vínculos emocionales con su entorno, falta de interés por mantener un trabajo remunerado sujeto a horario, y la inexistencia de referentes familiares o de afinidad".

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