Encuesta del CEO
¿Cuál es la receta para combatir la extrema derecha? 4 especialistas responden
Encuesta CEO: El PSC baja, ERC se coloca segunda y Aliança Catalana empata con Junts en la tercera plaza
¿Por qué sube tanto Aliança Catalana? ¿De dónde saca los votos? 5 claves de la encuesta del CEO
¿Hay una 'alerta ultra' en Catalunya?
Así están las encuestas de las elecciones en Catalunya

Los especialistas Anna López, Astrid Barrio, Ana Sofía Cardenal y Marc Sanjaume. / EL PERIÓDICO
¿Por qué se dispara el apoyo a la extrema derecha en Catalunya? ¿Hay recetas eficientes para frenar ese ascenso que marcan los sondeos? La búsqueda de respuestas a preguntas como estas quita el sueño a la mayoría de partidos, especialmente tras el pronóstico del último barómetro del CEO. Esta encuesta augura que Aliança Catalana podría empatar con Junts en el tercer puesto en el Parlament si se pusieran ya las urnas, una realidad que conviviría con un 'sorpasso' de Vox al PP. Cuatro politólogas ponen el foco en los principales interrogantes que marcarán el próximo ciclo electoral.
La legislatura en Catalunya arrancó con el compromiso del PSC, Junts, ERC, Comuns y la CUP de no pactar en el Parlament ni con el partido de Sílvia Orriols (Aliança Catalana) ni con el de Ignacio Garriga (Vox). Sin embargo, la medida no ha funcionado y las encuestas detectan que ambas formaciones continúan sumando adhesiones. "El cordón sanitario es una herramienta legítima en democracia, pero si no hay un consenso antifascista transversal, no funciona", explica Anna López, politóloga y profesora de la Universitat de València (UV). Añade que hay precedentes que han funcionado, como el cordón que se hizo en 1946 en Italia ante el primer partido post-fascista, el MSI, o el que se hizo en Bélgica en los años 90. No obstante, aunque en algunos casos se ha frenado el acceso de la extrema derecha al poder, en otros "se ha reforzado la narrativa victimista". En el momento en el que ese cordón se rompe, apunta, esas fuerzas ultras se "normalizan rápido", como ha sucedido en Suecia o Finlandia.
Los cordones funcionan si se respetan y son operativos, pero esto ocurre pocas veces
En la misma dirección, el profesor de Ciencia Política de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) Marc Sanjaume anota que los cordones son efectivos "si se respetan y son operativos", pero esto "ocurre pocas veces". "En la teoría están bien planteados, pero la política es más compleja", añade. Uno de los problemas es la dificultad de mantenerlo en todos los niveles institucionales. Por ejemplo, hay cordones que se arman en el parlamento, pero que luego se diluyen en los ayuntamientos. Esto es lo que ocurrió en Catalunya. No fue difícil armar un cordón contra Aliança Catalana en el Parlament, donde el partido de Orriols tiene dos de los 135 escaños, pero este cordón se resquebrajó a la primera en Ripoll, donde los partidos fueron incapaces de tejer un pacto para evitar que Orriols accediera a la alcaldía.

Cartel de Silvia Orriols en las elecciones municipales de 2023 en Ripoll. / David Aparicio
La catedrática de Ciencia Política de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Ana Sofía Cardenal, expone que los cordones sanitarios funcionan si se cumplen tres premisas: si hay "unanimidad" de los partidos a la hora de aplicar el veto; si la formación de extrema derecha es "pequeña y no institucionalizada" y si las formaciones abordan "las causas del malestar" ciudadano. "En Catalunya no se cumple ninguna de las condiciones. La división es muy fuerte, Aliança sube y vemos a Junts y PP moviéndose hacia la extrema derecha", expone. No todo el mundo es partidario de esta suerte de cortafuegos para frenar a la extrema derecha. La politóloga Astrid Barrio considera que implican un "menosprecio a una parte del electorado" y que, en todo caso, no se ha mostrado "útil" a la hora de contener el ascenso de los ultras. Ejemplo de ello, precisa, es lo que está sucediendo en Francia y Alemania.
Cuando tienes una desigualdad creciente y un relato político que culpa al otro, la extrema derecha gana terreno
Aliança Catalana solo tiene la alcaldía de Ripoll y dos diputadas en el Parlament, pero el CEO apunta que podría multiplicar por diez la representación. Para López, es clave ese 35% de ciudadanos que en el barómetro declara que vive peor que hace unos años. "Cuando tienes una desigualdad creciente y un relato político que culpa al otro, la extrema derecha gana terreno, más aún si se pacta con ella y se la legitima", analiza, y añade que hay que tener en cuenta también los "traumáticos" atentados que sufrió Catalunya en 2017, claves para "reactivar el discurso islamófobo". También subraya que no solo hay que tener en cuenta cómo se mueven los ultras en las redes sociales, sino la acción que hacen a pie de calle, que es muy "efectiva" porque exprimen el "cóctel" de desigualdad y precariedad que se suma a una "saturación mediática" sobre seguridad e inmigración.
Ahora mismo no está claro qué utilidad tiene JxCat para su electorado

Vecinas de Ripoll. / Zowy Voeten / EPC
"Se la ha sobredimensionado [a Orriols], y aquí tiene una responsabilidad importante el president Salvador Illa, que la ha convertido en jefa de la oposición", considera Barrio, que también alerta de que la extrema derecha "está de moda" y eso provoca que opere el efecto caballo ganador y sume adhesiones. Si está de moda, puntualiza Cardenal, es porque domina como nadie el concepto de la "economía de la atención". Eso es que, en una sociedad donde captar la atención de la gente es difícil por el exceso de información que circula, la extrema derecha tiene el "dominio y la visibilidad en las redes sociales", sobre todo entre el segmento joven de la población. Si Aliança Catalana se dispara, agrega, también es por un factor específico catalán y es el retroceso de Junts. "Ahora mismo no está claro qué utilidad tiene JxCat para su electorado", afirma. Y esto lo que provoca el trasvase de voto de una formación a la otra.
Se ha sobredimensionado a Orriols, y en eso tiene una responsabilidad importante el president, que la ha convertido en jefa de la oposición
Para entender la especificidad de Catalunya, Sanjaume expone que el auge de Aliança no solo se explica por "la frustración" que generó el 'procés' en el independentismo. También se entiende, a su juicio, porque "la caída de la hegemonía" que en su día tuvo Convergència hizo "inevitable que aparecieran partidos competidores" a su derecha. Además, cuando Aliança entra en 2024 en el Parlament, reforzó "su cuota de financiación y su cuota en los medios". Eso fue decisivo para su consolidación.
Es la gallina de los huevos de oro que buscan los partidos. López tiene claro que la primera regla es no comprar ni la agenda ni el marco discursivo de la extrema derecha, así como unos medios de comunicación que no amplifiquen sus mensajes. A su juicio, la fórmula pasa por centrarse en políticas públicas que reduzcan las desigualdades para fomentar la cohesión social y en un relato positivo de convivencia que transmita "esperanza", teniendo en cuenta que las campañas de la extrema derecha se cimientan sobre "el miedo y el rechazo". Hay referentes, asegura, y cita el caso de Zohran Mamdani en Nueva York o Catherine Connolly en Irlanda.

El hemiciclo del Parlament de Catalunya, vacío antes del inicio de una sesión plenaria. / Zowy Voeten / EPC
Para Barrio, el punto de partida para acertar con la estrategia es reconocer que hay cuestiones que preocupan a la ciudadanía a las que hasta ahora los partidos tradicionales no han dado respuesta por considerar que no eran ciertas. "Hay que aceptar la existencia de problemas que no se han querido reconocer, como el choque cultural que provoca la inmigración o la reacción a la agenda 2030 o al feminismo", considera la politóloga.
Sanjaume apunta al concepto de democracia militante, que es aquella que se defiende activamente contra aquellos actores que quieren destruirla desde dentro. Él considera intolerable que la extrema derecha, desde el Parlament, pueda denostar a una diputada por el mero hecho de llevar velo. Es lo que ha hecho Orriols varias veces contra la diputada de ERC Najat Driouech. "Se tiene que sancionar desde el primer día. Se están persiguiendo minorías alegremente", advierte. Cardenal aporta dos cuestiones más: la primera, la lucha incesante contra la "desinformación" sobre la que partidos como Aliança o Vox sostienen sus discursos. La segunda, avisa de que no es recomendable "moralizar o descalificar" a los votantes -o potenciales votantes- de la extrema derecha. "Esto no ayuda a que regresen a los partidos tradicionales", remacha.
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