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Nombramiento de Teresa Peramato

El perfil de la nueva fiscal general relaja la oposición del PP entre críticas de Vox a Génova

El responsable de Igualdad de los populares destaca su trayectoria, en línea con los elogios de sectores conservadores de la judicatura

Archivo - El presidente del PP, Alberto Núñez Fiejóo, acompañado por el secretario general del PP, Miguel Tellado.

Archivo - El presidente del PP, Alberto Núñez Fiejóo, acompañado por el secretario general del PP, Miguel Tellado. / Eduardo Parra - Europa Press - Archivo

Mariano Alonso Freire

Mariano Alonso Freire

Madrid
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Cuando más se encrespaba la oposición del Partido Popular (PP) al Gobierno, tras la histórica sentencia que inhabilita al ya ex fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, la elección por parte del Gobierno de su sustituta al frente del Ministerio Público provocó una inesperada relajación de la postura del primer partido de la oposición, no exenta de críticas de Vox. El perfil de Teresa Peramato no suscitó, como muchos habrían esperado, críticas de los de Alberto Núñez Feijóo.

A primera hora su número dos, Miguel Tellado, fue enormemente cauto al intervenir en un desayuno informativo en el que presentaba al vicesecretario de Economía del partido, Alberto Nadal. Y casi a la misma hora, cuando participaba como tertuliano en el programa Espejo Público, de Antena 3, el vicesecretario de Educación e Igualdad del PP, Jaime de los Santos, incluso elogiaba el perfil de Peramato, en particular por su defensa de los derechos de las mujeres durante toda su trayectoria.

"Celebro que sea una mujer que está especializada en la defensa de las mujeres" afirmó sin ambages, poco antes de que en el mismo plató, y en una entrevista cerrada con anterioridad, el líder de Vox, Santiago Abascal, manifestase una opinión totalmente contraria. Aunque bien es verdad que ni siquiera Abascal pudo encontrarle mácula curricular alguna a Peramato. Por contra, basó sus críticas en el mero hecho de que hubiese sido elegida por Pedro Sánchez. Poco después, en su rueda de prensa semanal, la portavoz parlamentaria de Vox, Pepa Millán, no dudó en arremeter por este asunto contra el PP, acusándole de "fingir normalidad con este Gobierno", y afeándole a Feijóo haber estado "de risas" con el ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, durante el acto del pasado viernes en la sala constitucional del Congreso de los Diputados por el cincuenta aniversario de la monarquía.

La única dirigente de los populares que elevó un poco el tono fue la portavoz parlamentario, Ester Muñoz, también en su rueda de prensa semanal en la Cámara Baja, pero siempre preservando la figura o el perfil de Peramato. La reacción de los populares no es ajena a lo que importantes sectores del mundo jurídico piensan sobre la elegida, pues al margen de discrepancias o diferentes sensibilidades pocos dudan de su solidez como jurista y de su acreditada trayectoria. Y en el PP quienes la han defendido no piensan cambiar de opinión porque Vox se les eche encima.

Aunque por la eventualidad de la condena de la Sala Segunda del Tribunal Supremo (TS), cuya sentencia aún está por conocerse, el relevo al frente de la Fiscalía ha permitido poner en práctica o incluso comprobar las bondades del acuerdo alcanzado en el verano de 2024 entre el Gobierno (Bolaños) y el PP para renovar tras más de un lustro de demora el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) a cambio de algunas condiciones puestas sobre la mesa entonces, en nombre de Feijóo, por Esteban González Pons, a la sazón vicesecretario institucional del PP.

Entre ellas, que el fiscal general no pudiera haber ocupado previamente cargo público o político alguno. Los populares trataron así de evitar que se repitiera lo ocurrido con la antecesora de García Ortiz, Dolores Delgado, quien sin solución de continuidad pasó de la mesa del Consejo de Ministros, donde fue la primera titular de Justicia con Sánchez, a ocupar esa Fiscalía General. Algo que en su día provocó fuertes recelos no solo de la oposición, sino también de los socios del PSOE, incluido el que entonces lo era de coalición, Unidas Podemos, el tiempo en que Pablo Iglesias lideraba la formación morada.

Hasta qué punto ese compromiso con el PP ha impedido a Sánchez tomar otra decisión que hubiera soliviantado más a los conservadores, o hasta que punto el nombramiento de Peramato supone una cierta distensión de la situación por parte de Moncloa es una incógnita, pero lo cierto es que su nombramiento supone la primera decisión en mucho tiempo que la formación tradicional de la derecha española no critica, o al menos no tan abiertamente como otras. O como lo hace Vox. Incluso aunque en el seno de los populares cunda la convicción de que el perfil elegido responde, por encima de otras consideraciones, a un oportunismo muy coyuntural, como el hecho de que el nombramiento en el Consejo de Ministros coincidiera este martes 25 de noviembre, exactamente, con el Día Internacional de eliminación de la Violencia contra la Mujer. En cualquier caso, y por debajo de una fuerte confrontación que está muy lejos de suavizarse siquiera, el PP le ha dado, por una vez, cierto balón de oxígeno a Moncloa.

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