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COALICIÓN DE IZQUIERDAS

Sumar ve el salto de Maíllo a Andalucía como una renuncia a disputar la candidatura de Yolanda Díaz a las generales

El líder de IU ha insistido en los últimos días en que concurre al Parlamento andaluz para los próximos cuatro años

Algunas voces de Sumar ven a Maíllo "atrapado" en la arena andaluza tras su salto, con menos capacidad a nivel nacional

El coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Antonio Maíllo, el pasado viernes confirmando su candidatura a la presidencia de la Junta de Andalucía.

El coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Antonio Maíllo, el pasado viernes confirmando su candidatura a la presidencia de la Junta de Andalucía. / Joaquin Corchero

Ana Cabanillas

Ana Cabanillas

Madrid
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En el tablero de la izquierda, el movimiento de una pieza siempre obliga a reevaluar escenarios. Y así ha ocurrido con la candidatura de Antonio Maíllo para las elecciones de Andalucía, un salto que en las filas de Yolanda Díaz recibieron de muy buen agrado. No sólo porque es un perfil conocido en arena andaluza y con buena acogida en el electorado progresista, sino también porque corta el paso a su posible candidatura para liderar la coalición de izquierdas a nivel nacional, después de que en las últimas semanas haya dejado la puerta abierta a disputar el liderazgo a la vicepresidenta gallega.

En las últimas semanas el coordinador federal de IU ha planteado sus condiciones para que Díaz pudiera repetir como candidata a las próximas generales, retándole a superar un proceso de primarias. En las filas de IU son muchos quienes dan a la ministra de Trabajo por amortizada y fuentes próximas a Maíllo apuntaban desde hace semanas a que el dirigente se plantearía dar el salto nacional en caso de que la vicepresidenta segunda se postulara de nuevo a encabezar las listas electorales. Una tesis que él mismo abonó. La última vez que lo hizo fue el pasado lunes 18 de noviembre, cuando a preguntas sobre la posibilidad de ser candidato a las generales, respondió con un "no descarto nada".

Tres días después, los partidos de la izquierda andaluza anunciaban un acuerdo para hacerle candidato a la Junta de Andalucía. En la presentación de su candidatura el pasado viernes, el propio líder de IU parecía cerrar la puerta a cualquier aspiración nacional. "Si el pueblo me vota para que esté cuatro años, mi voluntad será de cuatro años”, defendió, a preguntas de los periodistas sobre una eventual candidatura a las generales. Este mismo lunes, en una entrevista en El Mundo, iba más allá aún y aseguraba que no irá en las listas para las elecciones generales.

Las palabras de Maíllo estos últimos días han sido recibidas con cierto alivio en las filas de Yolanda Díaz, donde creen que esta declaración de intenciones cierra la puerta a cualquier movimiento por disputar el liderazgo a Díaz. "No tenía por qué haber sido tan rotundo, pero quiso hacerlo", aseguran algunas voces, que dan por hecho que el dirigente andaluz descarta ya cualquier.

Otras consideran que tras el salto electoral está "atrapado" en Andalucía, al considerar que su visibilidad en el Parlamento andaluz será más limitada a nivel nacional y pederá capacidad para optar a ser presidenciable a nivel nacional.

A la espera de Díaz

En el entorno de Díaz, todos dan por hecho que la vicepresidenta segunda del Gobierno repetirá como candidata. Pese al fortísimo desgaste sufrido esta legislatura tras la ruptura con Podemos, las tensiones internas y los fracasos legislativos -cayó su reforma estrella, la reducción de la jornada laboral- la ven como el principal activo del espacio político, y creen que en estos momentos no existe alternativa posible. El ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, fue un perfil al que algunos miraban, pero el dirigente ha rechazado esta posibilidad.

Aunque en el partido Movimiento Sumar evitan de momento abordar la exigencia de IU de que los candidatos se sometan a primarias, hay quien está convencido de que Díaz podría superar holgadamente cualquier votación, incluso en caso de enfrentarse a alguien de Izquierda Unida, el principal partido estatal de la coalición de izquierdas y con mayor arraigo territorial.

Lo cierto es que, aunque todos esperan que Díaz dé el salto, lo cierto es que la decisión no está tomada de manera formal. En su entorno apuntan a que la decisión es doble; por una parte, si permanece en la vida política o si vuelve a su labor profesional como abogada laboralista; y la segunda, si se mantiene para volver a encabezar la coalición de izquierdas.

Algunas voces en la coalición creen que ya hubiera confirmado su salto en caso de haber logrado aprobar la reducción de jornada, y otras avanzan que la dirigente tendrá que anunciar su decisión como tarde en el próximo mes, antes de las fiestas navideñas. Una vez superado el ecuador de la legislatura, Sumar es por el momento la única opción electoral que no tiene un candidato claro. "Cuando sea el momento de hablar de caras, lo haremos", defendió la coordinadora de Movimiento Sumar, Lara Hernández, este lunes en rueda de prensa.

El futuro de la izquierda aún tiene que dirimirse pero Sumar aspira a crear una coalición que sea "estable" en el tiempo y con funcionamiento definido entre sus actores, sin descartar la existencia de órganos de decisión, en una coalición de partidos al estilo de Compromís o EH Bildu, que están constituidos como partidos a nivel nacional pero que están compuestos a su vez por otras formaciones. Un plan que el partido de Yolanda Díaz anunció este fin de semana en su comparecencia política pero al que difícilmente se podrá unir Podemos, que ha puesto la exclusión de Sumar como requisito para firmar acuerdos con formaciones progresistas.

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