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Polémica interna

ERC nombra una gestora para pilotar la crisis del partido en Barcelona y decidir la fecha del congreso

La actual líder de la federación barcelonesa, Creu Camacho, a la que los dimisionarios apuntaron en su renuncia, encabezará el equipo provisional

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Creu Camacho y Oriol Junqueras el domingo en el Congreso de ERC.

Creu Camacho y Oriol Junqueras el domingo en el Congreso de ERC. / Alejandro García / Efe

Quim Bertomeu

Quim Bertomeu

Barcelona
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Primera decisión de peso de ERC para intentar enderezar la crisis que vive su federación en Barcelona. El partido ha decidido este martes nombrar a una gestora para que pilote la agrupación local hasta que se convoque el congreso en el que los militantes deberán elegir a la nueva dirección. Lo curioso es la fórmula que se ha propuesto: la gestora estará encabezada por la actual líder de la federación, Creu Camacho.

La crisis se desató el viernes pasado cuando ocho personas del núcleo duro del partido en Barcelona presentaron su dimisión en desacuerdo con cómo lideraba la federación la propia Camacho. Esta dimisión en bloque obliga a celebrar un nuevo congreso para elegir a una nueva dirección. Lo que ha decidido hoy ERC es que, hasta entonces, sea la propia Camacho quien siga gestionando el día a día de la formación a través de esta gestora.

En un comunicado, el partido de Oriol Junqueras ha asegurado que la decisión es fruto del "consenso" entre la Ejecutiva Nacional del partido -la que lidera Junqueras- y la ejecutiva de Barcelona -la que lidera Camacho-. El resto de la gestora estará formada por los miembros de la dirección barcelonesa que no han dimitido; por los presidentes de los 'casals' del partido en la ciudad y por un miembro de las juventudes. Todos ellos deberán decidir en "los próximos días" la fecha del congreso.

Y encima unas primarias

ERC también ha decidido este martes que todo este embrollo no altere el calendario que se había aprobado justo la semana pasada para elegir el candidato republicano a las elecciones municipales de 2027 en Barcelona. Estas primarias, si no hay un giro de última hora, se celebrarán el 27 y el 28 de febrero. Así pues, en los próximos meses y en plena crisis interna, los militantes de ERC de Barcelona deberán tomar dos decisiones clave: elegir a su próximo candidato al Ayuntamiento y elegir a su próximo líder del partido en la ciudad. Dos decisiones de peso que, con la convulsión actual, ganan en interés y competitividad.

La secretaria general de ERC, Elisenda Alamany.

La secretaria general de ERC, Elisenda Alamany. / JORDI OTIX

De las primarias de febrero solo se sabe una cosa: que la actual líder de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona, Elisenda Alamany, aspirará a ser designada candidata. Lo que está por ver es si tendrá algún rival. Hay varias corrientes críticas internas en el partido que buscan presentar una alternativa, pero por ahora no han propuesto ningún nombre. Sobre el próximo congreso no hay aún nadie que haya dado un paso al frente para liderar la federación, pero podría reproducirse el mismo esquema: una candidatura oficialista y otra de críticos. El tiempo dirá.

La génesis del conflicto

Para entender bien esta crisis hay que remontarse al último congreso del partido en la ciudad, el 26 de abril pasado. En ese cónclave ganó por sorpresa la candidatura de Creu Camacho, que era crítica con la actual dirección del partido, liderada por Oriol Junqueras. Sin embargo, con el paso de las semanas, Camacho fue tejiendo complicidades con la dirección republicana y era habitual verla junto a Junqueras y Alamany en los actos de la formación en la ciudad.

Esta proximidad de Camacho con la dirección del partido fue levantando suspicacias entre algunos de sus compañeros de ejecutiva en Barcelona que empezaron a cuestionar algunas de las decisiones que tomaba. Al final, la situación fue insostenible hasta el punto que ocho de estos compañeros decidieron dimitir en bloque y forzar un nuevo congreso. Los ocho dimisionarios se fueron cargando contra Camacho por tomar "decisiones de forma unilateral" e incluso "contradiciendo acuerdos" internos a los que se había llegado. Camacho se defendió asegurando que estos compañeros solo perseguían una "dinámica de conflicto" alejada de las necesidades de la organización.

Sea como sea, la situación actual es que ERC de Barcelona vuelve a estar empantanada en un conflicto interno dominado por el enfrentamiento entre facciones y los reproches cruzados. Es decir, ha vuelto a la casilla de salida de aquel congreso del mes de abril pasado y la única solución posible es convocar otro cónclave.

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