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El sondeo del Govern

¿Por qué sube tanto Aliança Catalana? ¿De dónde saca los votos? 5 claves de la encuesta del CEO

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Jose Rico

Jose Rico

Barcelona
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Una enorme expectación rodeaba a la publicación del último barómetro del año del Centre d'Estudis d'Opinió (CEO) de la Generalitat. Los partidos esperaban, o habría que decir temían, un dato espectacular de Aliança Catalana, el partido de extrema derecha independentista que lidera la alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols. Se especulaba con si sería cuarta, tercera o, incluso, segunda fuerza. Al final, ha sido cuarta fuerza, pero rozando la tercera posición y no muy lejos de la segunda. En solo 15 meses de legislatura, la formación ultra lograría multiplicar por diez su representación en el Parlament si ahora se celebrasen elecciones catalanas. ¿Cómo se explica este crecimiento tan vertiginoso en tan poco tiempo? Veamos algunas claves.

La encuesta del Govern mantiene en primera posición al PSC, con un leve desgaste, y sitúa en segundo lugar a una ERC al alza que se beneficia del desplome de Junts. El gran vuelco del sondeo es el empate técnico entre el partido de Carles Puigdemont y Aliança Catalana, que se explica, en buena medida, porque uno de cada cinco votantes de JxCat en las elecciones de 2024 aseguran que votarían ahora a Orriols, el 21%. Más allá de la atracción que genera Aliança, la fuerte erosión de Junts tiene que ver con su estrategia de colaborar, hasta hace muy poco, con el PSOE. Eso hace que pierda voto por el flanco independentista y conserve solo al electorado más moderado, el que heredó de Convergència. De hecho, las fugas son mayores entre los menores de 50 años y, por ejemplo, la mayoría de sus votantes aprueban a Salvador Illa y a Pedro Sánchez, tanto como líderes como por sus respectivas gestiones de gobierno. En consecuencia, JxCat es el partido con menor fidelidad de voto: solo retiene a seis de cada 10 votantes.

Al perder apoyos por la parte más radical del independentismo, Junts también le ha cedido a Aliança la hegemonía en sus dos bastiones históricos: Girona y Lleida. En ambas circunscripciones ganaría Orriols, mientras que JxCat competiría por la segunda plaza con el PSC en Girona y con ERC en Lleida. El director del CEO, Joan Rodríguez Teruel, pide "cautela" con estos datos porque el volumen de la muestra en estas provincias es menor y Aliança podría estar "sobredimensionada". En las circunscripciones de Barcelona y Tarragona, el PSC es la fuerza predominante y, por detrás, hay cinco partidos casi empatados: ERC, Aliança, Junts, PP y Vox. Otro dato preocupante para Junts es que ningún electorado, salvo el de Aliança, le contempla como segunda opción de voto, pues los votantes de ERC señalan al PSC como alternativa y los de la CUP, a ERC.

A medida que el debate independentista pierde fuerza, Aliança se hace más fuerte. ¿Contradictorio? Por un lado, hay que recordar que Orriols representa el ala más radical del secesionismo, la partidaria del unilateralismo sin ambages, lo que hace que concentre el apoyo del sector más decepcionado con Junts y ERC por su papel en el 'procés'. Pero hay otra clave más importante si cabe: el discurso xenófobo de Aliança consigue atraer a votantes de formaciones no independentistas. De hecho, solo el 48% de los votantes de Aliança prefieren que Catalunya sea un Estado independiente, mientras que un 26% apuesta por un Estado dentro de una España federal y un 21% avala el statu quo autonómico. Ello explica que Orriols absorba electores de Vox (9%) y PP (5%), y que su estrategia en el Parlament pase por primar la islamofobia al independentismo.

Según Rodríguez Teruel, "los votantes de Vox y Aliança cada vez se parecen más". El barómetro refleja un auge de los dos partidos de extrema derecha: Aliança empataría con Junts (19-20 escaños) y Vox adelantaría al PP (13-14). Entre ambas formaciones superarían la quinta parte de los votos (22,2%) y pasarían de la treintena de escaños (32-34), hasta el punto de que se vislumbra un "voto dual" de ultraderecha, con entre el 5% y el 10% de electores de este segmento dispuestos a votar a Orriols en las elecciones catalanas y a Santiago Abascal en las generales. Detrás de ese voto dual, y en sintonía con la tendencia de la mayoría de encuestas, radican los jóvenes, que son quienes más apoyarían a ambas formaciones, y un electorado que comparte algunas características: se informa de política sobre todo por redes sociales (donde más anidan las tesis extremistas) y señala a la inmigración como principal problema, a diferencia de la mayoría de los catalanes, que apuntan a la vivienda.

La franja de edad de entre 18 y 24 años es la que más apoya a la extrema derecha (Aliança y Vox), con una intención directa de voto (el voto sin 'cocina') sensiblemente superior a la media que reciben del conjunto de la población. El 12% de los más jóvenes han manifestado que votarán a Aliança, y el 13%, a Vox, unas proporciones a la altura de PSC y ERC, los dos partidos que lideran este 'ranking'. En cuanto al género de los votantes, los dos partidos vuelven a encontrarse, ya que los hombres son los que tienden más a acercarse a las marcas ultras. Un 10,7% de los hombres afirman apostar por Aliança y un 8%, por Vox, mientras que los porcentajes entre las mujeres caen al 6,3% en Aliança y al 5,7% en Vox.

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