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Lucha contra la extrema derecha

Junts y ERC entran al choque contra Aliança Catalana: "O confrontamos y les señalamos las vergüenzas, o sufriremos"

Junqueras insinúa que Aliança Catalana es un "invento" de los servicios secretos y jueces españoles

Aliança Catalana prioriza la islamofobia a la independencia en su primer año en el Parlament

El 'supersábado' de Junts: 111 carpas y un millar de voluntarios para tratar de marcar perfil

Carles Puigdemont y Oriol Junqueras la última vez que se vieron en Waterloo, en enero de este año.

Carles Puigdemont y Oriol Junqueras la última vez que se vieron en Waterloo, en enero de este año. / Pablo Garrigós Cucarella / EFE

Barcelona
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Hay una pregunta sin respuesta que atormenta la política a lo largo y ancho del continente europeo y que es cómo se afronta el auge de la extrema derecha. Catalunya no es una excepción y, aunque el fenómeno interpela a todos los partidos de tradición democrática, la irrupción de Aliança Catalana ha puesto en un aprieto singular al independentismo. Junts y ERC habían optado hasta no hace mucho por intentar capear el problema sin exponerse demasiado. Sin embargo, en las últimas semanas, algo ha empezado a cambiar.

En el caso de ERC, el giro de guion se produjo el pasado fin de semana. Por primera vez, sin previo aviso, el líder del partido, Oriol Junqueras, decidió cargar duramente contra Aliança Catalana. Lo hizo por partida doble. Primero en un programa de televisión y luego en un acto con las juventudes del partido. Calificó a la formación de Sílvia Orriols de "invento contra Catalunya" y desarrolló una explicación según la cual, si el Estado se hubiera querido inventar algo para "debilitar al independentismo", no hubiera podido diseñar nada mejor que el partido de Orriols.

El cambio es manifiesto porque, hasta aquel momento, Junqueras había evitado el cuerpo a cuerpo con Aliança Catalana. Solo aludía al fenómeno metafóricamente como una batalla de la "esperanza" con el "odio" e incluso rehuía la mención directa al partido. Fuentes de ERC admiten lo obvio: "Es innegable que hay un cambio de rasante. Antes no hablábamos de ellos y ahora lo hacemos". Aseguran que lo que no pretenden ahora es convertirlo en un "cara a cara" a diario, pero exponen que se ha acabado el tiempo de "morderse la lengua".

Junqueras insinúa que Aliança Catalana es un “invento contra Cataluña” de los servicios secretos y de los jueces españoles

Oriol Junqueras y Elisenda Alamany en el acto con las juventudes del partido del pasado fin de semana. / ACN

En su primer choque con Aliança Catalana, ERC ha buscado cuestionar su catalanismo. La idea es presentarla como una fuerza colaboradora de Vox -y del Estado- y poner en duda su independentismo, como en su día hubo un "quintacolumnismo" que ayudó al franquismo a penetrar en Catalunya. Para abonar esta teoría se remiten a algunos puntos de conexión entre el partido de Orriols y el de Santiago Abascal, como su islamofobia. También algunos elogios que desde la extrema derecha estatal se han dedicado a Orriols. "Sílvia Orriols salvará a España", dijo hace poco el fundador de Vox, Alejo Vidal-Quadras. Se refería a como el auge de Aliança Catalana había debilitado al independentismo que presentó el pulso al Estado en 2017.

Junts ha experimentado una evolución similar. Sigue sin hablar directamente de Aliança Catalana en sus discursos, pero las alusiones veladas son cada vez más frecuentes. Este mismo sábado, reivindicaron la labor de sus alcaldes frente a los que solo se guían por "intereses de corto alcance" y se "recrean en los problemas". Desde la dirección, niegan que esta formación les marque la agenda. Aseguran que tienen sus propias propuestas y descartan que la aparición de esta formación les haya forzado a cambios de discurso. Ponen como ejemplo que el traspaso de competencias en inmigración a Catalunya lo pidieron antes de que Aliança Catalana tuviera representación en el Parlament, aunque lo cierto es que Orriols ya era alcaldesa de Ripoll.

Sin embargo, hay una serie de movimientos que demuestran que también han puesto al partido de Orriols en el punto de mira, y en su caso arranca algo más lejos. En abril, el secretario general, Jordi Turull, ya empezó una gira por toda Catalunya para tratar de desactivar esta formación. Oficialmente, el partido lo desvinculó, pero las temáticas que más defiende la extrema derecha -inmigración, ocupaciones de viviendas y multirreincidencia- han estado muy presentes en todas las sesiones.

Así, conscientes de la fuga de votos que sufren hacia esta formación según las encuestas y ante la preocupación de algunos de sus alcaldes, este otoño han dado algunos pasos más. Hace dos semanas decidieron salir a la calle con más de un centenar de carpas por toda Catalunya, una acción que los de Orriols hacen habitualmente. Y esta semana se ha producido un nuevo movimiento de calado: la renovación de su cúpula directiva en el Parlament y el nombramiento de Salvador Vergés como el nuevo portavoz.

El secretario general de Junts, Jordi Turull, en la carpa que su partido puso en Manresa.

El secretario general de Junts, Jordi Turull, en la carpa que su partido puso en Manresa. / GEMMA CAMPS / REGIÓ 7

También ha estado presente detrás de la ruptura de las negociaciones con el PSOE en el Congreso, ya que Junts temía que la ausencia de resultados de su estrategia pactista le desgastara aún más en las urnas.

¿Qué ha cambiado?

Pero, ¿qué ha sucedido ahora para que los dos partidos hayan ido modificando su enfoque? Es una suma de factores. Siempre ha existido la duda de si la estrategia de confrontar a Aliança Catalana -y en general a la extrema derecha- era un error porque, en el fondo, lo que se estaba haciendo era darle más relevancia de la que realmente tenía. Este pensamiento empieza a resquebrajarse. Un cargo municipal que se enfrenta a menudo a la extrema derecha independentista lo resume así: "Al principio, cuando no eran relevantes, esta era una duda razonable, pero es que ahora, nos guste o no, son relevantes", afirma.

La líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, en una imagen reciente en el Parlament.

La líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, en una imagen reciente en el Parlament. / Ferran Nadeu

Otra cuestión clave que ha hecho mover las cosas es, precisamente, el gran instrumento que detecta si un partido es o no relevante: las encuestas. Ahora Aliança solo tiene dos diputados en el Parlament, pero los sondeos auguran un crecimiento en los próximos comicios. Y eso ha empezado a hacer reaccionar a los partidos que, hasta no hace tanto, preferían soslayar el problema. "O confrontamos y les señalamos las vergüenzas, o sufriremos mucho", expone un concejal que hace tiempo que es partidario de entrar más a menudo en el cara a cara.

Precisamente, desde hace semanas, la política catalana espera con expectación el próximo barómetro del Centre d'Estudi d'Opinió (CEO), el organismo demoscópico de la Generalitat, que se publicará finalmente este lunes. Son varias fuentes las que apuntan que ese barómetro recoge un crecimiento de Aliança Catalana como nunca ha recogido otra encuesta. Eso, aunque a nadie le guste admitirlo, también ha cambiado algunos planteamientos.

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