Debate de investidura en las Cortes valencianas
Las direcciones nacionales de PP y Vox pilotan la negociación valenciana con visos de acuerdo
Feijóo y Abascal recuperan la interlocución y cierta sintonía ante el debate de investidura de Pérez Llorca

El secretario general del PP de la Comunitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca. / Jorge Gil - Europa Press
El debate de investidura del próximo jueves en las Cortes Valencianas pondrá fin a la (a la postre) corta etapa de Carlos Mazón como presidente de la Generalitat, siempre y cuando los 13 diputados autonómicos de Vox decidan votar a favor del popular Juan Francisco Pérez Llorca, hasta ahora número dos del PP valenciano. Las negociaciones entre ambas formaciones se dirimen a nivel regional, pero pilotadas desde Génova y Bambú, la calle donde se ubica la sede de los de Santiago Abascal en la capital de España. De hecho, era a priori en ese nivel, el nacional, desde donde con mayor falta de entendimiento se partía, después de varios meses de un distanciamiento notable entre Alberto Núñez Feijóo y Abascal.
Ambos hablaron, a iniciativa del primero, justo después de que Mazón anunciase su dimisión el pasado 3 de noviembre, a la semana siguiente de cumplirse el primer aniversario de la dana mortal que provocó más de doscientos muertos en Valencia. Fue una conversación cordial, según la describen desde ambas formaciones, y en la que además se abordaron otras cuestiones distintas a las de la Comunidad Valenciana. A partir de ahí, Feijóo ha puesto mimo en los detalles hacia su interlocutor, al que comunicó en primer lugar que Pérez Llorca era el elegido como sustituto, algo bastante decantado dado que el Estatuto valenciano estipula que solo puede ser elegido presidente del Gobierno autonómico alguien que sea diputado en el Parlamento regional.
Para ello volvió a telefonearle, aunque una gestión personal de Abascal le impidió atenderle al instante, ante lo que el presidente del PP le escribió inmediatamente por mensaje, para que el anuncio no quedara sin hacer y, sobre todo, para que su homólogo en Vox no se enterase por otra persona o, lo que hubiera sido peor, por la prensa. El episodio es anecdótico, pero da cuenta de que, al menos, ambos se han dado una tregua en lo que desde antes del verano y justo hasta el día de la dimisión de Mazón -cuando Abascal acusó a Feijóo de haberle entregado a Pedro Sánchez un "chivo expiatorio" (aunque la renuncia de Mazón partió de él mismo y así se lo comunicó a su jefe de filas nacional)- fue una guerra sin cuartel. Algo inédito hasta entonces en las relaciones que mantienen los dos líderes de la derecha desde que en 2022 Feijóo desembarcó en la política nacional tras su etapa como presidente de la Xunta de Galicia.
Bazas negociadoras
Hay visos de acuerdo, y una evidencia que juega a favor del PP, o que le da una baza negociadora importante, el hecho de que ya existan unos presupuestos autonómicos, pactados este mismo año con Mazón, quien ya se retrató ante sus socios de la extrema derecha con importantes concesiones, sobre todo en materia migratoria, antes de que el PP hiciera su propio giro sobre ese asunto este septiembre, y ecológica, con la denuncia del pacto verde europeo que el PP también había apoyado en las instituciones comunitarias. Desde Vox, en cambio, se niega que ese acuerdo presupuestario condicione la insólita investidura a mitad de la legislatura, e incluso fuentes del partido no descartan llevar la negociación hasta el límite, haciendo subir a Pérez Llorca a la tribuna de oradores de las Cortes sin saber aún si tiene amarrado el apoyo de su socio.
Para ultimar todos los flecos del acuerdo, Abascal sigue confiando en dos personas. Una, la más visible, el secretario general del partido, Ignacio Garriga; la otra, casi totalmente desconocida para el gran público pero absolutamente clave en el engranaje interno de la organización, Monserrat Lluís, una periodista vinculada durante muchos años al grupo Vocento y ahora vicesecretaria de acción de gobierno en la Ejecutiva de Vox. Si alguien sabe a unos días de la sesión de investidura las posibilidades que tiene Pérez Llorca de ser investido presidente es ella, o lo que es lo mismo, si la Comunidad Valenciana se sumará en 2026 al ciclo electoral que abrirá a finales de este año Extremadura y al que seguirán seguro en la primera mitad del año próximo Castilla y León y Andalucía.
Además de mantener el giro ya dado por Mazón para los Presupuestos, Vox quiere un compromiso para impulsar obras, particularmente de presas, que, consideran, evitarían futuras tragedias como las vividas hace un año y que, según esta formación, rechazan los grupos ecologistas. Sería la tercera pata de un acuerdo con el que Feijóo ganaría tiempo para mantener hasta 2027 una importante baronía, una ayuda más y no menor en su larga carrera hacia la Moncloa, que podría culminar ese mismo año. En caso contrario, el de un nuevo adelanto electoral, sus planes se verían notablemente alterados.
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