50 años de la dictadura
Cuatro claves (y un vídeo de TikTok) para explicar el franquismo a la generación Z
El 20% de los jóvenes entre 18 y 24 años consideran que el franquismo fue bueno o muy bueno y se extienden los bulos en torno a la figura del dictador
DIRECTO | Francisco Franco: los últimos días antes de su muerte el 20-N, en directo

Vídeo Franco / El Periódico / EL PERIÓDICO

"Españoles… Franco ha muerto", dijo Carlos Arias Navarro, presidente del Gobierno, el jueves 20 de noviembre de 1975. Aquella locución televisiva, de la que se cumplen ahora 50 años, marcó el fin del franquismo. En los siguientes años, poco a poco, en España se abriría paso la democracia y en junio de 1977 se celebrarían las elecciones generales que fueron el germen de la actual Constitución Española. Pocos había entonces que aún se atrevieran a defender la legitimidad de la dictadura y sus abusos ante la necesidad de caminar hacia la libertad y conformar un sistema democrático. Sin embargo, ahora hay quien lo duda.
Según una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), uno de cada cinco españoles cree que los años de la dictadura fueron buenos o muy buenos. La cifra de aprobación del franquismo se eleva hasta el 25% entre los mayores de 75 y va descendiendo poco a poco según se reduce la edad. Solo el 15,9% de las personas entre 25 y 34 años son de esa misma opinión. Sin embargo, entre los más jóvenes se observa un repunte, hasta el 20%.
A continuación, unas claves y un vídeo de TikTok para explicar a la generación Z quién fue Francisco Franco:
Lo primero que hay que entender es que en la Segunda República había partidos de todas las ideologías, llegando a darse un gobierno de coalición entre la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) y el Partido Republicano Radical. Franco llegó a ser Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra bajo el régimen republicano. Sin embargo, tras las elecciones generales de febrero de 1936, llegó al Gobierno el Frente Popular, bajo la presidencia de Manuel Azaña, y Franco animó a un primer golpe de Estado para revertir el resultado de las urnas.
Después fue destituido como Jefe de Estado Mayor y enviado a Canarias como Comandante General. Así, cinco meses más tarde, el 18 de julio de 1936, Franco inició un levantamiento militar, junto a otros generales, que derivaría en tres años de guerra civil.
Franco logró el respaldo del resto de generales y en abril de 1939, tras su victoria en la guerra civil, fue confirmado como "Caudillo de España". Para mantenerse en el poder, Franco instauró el Movimiento Nacional, las bases del sistema social y político, con un único partido -la Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista-, una única organización sindical -el Sindicato Vertical- y distintas organizaciones que estructuraban toda la vida.
Además, ejerció un férreo control de la sociedad civil mediante la censura, la represión, la restricción de derechos y la creación de campos de concentración y de trabajo. Según diversas investigaciones, se calcula que hubo en torno a 40.000 fusilados durante la posguerra y cerca de 120.000 personas fueron represaliadas por motivos políticos. A esto se suma que la situación de la mujer empeoró, con la pérdida del derecho a voto -los hombres pudieron participar en elecciones condicionadas- o la prohibición de tener una cuenta bancaria sin el permiso del marido, del padre o del hermano.
La llegada al poder de Franco coincidió con el inicio de la II Guerra Mundial y, aunque España no intervino de manera directa en la contienda, el régimen franquista sí dio apoyo a Italia y Alemania. En esos primeros años, impuso la autarquía y el aislamiento internacional, llevando a España a la escasez y el racionamiento. Fue ya en la década de los 50, cuando se produjo cierto acercamiento a Estados Unidos, lo que dio lugar a cierta apertura económica, aunque todavía con una fuerte intervención estatal.
El mayor cambio se produjo a partir de 1959, con un giro liberal de la economía que se vio ayudado por el boom del turismo. Todo esto supuso altas tasas de crecimiento, una modernización social y un rápido crecimiento industrial, aunque acompañado de grandes desigualdades y dependencia exterior.
Los últimos años del franquismo están marcados por importantes crisis internas. Una de ellas fue el asesinato en 1973 de Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno en aquel momento y llamado a suceder a Franco, a manos de ETA. No obstante, en los años anteriores, Franco ya había empezado a encarrilar el escenario posterior a su muerte con la restauración de la monarquía, nombrando a Juan Carlos como príncipe de España.
Finalmente, Franco murió el 20 de noviembre de 1975. Aunque la oposición antifranquista llevaba años cogiendo fuerza, el régimen funcionó con normalidad hasta aquel momento y días antes se habían ordenado los cinco últimos fusilamientos. Sin embargo, tras la muerte del dictador, y no sin reticencias, se inició un proceso democratizador en el que se dio voz a todos los partidos políticos. Aún quedarían tres años por delante hasta que se aprobara la Constitución Española.
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