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Conmemoración del 25N

El Parlament denuncia la violencia digital contra las diputadas: "El miedo no condicionará nuestra presencia en política"

TESTIMONIOS | El acoso digital se instala en el día a día de las diputadas del Parlament: "No es solo violencia política, también es violencia machista"

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La vicepresidenta primera de la Mesa, Raquel Sans, en su discurso durante el acto para eliminar la violencia contra las mujeres.

La vicepresidenta primera de la Mesa, Raquel Sans, en su discurso durante el acto para eliminar la violencia contra las mujeres. / PARLAMENT

Gisela Boada

Gisela Boada

Barcelona
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La violencia machista se manifiesta cada vez en formas más diversas, y la que se ejerce en el ámbito digital se ha normalizado hasta el punto de que recibir insultos en redes sociales forma parte del día a día de muchas mujeres. La exposición es aún mayor para quienes tienen una presencia pública destacada, como las políticas, tal como explicaron seis diputadas de diferentes partidos a EL PERIÓDICO. Con la voluntad de visibilizar que las parlamentarias están sometidas a un escrutinio permanente y ofensivo que se intensifica por el simple hecho de ser mujeres, el Parlament ha conmemorado este miércoles el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres centrando el foco en la represión que se produce en el entorno digital.

En un acto institucional celebrado en el auditorio de la Cámara catalana, coincidiendo con la pausa del pleno de esta semana, representantes de todas las formaciones -salvo Vox y Aliança Catalana- han reivindicado la necesidad de combatir un acoso digital que atraviesa todas las siglas y que tiene un denominador común: las mujeres. Muchas de ellas reconocen que los insultos que reciben a diario no se dirigen únicamente a sus ideas políticas -como suele ocurrir con los hombres-, sino que incorporan un marcado componente machista, ya sea por comentarios sobre su físico o por cuestionar que ocupen cargos de responsabilidad. Se trata de un tipo de discriminación y violencia que está tipificado como delito penal.

"Las agresiones digitales reproducen los mismos patrones de violencia que ya existen fuera de la pantalla, como el control, la humillación y la culpabilización", ha señalado Raquel Sans, vicepresidenta primera del Parlament y diputada de ERC, en su intervención en el acto.

Acto institucional en el Parlament.

Acto institucional en el Parlament. / PARLAMENT

Las redes sociales están repletas de ejemplos. Para visibilizar esta doble opresión -política y machista-, los actores Gemma Brió y Norbert Martínez han leído en voz alta algunos de los mensajes que reciben las diputadas, ante la mirada atenta de todos los parlamentarios y parlamentarias presentes. "Digas lo que digas no te escucha nadie, puta barata"; "desgraciada, das asco"; "ojalá te quemen en las próximas fallas"; o "ningún hombre te ha dado permiso para hablar, vete a casa a hacer de esclava, que para eso has nacido". Son solo una muestra de los miles de insultos, amenazas y faltas de respeto que circulan en la red y cuya lectura continuada ha generado un impacto visible en toda la sala, muy menor al que supone para las que lo reciben o sus familias.

"Nos aísla, nos desgasta y nos lleva a preguntarnos si vale la pena seguir participando en el espacio público y político", ha añadido Sans, que ha subrayado que esta violencia digital "no es igual" para hombres y mujeres, como se ha hecho evidente con los mensajes leídos. "Tiene un componente sexual, físico y de control con el objetivo de que dudemos, nos retiremos y nos autocensuremos", ha denunciado. Por eso ha denunciado que las mujeres ocupen espacios de poder y avancen en los lugares de toma de decisiones siga siendo una anomalía, acentuada por esta represión -a menudo invisible- que persiste. "Quieren demostrar que estos espacios no son neutrales ni seguros", ha remachado la vicepresidenta primera del Parlament.

Minuto de silencio delante del edificio del Parlament para denunciar el último feminicidio en Catalunya.

Minuto de silencio delante del edificio del Parlament para denunciar el último feminicidio en Catalunya. / PARLAMENT

Es una violencia sistemática que no descansa: puede activarse a cualquier hora del día y queda registrada para siempre, incluso aunque el contenido se elimine. Por eso, la mayoría de diputadas -como relataron a este diario- buscan protegerse evitando leer los comentarios, ignorándolos o borrándolos directamente. La estrategia pasa por "construir una coraza", como describían algunas de ellas, y por separar la esfera profesional de la personal. Todo ello para reivindicar que el espacio público, los puestos de poder y los ámbitos de decisión son "un derecho" de las mujeres y no "un privilegio". Este ha sido el mensaje que ha trasladado Sans al resto de compañeras, pero también a los diputados que han hecho acto de presencia.

"No callaremos, no nos retiraremos y no permitiremos que la violencia decida quién puede existir en los espacios públicos y políticos. Exigimos que todas las mujeres podamos participar con libertad, dignidad y seguridad, sin que ni el miedo, ni las agresiones condicionen nuestras vidas y nuestra presencia en la política", ha espetado Sans.

Reconocer esta forma de violencia es, además, un paso imprescindible para poder combatirla. No hacerlo supone un riesgo social, como advirtió a este diario Encarni Iglesias, abogada y presidenta de la Asociación STOP Violencia de Género Digital. Según la experta, este tipo de acoso "crea una atmósfera de intolerancia total que puede derivar en violencia física". Una lacra que en Catalunya se ha llevado por delante ya la vida de siete mujeres este año. Antes del acto, diputados de todos los partidos -salvo Aliança- y miembros del Govern han condenado el último feminicidio, ocurrido el pasado 18 de octubre.

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