Aritmética parlamentaria
El empresariado catalán toma distancia de Junts tras la ruptura con el PSOE, pero la minimiza: "Es pura gesticulación"
El mundo patronal apela al "pragmatismo" y recuerda que son necesarios los grandes acuerdos en asuntos "troncales"
Así cortejan a Junts las patronales catalanas
Junts salva al Gobierno de prorrogar la vida de las nucleares y congelar las tasas de AENA
Sánchez y Puigdemont: los 5 momentos de una relación de idas y venidas que acabó en ruptura

El líder de Junts, Carles Puigdemont. / DAVID BORRAT / EFE
Con resignación, evidente enfado y grandes dosis de escepticismo. Así vive el empresariado catalán el anuncio de Junts de que rompe sus lazos con el PSOE, especialmente después de que esta semana el Gobierno haya conseguido superar el primer 'match ball' tras el divorcio. La abstención de los posconvergentes salvó a Pedro Sánchez de tener que prorrogar la vida de las nucleares y de congelar las tasas aeroportuarias de AENA, como buscaba el PP. El partido liderado por Carles Puigdemont quiso que en el PSOE estuvieran en vilo hasta el último momento y no supieran el sentido de su voto hasta que apareciera en las pantallas del Congreso, pero ahorraron una nueva derrota política a Sánchez. "Dicen que con esta supuesta ruptura dirán que 'no' a todo excepto cuando lo que se vota vaya en interés de Catalunya, es decir, que harán lo mismo que hace un año. Es pura gesticulación", afirma un representante empresarial consultado por EL PERIÓDICO.
El anuncio de Junts ha ensanchado la brecha existente entre los herederos de Convergència y su histórico aliado, los despachos del poder económico catalán. La aritmética parlamentaria fruto de las elecciones de 2023 hizo que estos dos mundos, cuyas relaciones se habían deteriorado a raíz del 'procés', se reencontraran. Patronales y empresarios vieron en el partido un posible aliado para evitar que la autodenominada 'mayoría progresista' impusiera una agenda más a la izquierda, mientras que a los posconvergentes esta alianza les sirvió para ganar protagonismo y diferenciarse del resto de socios de la investidura. El máximo exponente de esta entente fue el fracaso de la reducción de la jornada laboral, después de un amplio desfile de agentes económicos en Waterloo, algo importante también para Puigdemont para recuperar relevancia política tras años en Bélgica.

Carles Puigdemont se reúne con la cúpula de Cecot / Cedida
Ahora, sin embargo, el entierro del conocido como Pacto de Bruselas reduce las posibilidades de que los sectores económicos vean atendidas sus peticiones en el Congreso. "Lo que venimos denunciando es la incapacidad de hacer alta política y llegar a consensos en lo que es troncal para los intereses del país, por eso esta ruptura nos incomoda", explica un destacado representante empresarial. "Cada uno tiene sus intereses pero una sociovergencia arreglaría muchas cosas y sin Junts la política del Gobierno está secuestrada por partidos como Sumar o los Comuns", lamenta, en referencia al Congreso, pero también al Parlament, donde los posconvergentes descartan llegar a cualquier acuerdo con el Govern de Salvador Illa.
"En temas como vivienda o fiscalidad hay una mayoría del país que está en posiciones de centro, pero los compañeros de viaje del Gobierno son partidos de izquierdas y este es el drama del empresariado", añade otra voz, que incide en que "los programas de los socialistas, Junts e incluso el PP son coincidentes en muchos asuntos, pero como tienen intereses electorales superiores no se ponen manos a la obra".
Otro representante del tejido económico recuerda, en relación a esta ruptura, que "sería bueno un entorno legislativo estable y previsible", algo que no ha abundado en esta legislatura debido al cóctel de socios de Sánchez: "Hemos visto pocos procesos legislativos transversales que hayan terminado en leyes, por lo que hay que estar pendiente de decretos y esto no permite la tranquilidad que desearía el ecosistema empresarial catalán", explica.
Sobre el futuro entre Junts y el PSOE hay que esperar, indican las mismas fuentes, el devenir de la acción parlamentaria en las próximas semanas. "Nos interesa que se aprueben medidas que favorezcan la economía productiva, que rebajen la tensión fiscal y que desenreden la maraña burocrática en la que vivimos".
Los interlocutores
Otro influyente empresario contactado por EL PERIÓDICO recuerda que el mundo empresarial catalán no ve con buenos ojos la decisión de Puigdemont porque "el mundo empresarial es pragmático", pero también asegura que uno de los grandes motivos del distanciamiento del empresariado con Junts son los interlocutores de esta formación. "Es un partido que no se toma en serio la economía", afirma esta fuente, que cuestiona el perfil de los alfiles económicos de Puigdemont. A este sector tampoco le gustó la salida del exconseller Jaume Giró de la dirección, a quien consideraban afín.
Hay otros que son más virulentos con Junts, pese a que creen que la ruptura es más retórica que real. "¿Acaso Junts ha presentado alguna moción de censura? Sólo en cuatro cosas ha votado con el PP", opina un miembro del ámbito económico, en una línea similar a la que sostiene otro destacado empresario: "Junts es tacticismo y fachada; si han roto, que presenten con el PP una enmienda para acabar con el impuesto de patrimonio en toda España", reta.

Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment del Treball, tras reunirse con Puigdemont en Bruselas / ACN
"Ahora sólo queda Sánchez Llibre", añade una de las voces consultadas, en referencia al presidente de la patronal de las grandes empresas, Foment. El exdirigente de Unió ha redoblado su actividad en los últimos tiempos hasta convertirse en el gran 'factotum' de las empresas a la hora de tratar de influir sobre Junts en el Congreso. Para ello se ha servido de su condición de veterano del mundo del lobismo, las enmiendas y la influencia de los sectores económicos en la política, así como de su proximidad a Albert Batet, presidente del grupo parlamentario de Junts, con quien despacha con frecuencia. También visita asiduamente a Puigdemont en Bélgica y, de hecho, esta misma semana ha celebrado un encuentro con el expresidente. Poco ha trascendido del contenido de la cita, pero concluyó que nada había cambiado: "Mientras no haya convocatoria de elecciones generales, la situación es la misma".
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