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Cambios en Vox

Abascal completa un relevo generacional en Vox que aparta a la vieja guardia de Ortega Smith y Espinosa de los Monteros

El líder del partido confía el destino de la misma a una nueva hornada de dirigentes jóvenes como Garriga, Millán, Figaredo o Hernández Quero

El presidente de Vox, Santiago Abascal.

El presidente de Vox, Santiago Abascal. / Eduardo Parra - Europa Press

Madrid
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Casi sin hacer ruido, Santiago Abascal ha ido completando en los últimos años un relevo generacional de calado en Vox, que pone tierra por medio con la vieja guardia que fundó el partido hace ya algo más de una década, al calor de la eclosión de la llamada 'nueva política' que tuvo en Podemos y Ciudadanos a sus más destacados representantes. Porque si bien la formación de la extrema derecha no irrumpió (y con mucha fuerza) en la vida institucional hasta las elecciones andaluzas de finales de 2018, con más de un 10% de los votos en la comunidad más poblada de España y con la vitola de ser una fuerza decisiva para el relevo histórico del PSOE en esa comunidad autónoma, ya en las europeas de 2014, marcadas por la aparición estelar de Pablo Iglesias, la formación se quedó muy cerca de obtener un eurodiputado. Un puesto en el Parlamento Europeo que hubiera recaído en el ex líder del PP catalán, Alejo Vidal Quadras, primer presidente antes que Abascal y hoy distanciado de la formación.

El último sonado movimiento ha sido la defenestración de uno de los principales representantes de esa vieja guardia germinal, Javier Ortega Smith, quien no ocultó públicamente su enfado, en una entrevista en horario estelar en la Cadena COPE, por haber sido sustituido en la portavocía adjunta del Congreso de los Diputados por el joven académico Carlos Hernández Quero. Este último es la gran figura emergente de Vox y ha provocado un auténtico revuelo por sus intervenciones dentro y fuera del Parlamento sobre vivienda, con duras críticas a la presidenta popular de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, por su política de atracción de capital extranjero mediante rebajas fiscales.

En ese relevo hay, por supuesto, una motivación estratégica, la de seguir en la senda de la lepenización de Vox, buscando pescar en los caladeros tradicionalmente más de la izquierda, y olvidando u orillando el discurso más esencialista de la derecha con el que Abascal apareció hace ya años en escena, cuando zahería a su antiguo partido, el Partido Popular (PP), con la coletilla de "la derechita cobarde", hoy más en desuso. Pero no solo. También supone un golpe de autoridad del líder ante cierta insubordinación del todavía diputado e incluso portavoz en el Ayuntamiento de Madrid (veremos si de nuevo candidato a la alcaldía de la capital en 2027) y, además, antiguo amigo íntimo.

Atenea, la gota que colmó el vaso

La aparición de Ortega Smith, ex secretario general de Vox, el pasado 25 de septiembre en el acto de presentación en el Colegio de Arquitectos de Madrid de la plataforma Atenea, impulsada por el ex portavoz parlamentario, Iván Espinosa de los Monteros, supuso la gota que colmó el vaso, aunque este ya estaba bastante desbordado. Porque la relación de Abascal con Espinosa de los Monteros (que en una reciente entrevista en EL PERIÓDICO eludía con ironía una pregunta sobre el particular afirmando que parecían asuntos más "de la prensa del corazón") ya estaba rota mucho antes, aunque en realidad nunca fue tan profunda.

En Bambú, la sede central de Vox ubicada al norte de la capital, se ironiza con la "diosa griega de la sabiduría" y se atribuye al exportavoz parlamentario, y marido de la ex líder del partido en Madrid, Rocío Monasterio -otra importante dirigente que terminó rompiendo con Abascal- algunas de las especies o maledicencias que corren en el mundo conservador y sus órbitas sobre la actual cúpula de Vox. Entre ellas la de que la mano derecha de Abascal, y principal estratega de la formación, Kiko Méndez-Monasterio, estaría prácticamente conchabado con el ministro socialista de Justicia y Presidencia, Félix Bolaños, algo que ha difundido subrepticiamente también el PP y que Abascal le retó a Feijóo en tono airado a demostrar en su último encuentro, el pasado mes de junio. Y que huelga decir que sus principales protagonistas desmienten.

Pero además de todo, los movimientos en Vox tienen una claro cariz generacional desde hace tiempo, con la excepción lógica del propio Abascal, nacido en 1976. Un leve vistazo a las fechas de nacimiento de quienes ya no forman parte del núcleo duro y de quienes sí están en él es bastante elocuente al respecto. Hernández Quero (Madrid, 1990) ha sustituido a Ortega Smith (Madrid, 1968); Pepa Millán (Cabra, 1995) es portavoz en el Congreso de los Diputados desde 2023, cuando Espinosa de los Monteros (Madrid, 1971) abandonó la primera línea política, renunciando a su escaño obtenido en las elecciones de aquel año, y tampoco conviene olvidar la juventud del secretario general del grupo parlamentario, José María Figaredo (Gijón, 1988) ni, por supuesto, la del secretario general del partido y como tal su número dos, además de líder en Cataluña, Ignacio Garriga (San Cugat del Vallés, 1987). Este último, además, comparte con Abascal el haber pertenecido previamente al PP.

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