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La salud del expresident

Un médico forense visita a Jordi Pujol para que la Audiencia Nacional decida si debe viajar a Madrid por el juicio

Jordi Pujol alega que tiene "marcadores de alzhéimer" para que el tribunal valore si puede ser juzgado

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El expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol.

El expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol. / Kike Rincón - Europa Press

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Barcelona
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Un médico forense de los juzgados de Barcelona ya ha realizado la revisión médica al expresidente de la Generalitat Jordi Pujol, de 95 años, para determinar si su estado de salud le permite quedar exento de acudir personalmente a Madrid al juicio contra él y su familia en la Audiencia Nacional, que empieza el 24 de noviembre y terminará en mayo. Ahora debe ser el tribunal quien decida si su estado de salud es lo suficientemente delicado como para eximir al expresidente de hacer el viaje a Madrid y permitirle declarar por videoconferencia desde Barcelona, según ha avanzado este viernes Catalunya Ràdio.

Como avanzó EL PERIÓDICO, la defensa del expresidente solicitó la visita del forense alegando ante la Audiencia Nacional que Pujol tiene marcadores en sangre de la enfermedad de Alzhéimer. El escrito iba acompañado de dos informes médicos y de la petición para que un forense designado por el tribunal evaluara si el expresidente está en condiciones físicas y mentales de ser juzgado, y en caso afirmativo, proponía que declarara por videoconferencia desde Barcelona.

Uno de los argumentos esgrimidos es que Pujol tiene una "severa alteración de la memoria verbal que le lleva a confundir hechos y personas". Esto se describe como un "deterioro cognitivo grave" que afecta a múltiples funciones mentales y que es compatible con un proceso neurodegenerativo en fase avanzada. Aun así, la defensa del expresidente no ha reclamado de forma explícita una prueba pericial sobre la capacidad de Pujol para “comprender el objeto de la acusación” y desarrollar su autodefensa, pero los informes aportados por dos médicos apuntan ahora en esta “dirección”. Por ello los abogados del expresidente consideran necesario que un forense “evalúe” el deterioro cognitivo y si este limita “la comprensión de contenidos complejos y su capacidad para comprender la acusación formulada, comunicarse eficazmente y afrontar el juicio con garantías”.

Pujol, según sus abogados, tiene reconocido un grado de discapacidad del 75%, lo que, de acuerdo con la ley, supone una “gran dependencia”. Uno de los informes médicos aportados por la defensa destaca que el expresidente tiene una “severa dependencia funcional para actividades básicas”, una “marcha muy inestable” y una “movilidad reducida”. Estos son algunos de los aspectos que aconsejarían, según su opinión, el seguimiento telemático del juicio y por los cuales intentaría evitar el desplazamiento a Madrid, con pernoctación fuera de su domicilio. Pero el escrito añade otras patologías, como la discopatía (deterioro o desgaste de los discos intervertebrales), la escoliosis (curvatura de la columna vertebral), la poliartropatía degenerativa (afección que afecta a múltiples articulaciones, causada por el desgaste progresivo del cartílago) y la úlcera.