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DECLARA ESTE MIÉRCOLES

Un interrogatorio histórico al fiscal general: la frenética noche en la que quiso ganar el relato a Miguel Ángel Rodríguez

Álvaro García Ortiz será el último en declarar este miércoles ante la sala del Tribunal Supremo que le juzga por revelar secretos de la pareja de Ayuso, y tras el interrogatorio las partes expondrán sus conclusiones

El fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, durante la primera jornada del juicio por un presunto delito de revelación de secretos

El fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, durante la primera jornada del juicio por un presunto delito de revelación de secretos / Eduardo Parra - Europa Press

Madrid
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Durante la primera semana de su juicio histórico en el Tribunal Supremo, el fiscal general del Estado permaneció en silencio en espera del turno de su declaración, que ha sido fijada para este 12 de noviembre, una vez quede sustanciada toda la fase de prueba. Únicamente tuvo oportunidad de responder con un escueto "no" a la pregunta directa que le realizó el presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta, sobre si se consideraba responsable del delito de revelación de secretos que se le atribuye por la filtración del correo electrónico que contenía datos personales de la pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, y cuya difusión le habría perjudicado frente a un eventual pacto para evitar ir a juicio por fraude fiscal.

Durante las tres primeras jornadas de juicio, que se reanudan este martes, García Ortiz mantuvo su obligado mutismo para escuchar los testimonios de los diferentes testigos que acudieron a propuesta de las defensas o las acusaciones. La mayoría de las preguntas se centraron en lo que el propio juez instructor, Ángel Hurtado, denominó en sus autos "una dinámica de frenético intercambio de comunicaciones entre distintos fiscales" durante la noche del 13 de marzo de 2024. Se buscaba "ganar el relato" que se estaba transmitiendo a través de determinados medios de comunicación, con origen en el Gabinete de la presidenta Díaz Ayuso, de que se había frenado una conformidad y perjudicado a un ciudadano para atacar a una rival política.

Esta agitada actividad implicó al fiscal del caso de fraude, Julián Salto, que tuvo que salir de un partido de fútbol para mandar los correos a sus superior, que era la fiscal jefe de Madrid Pilar Rodríguez. Rodríguez. Esta, por su parte, reenvió los documentos a la fiscal Superior, Adriana Lastra, que los recibió a la vez que el propio García Ortiz.

Hasta el momento, ninguno de los testigos ha podido aportar una prueba directa de que él fuera el filtrador del correo del 2 de febrero de 2004 que el abogado especialista en delitos tributarios Carlos Neira remitió a una cuenta genérica la Fiscalía de Delitos Económicos de Madrid. Por otra parte, la prueba que pudiera existir (o no) en los dispositivos electrónicos del propio fiscal del Estado tampoco ha sido encontrada debido a que él mismo borró todos sus mensajes tanto de WhatsApp como de correo electrónico en las fechas investigadas, lo que posteriormente fue justificado como una práctica habitual por razones de seguridad.

Correo y nota de prensa

Así, García Ortiz deberá explicar al tribunal por qué el 13 de marzo solicitó los correos relativos al caso del novio de Ayuso. Durante la instruccion de la causa, su defensa ya ha argumentado que lo hizo para contrarrestar las noticias que en ese momento informaban falsamente de que el pacto para González Amador había partido del propio fiscal del caso, pero después había sido frenado "por órdenes de arriba", según se transmitía desde la Comunidad de Madrid.

Para la Fiscalía, era importante conocer la realidad de lo ocurrido y responder, según manifestó durante el juicio la propia responsable de Comunicación, Mar Hedo, pues el bulo hacía extender una sospecha de que desde la Fiscalía se había tendido una trampa a la pareja de una rival política del Gobierno como es Díaz Ayuso.

El correo en cuestión llegó a la cuenta Gmail de García Ortiz a las 21.59 de ese 13 de marzo, pero el fiscal general siempre ha negado ser el responsable de que el contenido dicho mensaje fuera filtrado a determinados medios de comunicación. Así lo expresó públicamente el 16 de octubre del pasado año durante una entrevista en TVE: "Como usted comprenderá, la Fiscalía no se dedica a filtrar unos correos por la noche".

No obstante, el juicio no se limita a lo ocurrido con el correo, sino que también indaga en la publicación de una nota de prensa que se emitió desde la Fiscalía de Madrid el día siguiente, 14 de marzo, y que según las acusaciones incluye datos obrantes en el mail que deberían haber estado blindados por el secreto que pesa en las comunicaciones que se producen entre abogados y Fiscalía, en cumplimiento del protocolo de conformidades.

La jefa de Gabinete del Fiscal General del Estado, María Del Mar Hedó Casinello, a su llegada a la primera jornada del juicio al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, en el Tribunal Supremo, a 3 de noviembre de 2025, en Madrid (España). García O

La jefa de Gabinete del Fiscal General del Estado, María Del Mar Hedó Casinello, a su llegada a la primera jornada del juicio al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, en el Tribunal Supremo, a 3 de noviembre de 2025, en Madrid (España). García O / Eduardo Parra - Europa Press

La importancia de este correo electrónico estriba en que, para buscar la conformidad, el abogado admitía como es preceptivo la comisión por parte de Alberto González Amador de los delitos contra Hacienda, una circunstancia que al hacerse pública dio lugar a que en ámbitos políticos y mediáticos comenzara a señalarse a González Amador como "delincuente confeso". Según ha señalado el propio empresario durante el juicio, ello ha supuesto que se le haya "matado públicamente".

Razones de la nota de prensa

Por esta razón, durante su declaración de este miércoles el fiscal general no solo tendrá que defender que no es un filtrador, sino también explicar las razones por las que ordenó y coordinó con su equipo más cercano --y también con la fiscal jefa provincial de Madrid Pilar Rodríguez-- la elaboración de la nota de prensa. Es lo que el instructor de la causa que le ha sentado en el banquillo denominó "una actuación coordinada e impulsada personalmente" para poner a disposición del público unos datos que presuntamente constituyen el delito de revelación de secretos.

Sobre ambas cosas, la posible filtración del correo y la elaboración de la nota de prensa, han transitado los testimonios prestados hasta el momento en el juicio. Los fiscales de Madrid que participaron en este asunto, así como los del equipo más cercano a García Ortiz en la Fiscalía General, han defendido ante los siete magistrados que juzgan este asunto las decisiones que se adoptaron para desmentir un "bulo" difundido desde una fuente tan potente como es el jefe de gabinete de la presidenta Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez.

El testimonio del alto cargo de la Comunidad de Madrid fue fundamental, ya que admitió que su comentario de que el pacto se frenaría "desde arriba" obedeció más a su intuición política que a un conocimiento real sobre el asunto. Su declaración también permitió confirmar que un segundo correo de 12 de marzo de 2024, en el que el fiscal del caso, Julián Salto, anuncia a la defensa la presentación de la denuncia contra González Amador y se muestra dispuesto a conformar, le llegó directamente del empresario, que lo obtuvo a su vez de su letrado. Rodríguez lo utilizó a su vez para difundir entre la prensa afín que "desde arriba" se intentaba frenar el acuerdo, lo que a la postre provocó la reacción de la Fiscalía.

Miguel Ángel Rodríguez en el juicio del fiscal general

Miguel Ángel Rodríguez en el juicio del fiscal general / EP

Lastra y el papel de Moncloa

Pero no todos en el Ministerio Público estaban de acuerdo con la estrategia adoptada por el fiscal general. Así lo evidenció durante el juicio la fiscal Superior de Madrid, Almudena Lastra, que explicó a la Sala que ella se oponía desde el principio a informar a la prensa sobre este asunto, ya que no afectaba a ningún personaje público, sino a su pareja. También sospechaba de la filtración del correo y por eso relató que, sin darle siquiera los buenos días, el 14 de marzo cogió el teléfono a García Ortiz y le señaló "lo has filtrado tú", lo que fue respondido con un "eso ya no importa" del fiscal general, que la urgía para que se distribuyera la nota informativa entre la prensa.

El procedimiento cuenta con un tercer punto clave, el relativo al papel que pudo tener Moncloa, después de que trascendiera que el que fuera líder de los socialistas madrileños, Juan Lobato acudió a un notario para depositar los mensajes que se intercambió ese 14 de marzo con la asesora en Moncloa Pilar Sánchez Acera, que le mandó un pantallazo de un documento que contenía el mismo texto que el correo del abogado del novio de Ayuso --aunque con un formato diferente- antes de que este documento se publicara de forma íntegra en la prensa. El objetivo era que lo utilizara para dejar por mentirosa a Díaz Ayuso con respecto a lo que venía defendiendo sobre la persecución a su pareja por parte de Hacienda.

Lobato dijo que preguntó, pero nunca le explicaron el origen del pantallazo, mientras que la hoy secretaria de Organización de los socialistas madrileños se limitó a decir que se lo remitió un periodista pero no recuerda quién, ya que sus mensajes también fueron borrados cuando cambió de terminal. Así, ninguno de ellos despejó dudas sobre el origen del mensaje.

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