De la política, ¿se sale? (VIII)
Carles Castillo, exdiputado del PSC y ERC: "Fue un privilegio ser diputado, pero el tablao me da tranquilidad y calma"
EL PERIÓDICO entrevista a políticos que han dejado la primera línea para descubrir a qué se dedican y cómo se han reinventado
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El exdiputado Carles Castillo (derecha) junto a su socio, José Carmona, en su tablao flamenco. / Manu Mitru

La noche electoral del 12 de mayo de 2024 ERC se desplomó en toda Catalunya. En la circunscripción de Tarragona cayó a los tres escaños. Carles Castillo (1975, Tarragona) era el número cuatro de la candidatura: "Me quedé jodido, fue un golpe, yo esperaba seguir". Un año y tres meses después, rememora aquel episodio mientras sorbe una caña en el tablao flamenco 'La Taílla', en el polígono Francolí, cerca del puerto. No está de fiesta. Es 'su' tablao, el que hace apenas unas semanas ha conseguido poner en marcha con su socio, Jose Carmona. "Como dice Jose, mi amigo y mi socio, a veces toca coger piedras y cargarlas, no hay más", dice. Para montar el tablao han cargado piedras, también literalmente, para un proyecto que solo puede tener una definición: "Una aventura".
¿Por qué un tablao? Por la hija de su socio, que es bailaora. Merche Carmona, 'La Taílla', de ahí el nombre del local. Abre los jueves, los viernes y los sábados y no solo programa flamenco. "También hacemos jazz, blues, funky... Tenemos un escenario de 35 metros cuadrados y me gustaría hacer también alguna obra de teatro de formato pequeño. Abrirnos a la cultura", explica. A estas alturas de la conversación, ya se deduce que el cambio de registro vital ha valido la pena. "Fue un privilegio estar en el Parlament, pero ahora el tablao me da tranquilidad y calma. He encontrado un proyecto para construir desde cero y esto me encanta". Su socio mete baza: "El Carlos era muy mal político, no ves que es buena persona", ironiza. Se conocieron cuando Castillo era el concejal de Campclar, uno de los barrios más humildes de la ciudad.
El principal cáncer de la política es la gente que no es capaz de sobrevivir ni dos días fuera de la órbita del partido
El exdiputado de ERC -y antes del PSC- no solo vive del flamenco. Es socio de un despacho de abogados (Kesse) y está especializado en derecho laboral y administrativo. Y aún tiene "un tercer trabajo" como técnico de seguridad, prevención y riesgos para, por ejemplo, empresas de ingeniería. "Ninguna puerta giratoria", se reivindica. Esa es su principal queja de la política, sobre la que se le nota que tiene ganas de explayarse. "El principal cáncer de la política, y es una cosa que te quería decir, es la gente que no es capaz de sobrevivir ni dos días fuera de la órbita del partido. Estas personas tienen que ir con un cuchillo en la boca para matar quién quiere ocupar su puesto". Él ha acabado un poco harto de ese mundo. Extraña "el poder de actuar sobre las cosas", pero vive mucho mejor sin todo el resto: "El estrés, el sentirse juzgado y el 'hating' absurdo".

El exdiputado de ERC y del PSC Carles Castillo en el tablao 'La Taílla'. / MANU MITRU
Si mañana dejara el escaño alguno de los tres diputados de ERC por Tarragona, el siguiente de la lista es él. Podría deshacer el camino y del tablao volver al atril del Parlament. No tiene pinta. "Te juro que ahora mismo diría que no. Eso sí, me gustaría que me dejaran a mí decir que no", puntualiza. Es decir, no tener las presiones que siempre, sea el partido que sea, acaban llegando de arriba. "Ahora me siento más realizado. En la política, al final, tenía la sensación que no estaba construyendo nada", sentencia. Pese a todo, "siempre queda el gusanillo".
Castillo fue ocho años concejal en su ciudad (2007-2015) y después dio el salto al Parlament. En 2018, un episodio le catapultó a los titulares de todos los medios. Fue el primer cargo socialista -entonces aún era militante del PSC- que fue a visitar a los presos independentistas, encarcelados por el 1-O. Lo recuerda con "orgullo". "Me sorprendió como estalló el tema. No tenía la sensación de estar haciendo algo tan extraordinario. Yo fui a ver a un compañero de trabajo [Oriol Junqueras, líder de ERC] con quien tenía algunas discrepancias, pero que le habían puesto en la cárcel por una situación injusta", rememora. Eso fue el principio de su final en el PSC, que dejaría en 2020 en protesta por la "deriva" que estaba tomando en varias cuestiones. No compartía su funcionamiento interno -que por aquel entonces manejaba el ahora president Salvador Illa- ni tampoco algunos posicionamientos como su poca beligerancia hacia una "monarquía corrupta". "Había muchas incoherencias como esta que me costaba explicar. Yo decía: '¡Que somos republicanos!'", recuerda.

El exdiputado de ERC y del PSC Carles Castillo con su moto en el exterior del tablao. / MANU MITRU
Un no 'indepe' para un partido 'indepe'
A su carrera política aún le faltaba otra sacudida. Para las elecciones al Parlament de 2021, le fichó ERC como independiente. "Yo les dije que no era 'indepe', pero me dijeron que era una persona honesta, de izquierdas y republicana" y que con eso valía. En ERC se sintió bien, pero considera que no le dejaron explotar del todo lo que más podría haber aportado: convencer "a la gente que no era 'indepe' que votara sin miedo a un partido 'indepe' como Esquerra". "Es el partido más netamente de izquierdas", sostiene. En aquel tiempo, en una entrevista con un medio de comunicación, defendió el derecho a la autodeterminación de Catalunya pero, cuando el periodista hurgó un poco más y le preguntó qué votaría en un hipotético referéndum de independencia, dijo que él optaría por el 'no'. "Hostia, se lio un poco en Esquerra", recuerda entre risas. Su vínculo con ERC no solo se mantuvo tras perder el escaño sino que fue a más. En 2024 se hizo militante para tomar partido en la guerra interna que estalló por el control de la formación. Se afilió para "votar a Junqueras".

El exdiputado de ERC y del PSC Carles Castillo en una hamaca de su tablao 'La Taílla'. / MANU MITRU
Actualmente, su organización política pasa por horas bajas y, en cambio, su expartido está en pleno apogeo. El año pasado ERC perdió la Generalitat y el PSC la recuperó tras 14 años en la oposición. Si hubiera aguantado en el PSC, igual esta mañana de agosto no hubiera ido a repartir folletos de 'La Taílla' en el mercado de Sant Pere i Sant Pau, sino que estaría en un despacho de Barcelona. Podría ser director general o puede que hasta conseller. "No te digo que no se me haya cruzado la idea por la mente, pero al final ¿sabes lo que he podido hacer siempre? Mirar a los ojos". La última pregunta de la conversación lleva picante. ¿Invitaría al president Illa a su tablao?. Le lleva un par de segundos encontrar una respuesta: "(Risas) Cabrón... ¡Todo el mundo es y será bienvenido en este tablao!".
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