Reunión en la Moncloa
La misteriosa pulsera roja que comparten Sánchez e Illa
Illa y Sánchez cierran un plan para acelerar juicios que eviten la multirreincidencia y reactivan las comisiones bilaterales
Sánchez e Illa pactarán en Moncloa la reactivación de las cuatro bilaterales Generalitat-Estado
Illa despliega su agenda para Catalunya "con un pie en Bruselas y otro en Madrid"
Salvador Illa proclama el regreso de Catalunya a las instituciones europeas

Las manos de Salvador Illa y de Pedro Sánchez durante la reunión en la Moncloa / JOSÉ LUIS ROCA


Sara González
Sara GonzálezPeriodista
Periodista especializada en Política. Autora de 'Per raó d'Estat' (Ara Llibres), 'Cas Mercuri. La galàxia Bustos' (Saldonar) y 'El part dels comuns. Relat del naixement de Catalunya en Comú' (Saldonar)
Salvador Illa se quedó en Bruselas con el gusanillo en el cuerpo de salir a correr a las siete de la mañana a una temperatura bajo cero tras una noche de nieve. Fue su equipo y no él, partidario de mantener inalterable su entreno de cada jueves, quien le invitó a modificar su agenda, frenética en las dos jornadas en el Parlamento Europeo. Aceptó, pero a cambio de compensar esa falta este viernes en Madrid. Así que a las siete de la mañana ya trotaba por el parque del Retiro. Fue justo aquí, durante su etapa de ministro de Sanidad durante la pandemia, cuando retomó con más ahínco un hábito que ha convertido en doctrina.
Y fue en ese año también, en plena gestión de una tragedia inesperada, cuando se robusteció una relación con Pedro Sánchez que trasciende la dimensión política. Ese vínculo personal está detrás de la misteriosa pulsera que lucen los dos presidentes, como se ha podido comprobar en la reunión que han mantenido en la Moncloa. Es roja y se compone de varios hilos. Ambos la llevan en la mano derecha y contrasta con el negro y blanco de sus vestimentas, solo roto por el color de la corbata y, ahora también, por la de esa pulsera.
La reciprocidad
El por qué la llevan, el significado, es algo que por ahora se guardan para ellos. Pero ese complemento es testigo y da cuenta de esa proximidad que Illa y Sánchez lucen cada vez que pueden en la dimensión política y más allá. El color es el mismo que el de los socialistas, que por primera vez en 14 años coinciden al frente de la Moncloa y de la Generalitat con sendos gobiernos en minoría, y sus agendas están totalmente sintonizadas. Suele decir el president que sin la apuesta de Sánchez por Catalunya no se explicaría que el PSC haya ganado con la contundencia con la que lo ha hecho en el último ciclo electoral. De la misma manera, Sánchez es consciente de que sin el voto de los catalanes y de la robustez del PSC difícilmente seguiría él en la Moncloa.
En una semana, los dos presidentes volverán a encontrarse, esta vez en Sevilla, para el congreso del PSOE. Illa prevé continuar allí con su disciplina de entrenamiento matutino y, también, con su inquebrantable compromiso de blindar el liderazgo de Sánchez pase lo que pase. Allí estarán con sus pulseras rojas, que fuentes conocedoras explican que "hace tiempo" que las llevan pero que hoy se ha hecho, justo el día en que se ha proyectado que sus agendas están sincronizadas, ha sido más evidente que nunca.
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