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Por crímenes de lesa humanidad

Primera denuncia por torturas policiales durante la Transición ante la fiscalía en Barcelona

"Te pegaban en la planta de los pies. No sabía que hacía tanto daño. Una vez me rompieron los dedos", asegura Blanca Serra, una de las denunciantes

Carles Vallejo: "La comisaría de la Via Laietana es el agujero negro de la represión del franquismo"

Blanca Serra, firma la denuncia por torturas sufridas durante la Transición

Blanca Serra, firma la denuncia por torturas sufridas durante la Transición / Martí Pernía / ACN

J. G. Albalat

J. G. Albalat

Barcelona
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La activista de la izquierda independentista Blanca Serra, en nombre propio y de su hermana Eva, ya fallecida, ha presentado este miércoles una denuncia por crímenes de lesa humanidad ante la delegada de la Fiscalía de Memoria Democrática en Barcelona, Sara Gómez Expósito, por las torturas que sufrieron en dependencias policiales, tanto en la capital catalana como en Madrid, durante las cuatro veces que fueron detenidas durante la Transición.

Su primer arresto se remonta a febrero de 1977, antes de las primeras elecciones democráticas, y la última, en marzo de1982, con Jordi Pujol como presidente de la Generalitat, por llevar un cartel con el lema "independencia". Le acusaron de ultraje a la unidad de España. Sin embargo, estaban fichadas desde septiembre de 1975. "Te pegaban en la planta de los pies. No sabía que hacía tanto daño. Una vez me rompieron los dedos del pie y no me podía poner las zapatillas", ha recordado Blanca.

La hermanas Serra han recibido el apoyo de Òmnium Cultural y del colectivo de derechos humano Irídia, más otras entidades memorialistas. Es la primera vez que se presenta una denuncia por torturas durante la Transición ante la delegada de la Fiscalía de Memoria Democrática, dirigida a nivel estatal por la fiscal Dolores Delgado. "Me lo he pensado mucho porque han pasado muchos años. Y yo no había hablado mucho de las detenciones y torturas. Pero he hecho el duelo y creo que puedo afrontar la situación con más tranquilidad", ha explicado Blanca, nacida en 1943. Dos son sus motivos: "que la juventud ha de estar al día de lo que pasa, ha pasado y pasará" y para "reivindicar la justicia".

Blanca y su hermana Eva fueron militantes en organizaciones de la órbita independentista y antifranquista. Fueron detenidas en su casa en 1977, 1980, 1981 y 1982 (las tres últimas con la Constitución vigente). Primero eran conducidas a la comisaría de Via Laietana, ahora Jefatura Superior de Policía de Catalunya, donde eran torturadas. En dos ocasiones, fueron trasladadas a la que era la Dirección General de Seguridad del Estado, en la Puerta del Sol de Madrid, donde continuaban los malos tratos y los insultos. Tras su último arresto, en 1982, el juez de guardia de Barcelona decretó su prisión provisional e ingresaron en la antigua cárcel de la Trinitat. "Estuvimos aisladas", ha asegurado. Fue la Audiencia Nacional quien decidió su libertad días después.

En dos ocasiones, a estas dos activistas se les aplicó la ley antiterrorista. Se juntaba en sus casos dos hechos que Blanca considera relevantes: "la catalanidad y su condición de mujeres, una diana perfecta para la crueldad del Estado". Durante una de sus detenciones, le pusieron de rodillas ante una silla donde se sentó un agente, mientras otro le estiraba hacia arriba de los brazos que tenía en la espalda, lo que le producía un dolor que nunca había pensado que podía soportar. La primera vez, a causa de las torturas padecidas, se vio obligada a firmar un papel en que aseguraba que la policía no le había hecho nada, algo que ahora piensa que no debería haber hecho, pero que la situación le llevó a ello. "Te viene la idea de que puedes morir en cualquier momento", ha subrayado Blanca.

La continuidad del franquismo

“La denuncia de las hermanas Serra evidencia la continuidad de las estructuras represivas del franquismo durante la Transición, que si bien con nuevas denominaciones institucionales, mantuvieron las prácticas de tortura de forma sistemática contra una parte de la población”, ha explicado Sònia Olivella Saludes, abogada penalista de Irídia.

La letrada ha resaltado la negativa de los tribunales a aplicar el marco jurídico existente. Hasta ahora, se habían presentado un centenar de querellas en España y ninguna de ellas ha prosperado. Ni se ha investigado. Por ello, desde las entidades memorialistas se reclama que puedan acceder a los archivos. En la denuncia de las hermanas Serra, por ejemplo, se solicita que la fiscalía, tras incoar un procedimiento, requiera a la policía los atestados de Blanca y Eva y que se elabore una pericial.

El presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich, ha destacado la importancia de la memoria como herramienta de construcción democrática y ha reivindicado el papel de la sociedad civil en el proceso porque la comisaría de Via Laietana 43 sea finalmente un espacio de memoria: “Basta de declaraciones institucionales y promesas vacías. Queremos que la jefatura de Via Laietana sea, de una vez por todas, un espacio de memoria, y que haya un reconocimiento sincero, real y reparador a las víctimas. Solo así podremos hablar de normalidad democrática”, ha sostenido.