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Nueva etapa de los posconvergentes

El Govern cree que el liderazgo de Puigdemont desactiva una alianza Junts-ERC en la oposición

Illa se reúne hoy con los grupos parlamentarios en el Palau de la Generalitat para explorar pactos amplios durante la legislatura

El PSC trabaja para que la hoja de ruta del PSOE blinde la financiación catalana

Los congresos de ERC y de Junts mantienen en vilo los presupuestos de Illa y el pacto en Barcelona

El president de la Generalitat, Salvador Illa, con el líder de Junts en el Parlament, Albert Batet

El president de la Generalitat, Salvador Illa, con el líder de Junts en el Parlament, Albert Batet / ACN

Sara González

Sara González

Barcelona
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Desde el momento en el que quedó claro que Carles Puigdemont no se iría de la primera línea de la política pese a no lograr ser president, el Govern asumió que la legislatura arrancaría sin visos de poder entenderse con Junts. El jefe de la Generalitat, Salvador Illa, integró rápido que, a no ser que se produzca un giro de timón, no podrá jugar a la geometría variable. Verbalizó en su investidura que con el apoyo de ERC y los Comuns iniciaba el mandato y que con ellos lo querría acabar. Por eso el regreso de Puigdemont a la presidencia de Junts no altera sus esquemas, además de considerar que, con él al frente, se alejan las posibilidades de que se rehaga la relación de los posconvergentes con ERC y que el independentismo ejerza una pinza sobre el ejecutivo en minoría del PSC.

Pese a la nueva etapa de Junts con Puigdemont de presidente, el Govern está dispuesto a seguir tendiendo la mano a izquierda y a derecha para tratar de lograr amplios consensos en asuntos puntuales, como en el de la defensa del catalán. Este mismo lunes, los presidentes de todos los grupos parlamentarios, además del presidente del Parlament, Josep Rull, desfilarán por el Palau de la Generalitat, unos encuentros en los que Illa tiene como objetivo tomar nota de sus principales demandas y poner el termómetro en qué asuntos puede encontrar puntos de acuerdo con cada cual. La ronda es, de hecho, la respuesta a la petición hecha por el líder de Junts en la Cámara, Albert Batet, durante el debate de política general.

Presupuestos para la estabilidad

Y todo en plena resaca del congreso de Junts del que Puigdemont sale rearmado a nivel orgánico y dispuesto a erigirse en alternativa a Illa. "Para nosotros, nada cambia", insisten en el Executiu, donde no esconden la satisfacción por la placidez con la que ha arrancado el mandato. El Govern da por sentado que habrá acuerdo de presupuestos con ERC y con los Comuns aunque eso implique aceptar que no será tan rápido como querría y que probablemente habrá que ir a prórroga primero. El pacto llegaría durante el primer trimestre de 2025, una vez pasados ya los congresos de todos -especialmente el de los republicanos- y con la oposición reordenada.

El PSC gobierna en minoría, pero juega con la ventaja de saber que no hay una suma alternativa que no pase por él y que para que se cumplan los acuerdos de investidura es necesario aprobar nuevas cuentas. También descarta que, ni a corto ni a medio plazo, el independentismo sea capaz de rehacer la unidad para actuar conjuntamente y desestabilizar la legislatura, el escenario que menos convendría a los socialistas catalanes.

La estrategia de Illa en la oposición durante la etapa de Pere Aragonèsfue la de romper los bloques que dominaron la política catalana durante el 'procés' a costa de aprovechar la grieta abierta entre republicanos y posconvergentes para pactar con unos y con otros. Ahora, con estos partidos fuera del Govern y sin mayoría, cree tener el camino despejado aunque eso suponga flexibilizar la posición con carpetas como la vivienda -imprescindible para los Comuns- o las infraestructuras y batallar por la financiación singular que ejerce de argamasa con ERC pese a la incomodidad en algunos barones del PSOE.

A la expectativa de ERC

Mientras Puigdemont sea quien lleve las riendas en Junts y viendo la composición de su núcleo duro, el Executiu ve difícil que por ahora haya pactos con ellos, pero también que los haya con sus exsocios, con los que partieron peras estando en el gobierno. La figura del presidente de Junts entienden que aleja que se recompongan vínculos con los republicanos tanto en el frente del Parlament como en el del Congreso. Más expectativa hay sobre qué sucede con ERC y si será Oriol Junqueras quien se imponga y recupere la presidencia del partido o bien la candidatura de Xavier Godàs, la avalada por Marta Rovira, quien lideró la negociación de la investidura con el PSC.

El escenario que más podría complicarle el mandato a Illa es una ERC en la que se impusieran las prisas por ir a elecciones. Pero para eso quedan todavía muchas pantallas por resolverse, además de que es posible que, gane quien gane, los republicanos necesiten tiempo para recomponerse y evitar una ruptura interna. Tras las reuniones de este lunes el president tendrá una fotografía más detallada de la legislatura que afronta, pero aún le faltan piezas del rompecabezas no exentas de imprevistos.

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