Debate interno

El manifiesto sobre el futuro de ERC tensiona el partido y clarifica los bandos en lucha

El 'rovirismo' y el 'junquerismo' ya se baten en público tras un manifiesto favorable a las tesis de la secretaria general

300 militantes de ERC piden una "renovación de la cúpula" en un manifiesto

Quién es quién (y qué apoyos tiene) en la lucha por el control de ERC

El posible pacto en Barcelona aviva la tensión en ERC sobre la investidura de Salvador Illa

Imagen de Marta Rovira interviniendo en el consejo nacional de ERC del sábado.

Imagen de Marta Rovira interviniendo en el consejo nacional de ERC del sábado. / MARC PUIG / ERC

Quim Bertomeu

Quim Bertomeu

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La batalla por el control de ERC se recrudece. La publicación este lunes de un manifiesto sobre el futuro del partido ha tensionado la formación y ha acabado de clarificar los dos bandos que luchan por el poder desde que estalló la crisis abierta tras el batacazo de las elecciones catalanas. Hasta este momento se sabía que un sector lo lideraba la actual secretaria general, Marta Rovira, y, el otro, el expresidente del partido, Oriol Junqueras. Desde ahora se sabe con qué soldados cuenta cada parte. También que las hostilidades son ya indisimulables.

El manifiesto que ha abierto la caja de los truenos se titula 'Reactivem l'Esquerra Nacional' -'Reactivamos la Esquerra Nacional'- y pide básicamente una "renovación general de la cúpula dirigente" del partido. Los firmantes, más de 400, consideran que los últimos reveses electorales de Esquerra requieren de forma "urgente" una "renovación política" para conducir "la organización hacia un modelo más coral y colectivo".

Aunque en el manifiesto no se diga explícitamente, lo que defiende son las tesis de una de las dos partes en conflicto, las de Marta Rovira. Desde que estalló la disputa interna, el 'rovirismo' lucha para que el control del partido lo asuman dirigentes afines a la secretaria general y ella pase un segundo plano. En cambio, el 'junquerismo' sostiene que es el propio Junqueras quien tiene que asumir en primera línea el objetivo de reflotar la nave. Con este contexto, el manifiesto se interpreta como un movimiento de los afines a Rovira para que Junqueras desista de su intención de volver a coger el timón de Esquerra en el congreso que hay convocado el 30 de noviembre.

Las personas

Más allá del mensaje que quiere transmitir, el manifiesto también ha obligado a los militantes, y sobre todo a los rostros visibles de la formación, a tomar partido por un bando por el otro. A significarse si están con el 'rovirismo' o con el 'junquerimo'. Viendo las más de 400 firmas que por ahora han apoyado el texto, se evidencia que Rovira controla el aparato del partido y los resortes de poder institucional que aún le quedan.

Así, el manifiesto tiene tres grandes tipos de apoyos para Rovira. En primer lugar, el del núcleo de poder de la Generalitat: hay consellers y exconsellers -Laura Vilagrà, Roger Torrent, Natàlia Garriga, David Mascort, Manel Balcells, Ester Capella, Meritxell Serret, Teresa Jordà y Ernest Maragall- y altos cargos del Palau -Sergi Sabrià, Helena Ricomà, Núria Cuenca y Xavier Bernadí-. También controla la Ejecutiva del partido con apoyos como el de Marta Vilalta, Raquel Sans y Marta Vilaret y, finalmente, tiene la simpatía de representantes de la vieja guardia como Joan Puigcercós, Joan Riado, Xavier Vendrell, Josep Huguet y Joan Manuel Tresserras.

Las ausencias en la lista de firmantes también definen por omisión los apoyos de Junqueras, que se intuían pero no estaban confirmados. Así, se clarifica que aún mantiene algún apoyo en el Govern -Joan Ignasi Elena-, en Madrid -Gabriel Rufián y Joan Capdevila- y en el partido -dirigentes como Pau Morales, Oriol López y Juli Fernández-.

Hay un desequilibrio favorable a Rovira entre los rostros conocidos que apoyan a la secretaria general y los que apoyan a Junqueras. Pero el exlíder de ERC confía en contar con el militante de pie, el que no tiene rango. Al fin y al cabo son estos los que decidirán a quien entregan el partido en el congreso de otoño. De hecho, fuentes próximas a Junqueras sostienen que el manifiesto lo impulsa "la aristocracia" del partido, los que pisan "moqueta". Una forma de reivindicar que no representa a los afiliados.

Los reproches

Algunos de los firmantes han tratado de quitar hierro a la orientación 'rovirista' del manifiesto. Entre ellos el alcalde de Manresa, Marc Aloy, la exdiputada Alba Camps o el vicepresidente de la Diputación de Barcelona, Dionís Guiteras. Camps ha dicho que era un texto que "surgía de las bases" y Guiteras ha deseado que tanto Rovira como Junqueras "avalen el manifiesto" para luego "cerrar el debate de nombres" y ponerse a trabajar para "la ERC que necesita el país". Pero en ese momento las espadas ya estaban en alto, más que nunca desde que estalló el conflicto.

Para el 'junquerismo' no es creíble la versión de que el manifiesto haya surgido por generación espontánea de las bases. "Los manifiestos no sirven para obtener fuerza interna, sino para debilitarnos como partido", lamenta un 'junquerista'. Algunos incluso han exteriorizado su malestar en público, como el exdiputado de ERC en el Congreso Joan Tardà, que ha lamentado que la renovación de ERC "no exige necesariamente tirar a Junqueras a la papelera". Un 'rovirista' se defiende así: "Teníamos que movernos ante las maniobras constantes" de la otra parte. Un cisma de manual.

Hasta hoy ERC vivía una crisis más o menos soterrada que, tras el manifiesto, ya es imposible de disimular. Y no es el único frente que tiene abierto el partido. Los republicanos deberán afrontar su conflicto interno en paralelo a la negociación de la investidura con el PSC.

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