Política

Unos 300 militantes de ERC piden una "renovación de la cúpula" en un manifiesto que firman consellers y exlíderes del partido

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El presidente de ERC, Oriol Junqueras, y la secretaria general, Marta Rovira, en una imagen reciente.

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, y la secretaria general, Marta Rovira, en una imagen reciente. / MARC PUIG / ERC

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Unos 300 militantes de ERC han firmado un manifiesto en el que piden una "renovación general de la cúpula dirigente". El texto reclama conducir el partido hacia un modelo "más coral y colectivo, transparente y con mayor participación de la base, la estructura territorial y los activos municipalistas". Hace un llamado a diseñar para el congreso del 30 de noviembre un "proceso de renovación". El texto, que ha adelantado 'Nació' y al que ha tenido acceso ACN, lo firman la vicepresidenta, Laura Vilagrà; los consellers Roger Torrent, Ester Capella y Manel Balcells; Sergi Sabrià; Teresa Jordà, Ernest Maragall; Joan Puigcercós, Ernest Benach, Alba Vergés, Marta Cid, Marina Llansana, Oriol Amorós, y varios diputados, senadores y cuadros territoriales actuales.

El manifiesto se publica justo un mes después de la ejecutiva extraordinaria que terminó con el anuncio del presidente de ERC, Oriol Junqueras, de dimitir temporalmente del cargo, y de Marta Rovira, quien explicó que dejaría la secretaría general después del congreso del 30 de noviembre. Entonces apenas habían pasado dos días desde que el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès —ya en funciones— anunciara que abandonaría la primera línea política, al día siguiente de las elecciones al Parlamento del 12 de mayo.

También lo firman otras personalidades de ERC como Xavier Vendrell, Joan Manuel Tresserras, Joan Ridao o Josep Ma Reniu; 14 alcaldes y alcaldesas como Lluís Puig, Alba Pérez, Marc Aloy, Carlos Brull, Marc Candela, Núria Casanovas, Josep Casasses, Agustí Comas, Enric Forcada, Eloi Hernández, Nil Papiol, Sandra Marco, Jordi Parent, o Jordi Verdú. También hay decenas de concejales.

El texto publicado este domingo constata que el país "ha cambiado". Y que, por eso, la reflexión "profunda" y la entrada de "aire fresco" a ERC son "imprescindibles". Los firmantes consideran que el congreso del 30 de noviembre es una "ventana de oportunidad" para culminar la "revisión" que el partido tiene la "responsabilidad histórica" de asumir para liderar el rearmamento estratégico del independentismo y el catalanismo soberanista republicano de base popular, tal como defienden.

A continuación, el texto menciona uno de los conceptos que ya había utilizado Rovira cuando defendía una "transición tranquila". El manifiesto defiende que es "imperativo" repensar y modernizar la organización para fortalecerla. "Una ineludible transición interna tranquila debe ser la semilla para un nuevo impulso que dibuje un futuro inmediato ganador. Con generosidad, apertura y voluntad inclusiva y no excluyente. Con unidad interna y contando con el enorme capital político acumulado en los últimos años", continúa el texto.

El manifiesto que firman unos 300 militantes de ERC también considera "urgente" emprender una renovación política que, a partir del testimonio de las "victorias ideológicas" impulsadas por ERC, conduzca a nuevos consensos sociales amplios para el ejercicio del derecho a la autodeterminación. Por ello, los firmantes añaden que Esquerra debe liderar los espacios de reflexión estratégica para ponerla al servicio del conjunto del movimiento independentista y de la resolución democrática del conflicto político con el Estado mediante la negociación y el referéndum.

Habrá que ver a partir de ahora cómo se posicionan respecto al manifiesto figuras como la propia Rovira o el presidente Aragonès.

Pugna interna

Junqueras oficializó su dimisión temporal como presidente de ERC el lunes pasado. Desde entonces, Rovira asume las funciones de la presidencia del partido hasta el congreso del 30 de noviembre, donde ella dejará el cargo. Junqueras, a su vez, se ve con fuerzas para presentarse a la reelección a la presidencia. De hecho, también aspira a ser cabeza de lista gracias a la amnistía, una vez vuelva a estar habilitado. Esta pugna por quién liderará ERC a partir de diciembre ha provocado múltiples movimientos en las últimas semanas, que interfieren tanto en las negociaciones para la investidura del próximo presidente del Gobierno, como en la gobernabilidad de Barcelona.

Por un lado, Junqueras se ve con fuerzas para presentarse a la reelección en el congreso del 30 de noviembre. Ahora se dedica a buscar el "aval renovado" de las bases republicanas, no renuncia "a nada", y da por hecho que se presentará a la reelección para presidir ERC. Su dimisión es, pues, solo temporal, porque está "dispuesto" a ayudar al partido "tanto como sea posible". Si cree que tiene un "aval explícito y renovado" de las bases, Junqueras se presentará a la reelección en el Congreso Nacional del 30 de noviembre.

Junqueras, además, entiende que tanto Aragonès como Rovira quieran apartarse, y que de alguna manera son "coherentes" si lo hacen. Por un lado, por los malos resultados de Aragonès el 12-M y, por otro, porque Junqueras sí ve a Rovira corresponsable del desgaste de los últimos años, porque ha apoyado siempre al presidente de la Generalitat, ahora en funciones. En cambio, en este contexto, Junqueras no se siente responsable ni de los éxitos ni de los fracasos del mandato de Aragonès. De hecho, el presidente del partido considera que no ha formado parte de ninguna de las decisiones que se han tomado en Palau, incluida la de adelantar las elecciones catalanas. Pero tampoco de otras decisiones internas del partido, como los nombres de la ejecutiva actual o de las listas electorales.

Esta visión choca con lo que explica el sector más cercano a Rovira y Aragonès. Este entorno desaprueba que Junqueras impusiera y vetara algunos nombres en las listas del 12-M, incluido el de algún conseller que Aragonès quería incluir en su candidatura. Que, incluso, Junqueras haya estado "criticando y desacreditando" al cabeza de lista y presidente de la Generalitat en varios encuentros en los últimos meses, también durante la campaña de las catalanas. O que Junqueras acusara reiteradamente a dirigentes —y trabajadores— del partido de intentar invisibilizarlo en los medios.

Junqueristas y roviristas

Aún no se sabe quién liderará la nueva etapa de ERC. Solo que Rovira no quiere tener ningún cargo. Pero los dos equipos del tablero de ajedrez ya están bastante situados. En el equipo de Junqueras hay un núcleo reducido en cantidad, pero con cierto peso en la estructura de ERC, como Pau Morales (secretario de organización) o Juli Fernàndez (secretario general adjunto). También cuenta con el portavoz en Madrid, Gabriel Rufián, o el diputado Joan Capdevila; el negociador Oriol López; el consellerJoan Ignasi Elena; el presidente del Puerto de Barcelona, Lluís Salvadó; cargos locales como Eva Baró (Barcelona) o Carles Comes Marco (Lleida).

Por su parte, Rovira cuenta con nombres de confianza como el mismo Aragonès —aunque quiera dejar la "primera línea política"—, o cargos del Gobierno como Laura Vilagrà, Ester Capella, Roger Torrent, Tània Verge o Sergi Sabrià. Se pueden sumar figuras más del entorno de Aragonès, como Carles Campuzano, Núria Cuenca, Natàlia Garriga o Natàlia Mas. Además de Palau, el 'rovirismo' también cuenta con figuras clave en la estructura del partido como la adjunta a la secretaría general y portavoz, Marta Vilalta; o la también portavoz Raquel Sans. En el Parlamento destaca la figura de Josep Maria Jové, presidente del grupo en la última legislatura. Entre los peones hay nombres destacados como Laura Vilaret o la portavoz en Madrid, Teresa Jordà. Así como la exconsellera y presa indultada Dolors Bassa, o la expresidenta del Parlamento y exlíder de la ANC, Carme Forcadell.