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Nueva legislatura

Illa pide a los diputados del PSC "contribuir a la dignidad" del Parlament

Salvador Illa: "La 'sociovergencia' no es imposible, pero no sé si es el mejor momento"

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El líder del PSC, Salvador Illa, presidiendo la reunión del grupo del PSC en el Parlament

El líder del PSC, Salvador Illa, presidiendo la reunión del grupo del PSC en el Parlament / ACN

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Sara González

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Barcelona
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Dejar de ser el jefe de la oposición para convertirse en el nuevo president de la Generalitat. Con ese cometido, el líder del PSC, Salvador Illa, ha vuelto a pisar este martes el Parlament como ganador de las elecciones del pasado 12 de mayo. Lo ha hecho para reunir a su grupo, que ahora cuenta con 42 diputados, y prepararlo para unas negociaciones de investidura que se prevén largas y complejas, pero que tienen una primera estación: el 10 de junio, fecha en la que se constituirá la Mesa y se elegirá la presidencia de la institución. Será justo el día después de las elecciones europeas y para entonces se sabrá si hay algún principio de pacto o no que pueda desbrozar el camino de la gobernabilidad.

Aplaudido y con sonrisas de oreja a oreja, los parlamentarios -algunos de ellos, noveles- han recibido a un Illa que ha sacado pecho de haber convertido al PSC, de nuevo, en el "primer grupo" del Parlament, aunque esta vez con más ventaja que en la anterior legislatura. Sin embargo, el candidato ha arrancado la reunión con el mismo mensaje que trasladó hace tres años cuando se estrenaba por primera vez y ha pedido a los diputados "contribuir a la dignidad institucional" de la Cámara legislativa para "ayudar a recuperar" el rol de representar a toda la ciudadanía.

Una Mesa "plural"

A sabiendas de que para alcanzar la Generalitat tendrá que pactar, Illa hace constantes apelaciones a la "transversalidad", así como a pedir a los dirigentes socialistas que se guíen por el respeto y el "rigor" en su labor. No será un mandato sencillo, ni para formar Govern ni para gestionar un hemiciclo en el que, además de Vox, ahora habrá también otro partido de extrema derecha: Aliança Catalana. A la hora de configurar la Mesa que lleva la batuta de la institución, los socialistas abogan por que esté representada la "pluralidad" derivada de las urnas y que, por tanto, incluya al PP, que quedó en cuarta posición con 15 diputados.

Esa apelación no es baladí. Para los socialistas, si los independentistas no obtuvieron mayoría en las elecciones eso debería traducirse en que por primera vez en una década tampoco la tengan en el órgano que lleva la batuta en la institución, por más que la presidencia sea una pieza cotizada de las negociaciones. A la espera de cómo evolucionan las conversaciones, que todos los actores avisan que transcurrirán con "discreción" y en plena contienda europea, Illa no ha movido ni una ficha en la dirección de su grupo parlamentario.

Hasta nuevo aviso, todo seguirá como hasta ahora. De hecho, en la reunión ha estado flanqueado por Alícia Romero -número dos de la candidatura y hasta ahora portavoz en el Parlament- y Ferran Pedret, que en la anterior legislatura era secretario de la Mesa. También los diputados Raúl Moreno y Ramon Espadaler han ocupado sillas presidiendo la reunión. En función de si el PSC logra o no formar Govern, se alterará este esquema.

Todas las aritméticas abiertas

Por ahora, Illa mantiene abiertas todas las aritméticas posibles para conseguir su objetivo sin casarse con ninguna fórmula. "La sociovergencia no es imposible, pero no sé si es el mejor momento", ha asegurado en una entrevista en RAC 1 preguntado por la posibilidad de entenderse con Junts. Sí que ha sido más preciso, aunque sin descartar del todo el escenario, cuando ha afirmado que no cree que ser investido con el apoyo del PP "sea lo más adecuado" y que lo "más razonable es que las formaciones progresistas" sean los que permitan que gobierne, lo que se podría entender como una invitación a ERC y a los Comuns. Lo que sí que continúa descartando Illa es facilitar que Carles Puigdemont sea presidente.

También ha vuelto a deslizar un mensaje entre líneas a los republicanos al asegurar que "valora" desde la discrepancia los "hitos" logrados por el Govern de Pere Aragonès. Y es que los socialistas ven abierta la posibilidad de que el partido de Oriol Junqueras acabe apoyando su investidura para evitar una repetición electoral aunque finalmente se quede en la oposición. El guiño más claro de Illa hacia esta posible entente ha sido el hecho de comprometerse a impulsar acuerdos sellados por el actual ejecutivo en funciones, como el traspaso de Rodalies y la condonación de la deuda.

De hecho, ha reivindicado que él contribuyó desde la "discreción" a que estos pactos con el Gobierno fueran posibles. "Es tiempo de oficio político", ha asegurado a modo de 'leitmotiv' para encarar un debate que ha pedido que transcurra sin foco mediático para que pueda llegar a buen puerto, como pasó tras las elecciones generales del 23 de julio del año pasado y la investidura de Pedro Sánchez. Entonces, la piedra angular del pacto fue la amnistía.