Consecuencias de las elecciones catalanas

El PSOE da autonomía a Illa para explorar pactos y Sánchez toma impulso: "Estoy feliz"

"El Govern se decidirá en Catalunya: ni en Madrid ni en ningún otro sitio", advierten los socialistas a ERC y Junts

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Pedro Sánchez, junto a Cristina Narbona, María Jesús Montero y Ana Redondo, este lunes en la sede del PSOE.                                                                  este lunes en la sede del PSOE

Pedro Sánchez, junto a Cristina Narbona, María Jesús Montero y Ana Redondo, este lunes en la sede del PSOE. este lunes en la sede del PSOE / David Castro

Juan Ruiz Sierra

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Un día después del indiscutible triunfo de Salvador Illa en las elecciones catalanas, Pedro Sánchez ha reunido este lunes a los miembros de la ejecutiva del PSOE y les ha dicho en tres ocasiones: “Estoy feliz”. El presidente del Gobierno, según fuentes presentes en un encuentro que califican de “muy dulce”, se ha centrado en los resultados del PSC (42 diputados, con casi 200.000 votos, siete puntos y siete escaños más que el segundo, Junts), defendiendo que muestran un aval a su hoja de ruta frente a la crisis territorial. Lejos de dar alas al independentismo, como sostiene la derecha, la amnistía, los indultos y la mesa de diálogo entre el Ejecutivo central de la Generalitat está logrando que la pulsión separatista descienda. Con esta idea como principal mensaje, Sánchez ha evitado detenerse en los pactos que puede tejer ahora el líder de los socialistas catalanes. 

“El Govern se decidirá en Catalunya. Ni en Madrid ni en ningún sitio. Illa tiene toda la confianza para pilotar este proceso”, ha señalado después la portavoz del PSOE, Esther Peña. Más allá del respaldo al exministro de Sanidad, un dirigente muy cercano a Sánchez, la frase también supone una advertencia a ERC y Junts, grupos indispensables para que el Gobierno central apruebe leyes en el Congreso. En el PSOE, por tanto, descartan entrar en la ecuación catalana de los pactos. No intentará que republicanos y posconvergentes permitan una investidura de Illa a cambio de contrapartidas en Madrid.    

Los colaboradores de Sánchez minimizan las secuelas para la gobernabilidad en toda España de lo ocurrido el domingo en Catalunya. “Entendemos que no tendrán ninguna repercusión. El PSOE cumple sus acuerdos y estoy convencida de que el resto de grupos hará lo mismo. Además, no hay ninguna alternativa”, ha argumentado Peña. El mejor pegamento del bloque de investidura en la Cámara baja, formado por el PSOE, Sumar y todos los nacionalistas e independentistas, es “lo que hay enfrente, el PP y Vox”, reconocen fuentes de la dirección socialista. 

La idea ahora es aprovechar el feliz desenlace de las catalanas para tomar impulso ante las europeas del 9 de junio, unos comicios en los que la mayor parte del electorado vota más en clave nacional que de la UE. Es decir, será un nuevo duelo entre Sánchez y Alberto Núñez Feijóo. “En las europeas, el señor Feijóo se jugará el ser o no ser. El PSOE sale a parar la ola ultraderechista que recorre Europa”, ha señalado Peña. 

“Catalunya ha pasado página. Es hora de que el PP la pase también. Vuelvan a los consensos. Renovemos juntos el Consejo General del Poder Judicial. Este PP dijo que la amnistía no era otra cosa que un acto para que el presidente se perpetuara en el poder. Hoy esa mentira ha quedado en evidencia. El PSOE tiene un proyecto para España y el PP solo tiene un proyecto contra el PSOE”, ha continuado la portavoz, que se ha detenido, como el día anterior, en las “sedes vandalizadas”, los “compañeros agredidos” y los “bulos” en contra de la amnistía sufridos por los socialistas durante los últimos meses. “Otros de los grandes derrotados han sido aquellos que echaban combustible a esa máquina del fango”, ha dicho la portavoz. 

Manos libres

Así que ahora Illa tiene las manos libres para explorar los pactos. Todo se hará con calma, sin excesivas prisas, creen en el PSOE, donde el mensaje de autonomía del líder del PSC se combina con la tesis de que el acuerdo que permitirá su investidura pasará por ERC (20 escaños) y los Comuns (6). Las tres fuerzas suman 68 asientos en el nuevo Parlament, la cifra mínima de la mayoría absoluta. 

Pese a la advertencia de Pere Aragonès, candidato republicano, de que su partido estará en “la oposición”, en el PSOE se considera probable el acuerdo. En la cúpula socialista no ha causado ninguna sorpresa ni el anuncio de Aragonès de que abandonará la política, ni el deseo de Carles Puigdemont de presentarse a una investidura para la que no dan los números porque el independentismo ha descendido en apoyos respecto a 2021. “Illa es el que tiene la responsabilidad de abrir ese diálogo. Con ERC hay muchas cosas que nos unen para mejorar la vida de los catalanes. ERC jugará un papel determinante en ese diálogo. Vemos un horizonte de estabilidad en Catalunya”, ha concluido Peña.