Elecciones generales del 23 de julio

Sánchez reta a Feijóo a seis cara a cara para darle la vuelta a las encuestas y el PP se niega

El presidente del Gobierno necesita reactivar a su electorado, buscando el contraste con su principal rival

Los populares, que no quieren correr riesgos, rechazan el desafío: "España no está para excentricidades"

Sánchez propone un cara a cara semanal con Feijóo en los medios hasta el 23 de julio

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Juan Ruiz Sierra
Juan Ruiz Sierra

Periodista

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Marisol Hernández
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Pedro Sánchez tiene que arriesgar. Claramente por detrás de Alberto Núñez Feijóo en la mayoría de las encuestas, y con el ciclo político en contra tras la debacle que sufrió el PSOE en los recientes comicios autonómicos y municipales, el presidente del Gobierno necesita reactivar a su electorado, buscando el contraste con su principal rival y extremando las llamadas al voto útil, como si Sumar y Podemos no existieran. Este lunes, el líder socialista, siempre dado a los gestos audaces, ha propuesto algo que no tiene precedentes en la historia democrática española: celebrar seis cara a cara con Feijóo, uno a la semana, de aquí a las elecciones generales del 23 de julio, adelantadas por Sánchez tras la derrota sufrida por los socialistas en casi todos los territorios. El PP, a quien conviene una menor exposición porque va por delante, ha tardado muy poco en rechazar el desafío. "España no está para excentricidades", ha señalado el portavoz de los conservadores, Borja Sémper.

“Quiero que estas sean las elecciones de los debates democráticos. ¿Qué es lo que propongo? Que cada semana se celebre un debate cara a cara entre Feijóo y yo. No ponemos condiciones. Desde el mismo lunes, estoy dispuesto a contrastar con el candidato sus visiones y sus proyectos”, ha anunciado el jefe del Ejecutivo en un encuentro sobre los fondos europeos organizado por ‘Eldiario.es’. 

Porque la verdadera disyuntiva de la inminente cita con las urnas, ha argumentado Sánchez, es esta: “O Sánchez o Feijóo. Se pueden agregar otros matices, pero esta es la elección, solo hay dos presidentes posibles”. El líder del PSOE, por lo tanto, evita cualquier tándem con Yolanda Díaz, a la que solo le quedan cinco días para alcanzar un acuerdo con Podemos dentro de su candidatura, llamada Sumar.

El malestar de Yolanda Díaz

Según su visión, él es el único que puede parar la llamada “ola ultraconservadora” del PP y Vox, y la mejor manera de plasmarlo son los cara a cara, una propuesta que cuenta con la oposición de Díaz. "Quien crea que el futuro de España se resume en una foto de Pedro Sánchez y Feijóo está fuera de la realidad de nuestro país. El bipartidismo es el pasado. Vamos a seguir sumando para construir el futuro", ha reaccionado en Twitter la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo.

Sánchez no rechaza otros debates con el resto de aspirantes, algo que él mismo ha recordado a Díaz, durante la comparecencia que ha protagonizado un par de horas después, en la Moncloa, junto al primer ministro de Suecia, el conservador Ulf Kristersson. Pero los cara a cara tendrían absoluta prioridad. De momento, la Moncloa ha recibido cuatro propuestas de este tipo por parte de distintos medios de comunicación: Mediaset, Atresmedia, Prisa y RTVE. Todas están aceptadas, ha dicho el presidente. “O Sánchez o Feijóo”, ha insistido Sánchez, intentando desmontar la disyuntiva planteada por el PP, que es “o Sánchez o España”.

“Es un eslogan peligroso. Es tanto como acusar a todos los votantes socialistas de ser antiespañoles. Estoy convencido de que los votantes del PP y Vox tienen su forma de querer España, muy distinta a la nuestra. El PSOE es el único partido que lleva en sus siglas el nombre de España. En amor a España no nos van a ganar. Creemos que la mejor España es la que crece, la que salva Doñana y protege el Mar Menor, la que lidera a nivel mundial las energías renovables, la que no rehúye los problemas, la que protege a los españoles, la que crea empleo, la que reparte el crecimiento, la que construye su unidad en el reconocimiento a la diversidad, la que reconoce los mismos derechos a las mujeres, la que reparte los esfuerzos con justicia. Tenemos distintas visiones de España, pero todos somos España. Sostener lo contrario es serio, grave y peligroso”, ha insistido Sánchez, ya en modo claramente electoral.

La defensa de los cara a cara con Feijóo que ha llevado a cabo Sánchez este lunes, sin embargo, choca con la estrategia que la Moncloa mantuvo en las primeras elecciones generales celebradas en 2019. El presidente del Gobierno intentó entonces incluir a Vox a toda costa. En los prolegómenos de los comicios de abril el PSOE apostó por debates con el resto de candidatos: además de Sánchez, Pablo Iglesias, Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal. Se defendió la inclusión del líder de la extrema derecha, a pesar de que esta formación no tenía representación parlamentaria. No pudo hacerse porque lo impidió la propia Junta Electoral Central. "Esta es otra campaña", se defienden los colaboradores de Sánchez.

La pretensión de contrastar con el líder del PP, en cualquier caso, no es nueva. La Moncloa la ha explotado durante los últimos meses. Tras el ascenso del gallego a la cúpula popular y la mayoría absoluta de Juanma Moreno en Andalucía, en julio de 2022, el PP se puso por delante en las encuestas. Eso impulsó una estrategia para "desmontar" a Feijóo y hacer ver a la opinión pública que ni era un dirigente moderado ni un buen gestor, según los socialistas. 

Una de las fórmulas empleadas fueron los debates monográficos en el Senado, donde Sánchez entró directamente en el cuerpo a cuerpo. Antes de la debacle del 28M, la sensación en la cúpula del PSOE y en el Gobierno es que les había dado resultado porque la imagen pública de Feijóo se debilitó, también por algunos errores propios y desconocimiento de asuntos esenciales. Esa supuesta debilidad, tanto en política internacional como incluso en temas económicos, es que la Moncloa quiere ahora exprimir, a la vez que permite que Sánchez venda su gestión. "Vamos a hacer una campaña en positivo", ha subrayado el candidato socialista.

La negativa de los conservadores

Pero la iniciativa de celebrar un cara a cara a la semana ha tardado poco en quedar en vía muerta. El PP, que va por delante de las encuestas y no quiere correr ningún riesgo, ha cerrado rápidamente la puerta. "Estamos convencidos de que España no está para excentricidades. Entendemos la ansiedad de Pedro Sánchez, pero le pedimos calma. España no necesita siete debates, quien los necesita es Sánchez", ha señalado Sémpre tras la reunión del comité de dirección de los conservadores. Aun así, el PSOE no tira del todo la toalla. "Vale que diga que seis cara a cara no. Pero tres sí. O los que quiera", señalan en la cúpula socialista.

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"Debatir no es nunca una excentricidad", ha contestado Sánchez desde la Moncloa, junto al sueco Kristersson, durante una comparecencia en la que ha defendido que el adelanto electoral no afectará a la presidencia española de la UE, que comienza el mes que viene y se prolongará hasta finales de año. El PSOE explotará a partir de ahora esa presunta voluntad de Feijóo de "esconderse", explican en el partido. "Los próximos años van a ser complejos, difíciles -ha insistido Sánchez tras conocer el rechazo del PP a los seis cara a cara-. Vamos a tener que hacer frente a las consecuencias de la guerra y también tenemos desafíos propios, así que cuanto antes clarifiquemos qué camino toma España, mejor será para los ciudadanos. Si queremos clarificar, lo que debemos hacer es debatir: democracia es debatir, conocer los proyectos políticos, contrastarlos en base a argumentos no a bulos, monólogos y descalificaciones".

Y entre esos "bulos" se encuentra uno publicado en los últimos días: que el adelanto electoral obedece en realidad a que quiere buscarse cuanto antes una salida profesional, como próximo secretario general de la OTAN. "Todo eso es desinformación", ha insistido Sánchez. Y para combatirlo, ha concluido, son necesarios los cara a cara.