Elecciones 23J

El PSOE cree que le ha perjudicado más la "toxicidad" de Podemos que ERC y Bildu: "Ha sido un desgaste continuo"

Consideran que el Gobierno de coalición ha sido una lastre y apuntan a las rebajas de penas a delincuentes sexuales de la ley del 'sólo sí es sí' como uno de los principales errores

Las ministras Ione Belarra e Irene Montero escuchan a Pedro Sánchez en el Congreso.

Las ministras Ione Belarra e Irene Montero escuchan a Pedro Sánchez en el Congreso. / José Luis Roca

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Marisol Hernández

No existe una sola razón de fondo que explique el varapalo que el PSOE sufrió el 28M. La ola arrastra muchos motivos la mayoría latentes desde hace meses, esperando el momento propicio. Pero, entre todos ellos, los cuadros del partido destacan la coalición con Podemos como el que más daño les ha hecho, por encima incluso de los acuerdos parlamentarios con ERC y Bildu. Es el elemento que decenas de cargos socialistas consultados por El Periódico de España, del grupo Prensa Ibérica, admiten como el de "mayor toxicidad". Una erosión incesante que Pedro Sánchez intenta ahora abjurar con una llamada a la concentración del voto y una campaña emocional de confrontación total contra la ultraderecha.

En su reflexión sobre el resultado -Ferraz públicamente aún no la ha afrontado- confluyen muchas otras circunstancias. Desde el peso que tuvo la candidatura de Bildu con etarras, hasta asuntos de índole territorial a otros más profundos -inalcanzables para la Moncloa- como el malestar de la clase media o la incomodidad de que las ayudas sólo lleguen a los más desfavorecidos. Pero, si se trata de buscar un culpable, al margen del rechazo (el llamado 'antisanchismo') que provoca el presidente, los morados aparecen en todas las papeletas.

"Perdemos" por Podemos, admite sin contemplaciones un diputado, veterano del 'aparato', que avisa al PP de que "se prepare" para gobernar con unos socios, en referencia a Vox, como los que ellos han padecido. Cree que en este tiempo la Moncloa no ha medido bien el deterioro electoral que han provocado sus decisiones. Algunas de las más recientes como la eliminación de la sedición y el cambio en la malversación pero, sobre todo, el retraso de meses a la hora de reaccionar a la rebaja de penas y excarcelaciones a delincuentes sexuales que provocó la ley del 'sólo sí es sí'. "Nosotros lo veíamos pero ellos no", asegura con extrañeza. "Los del gabinete son listos" -Óscar López y Antonio Hernando-. "No entendemos por qué no lo veían", insisten, dando pábulo al llamado síndrome de la Moncloa, que acaba alejando a los presidentes y a sus equipos de lo que opina la calle.

El lastre que ha supuesto la convivencia institucional con Podemos se reconoce en toda la organización. "El jaleo ha sido toda la legislatura con Podemos y ha tapado la gestión, eso nos han destrozado", señala un dirigente territorial. "El Gobierno de coalición con ellos y algunos pactos", resume otro, que atribuye también algo de responsabilidad a los territorios. "En Extremadura", destacan, "la gente joven les ha visto toda la vida gobernando".

El deterioro de la ley del 'sí es sí'

Provocaron un "desgaste" del Ejecutivo "desde el principio", apuntan en otras regiones. Ha sido "continuo", subrayan, pero con la "traca final" del sí es sí como el tema que ha producido un mayor deterioro. Tanto las consecuencias de la ley, como el enfrentamiento público con Podemos por la reforma, y el hecho de que en ningún momento se les haya parado los pies. Ni en este asunto ni en otros. "Se les ha consentido prácticamente todo".

"Ha sido horrible", defiende una parlamentaria, sobre todo por "las niñas", como llaman en el PSOE a las ministras Ione Belarra e Irene Montero, en alusión a las dificultades para consensuar con ellas. "Se ha cumplido lo que dijo Sánchez de que no dormiría con ellos en el Gobierno". Pero no sólo eso, sostienen. También ha tenido su efectos los acuerdos parlamentarios con Bildu. Más, consideran, por el impacto que la inclusión de terroristas en las listas de los abertzales tuvo al principio de la campaña. "Si tuviera que hacer un cálculo ha sido un 60/40", a favor de Podemos, declara otro cargo.

Las personas consultadas destacan menos a ERC en esta ecuación porque, a diferencia de Bildu, no estuvieron esos días en primer plano. Aunque, relatan desde una comunidad, los pactos con independentistas catalanes y vascos "aparecían en los (sondeos) cualitativos" que manejaban. Es que, razonan, el votante moderado "no lo soporta". "La utilización que el PP y Vox han hecho de las listas de Bildu en la campaña les ha revuelto". Y ese marco nacional, subrayan, se ha impuesto a la gestión de las autonomías y ayuntamientos. "Han encuadrado bien la campaña contra el PSOE".

¿Y si también ha fallado la gestión?

"Hay un antisanchismo evidente" en el resultado del 28M que, prosiguen, "ha calado" y que "la derecha ha instalado" y también ha existido una "planificación errónea" de Moncloa y de Ferraz para afrontar estas elecciones. Pero también hay cuadros socialistas que impugnan la propia gestión, no las medidas en sí mismas, sino el desconocimiento de lo que realmente preocupa a los españoles.

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"Vamos a recibir más de 70.000 millones de euros de fondos europeos, se va a reducir la inflación pero a la gente le sigue costando llegar a fin de mes", relata otro cargo. "Hay un malestar latente entre quienes tiene expectativas de mejora". Nosotros, continúa, "en realidad estamos en la élite, somos una burbuja pero hay personas que lo están pasando mal". Y no sólo son los que tienen menos recursos. "Divorciados, con hijos a su cargo, que les ha subido la hipoteca y tienen la sensación de que nadie les ayuda a ellos".

Todas estas impresiones recorren un PSOE que, a nivel territorial, sí está haciendo una evaluación serena y sin ánimo de revancha de lo que sucedió el 28M. En Ferraz, a falta de que desvelen un análisis más pormenorizado, la reflexión se centra sólo en lo cuantitativo. Defienden que la causa de la pérdida de poder institucional es el hundimiento de Podemos, que el PSOE ha aguantado porque el PP sólo les aventaja en casi 800.000 votos y que el error ha sido no entrar en el marco simplista de la derecha. Esta lectura, en cambio, es mucho más pormenorizada y realista en los territorios. "No hemos sumado voto moderado, tampoco voto progresista ni hemos rentabilizado la gestión del Gobierno", concluyen.