El tablero electoral

¿Los partidos nacionalistas están sobrerrepresentados en el Congreso? Verdades y mentiras

Las circunscripciones, el número de diputados que se eligen y el sistema electoral condicionan los votos necesarios para conseguir un escaño

Destacado sobrerrepresentacion

Destacado sobrerrepresentacion

Jose Rico
Francisco José Moya
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Durante el debate de la moción de censura de Vox, el fallido candidato a la presidencia del Gobierno Ramón Tamames repitió una docena de veces el mantra de que los partidos nacionalistas e independentistas están sobrerrepresentados en el Congreso por culpa de la ley electoral de 1977. Eso les permite a menudo disponer de la llave de la gobernabilidad y condicionar la actuación del Ejecutivo, pese a ser formaciones contrarias a la unidad de España y al pacto constitucional. Son proclamas habituales, sobre todo, de las fuerzas políticas conservadoras que se acentuaron cuando la irrupción de marcas como Podemos, Ciudadanos y Vox rompieron la tradición bipartidista y la era de las mayorías absolutas.

Pero, ¿qué hay de cierto y qué hay de mito en estas aseveraciones? ¿Es verdad que la ley electoral española beneficia a los partidos nacionalistas? Para comprobarlo, echemos un vistazo a los resultados de las últimas elecciones generales, en noviembre de 2019.

Los beneficiados

Los beneficiados

En el Congreso hay representados hasta 18 partidos. Si comparamos el porcentaje de votos que obtuvo cada formación en las urnas con el porcentaje de escaños que les correspondieron en la Cámara baja, observamos que, en efecto, varias fuerzas nacionalistas tienen una cuota de diputados en el hemiciclo por encima de la cuota de papeletas que recabaron en los comicios. Pero también comprobamos que los partidos más sobrerrepresentados, y gran distancia del resto, son el PSOE y el PP.

Los socialistas ganaron las elecciones con el 28% de los votos y 120 escaños, que son, en realidad, el 34% de los diputados del Congreso, seis puntos más. Los populares lograron el 20,81% de los sufragios y sus 89 parlamentarios representan el 25% de la Cámara, cuatro puntos más. Otras seis formaciones, todas de ámbito autonómico o provincial, salen también beneficiadas con el reparto de escaños, pero con diferencias entre votos y diputados que no llegan ni al 1%. Se trata de EH Bildu, Teruel Existe, Navarra Suma, PNV, Junts per Catalunya y Coalición Canaria.

Los perjudicados

Los perjudicados

Por el contrario, en las últimas generales, la ley electoral perjudicó a Ciudadanos, Unidas Podemos y Más País. El partido de Inés Arrimadas se quedó con solo 10 escaños, el 3% del Congreso, pese a haber conseguido el 7% de las papeletas, cuatro puntos menos. En el caso de los morados, el agravio fue de tres puntos al recibir el 10% de los diputados (35) con el 13% de los votos. En cuanto a la marca de Iñigo Errejón, la diferencia en perjuicio suyo es de un punto y medio.

Otro caso muy significativo es el del PACMA, el partido animalista que nunca ha logrado hacerse un hueco en el Congreso pese al importante saco de votos que obtiene. En noviembre de 2019 fueron 228.856 papeletas que quedaron sin representación, 11 veces más sufragios que los 19.761 que dieron un escaño a Teruel Existe, más del doble de apoyos que Navarra Suma (que logró dos escaños) y más del triple que el Partido Regionalista de Cantabria (que arañó un diputado). Otra comparación llamativa: ERC consiguió 13 escaños con 874.859 votos y Cs obtuvo 10 diputados con 1.650.318 papeletas.

El factor clave

El factor clave

¿Por qué se producen las distorsiones anteriores? El factor clave es la circunscripción electoral, que en las elecciones generales es la provincia. Para garantizar la representatividad territorial en el Congreso, el número de escaños asignados a cada provincia no es proporcional al número de habitantes, por lo que los territorios menos poblados tienen más diputados de lo que les correspondería por población, y viceversa. Por eso el 'precio' en votos de los escaños varía mucho según el territorio. Mientras en Madrid se necesitan 96.175 votos para conseguir cada uno de los 37 escaños en liza, en Teruel bastan 24.765 por cada uno de los tres escaños. Mientras en Barcelona hacen falta 91.472 votos por cada uno de los 32 diputados en juego, en Soria solo se requieren 23.449 votos para cada uno de los dos diputados.

En consecuencia, las formaciones que se presentan (y, por tanto, tienen el voto muy concentrado) en pocas circunscripciones, como las fuerzas nacionalistas, necesitan menos votos para lograr un escaño. En cambio, los partidos que concurren en toda España requieren de un número mucho mayor de apoyos repartidos por todo el país. Si no es así, como le sucede a Más País y a Ciudadanos, se ven penalizados. En las últimas elecciones, cada escaño le 'costó' a Más País 192.142 votos y a Cs, 165.031, frente a los 19.761 que le 'costó' a Teruel Existe o los 49.539 de Navarra Suma.

¿Y con otras circunscripciones?

¿Y con otras circunscripciones?

El sesgo del actual modelo y la importancia de la circunscripción se confirman si hacemos un ejercicio de política ficción. Tanto si las provincias repartiesen cada una el mismo número de escaños sin ningún tipo de ajuste por población como si la circunscripción electoral fuese más grande (por ejemplo, la comunidad autónoma o una circunscripción única estatal), PSOE y PP hubiesen obtenido en 2019 entre 10 y 18 diputados de los que cosecharon. Vox habría arañado tres escaños más, Unidas Podemos podría haberse anotado una decena más y Cs hubiese duplicado su representación actual. En cuanto a las fuerzas nacionalistas e independentistas, la mayoría de ellas, salvo la CUP, saldrían perjudicadas con circunscripciones más grandes.

¿Qué pasa en Catalunya?

¿Qué pasa en Catalunya?

Como en 44 años los partidos catalanes han sido incapaces de consensuar una ley electoral propia, las elecciones autonómicas se rigen también por la ley estatal, por lo que la distorsión de la proporcionalidad es idéntica. Por eso, desde 2015, el independentismo goza de mayoría absoluta en escaños pese a no tenerla en votos. En el Parlament actual, ERC, Junts y CUP suman el 54,81% de los diputados pese a que en las urnas sumaron el 48,46% de los sufragios. Seis puntos de diferencia.

Con los resultados de 2021, los partidos más beneficiados son Junts y ERC. Los posconvergentes tienen el 23,70% de los escaños del Parlament con el 20,24% de los votos, 3,5 puntos más. Y los republicanos tienen el 24,44% de los diputados con el 21,48% de los sufragios, tres puntos más. La sobrerrepresentación del PSC es de 1,2 puntos y la de Vox, de 0,4 puntos. Las otras cuatro formaciones están infrarrepresentadas, siendo Ciutadans y el PP las más perjudicadas.

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