Pacto de presupuestos

Los Comuns exprimen las contradicciones de ERC con los macroproyectos

El partido de Colau levanta la bandera del ecologismo frente a republicanos y socialistas con la mirada puesta en las elecciones municipales

El 'president' de la Generalitat, Pere Aragonès, y Jéssica Albiach, este miércoles en el Parlament

El 'president' de la Generalitat, Pere Aragonès, y Jéssica Albiach, este miércoles en el Parlament / ACN

Sara González

Sara González

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Cierto es que ha habido un pacto de presupuestos, pero también que se avecinan elecciones municipales. Los tres socios que han sellado el acuerdo, ERC, PSC y Comuns, venden las cuentas a su conveniencia con las disonancias que eso implica. Pero si hay una carpeta que chirría es justamente la de los macroproyectos, que republicanos y socialistas cerraron con eufemismos que se verán obligados a concretar en las próximos meses. Los Comuns, que sacan pecho de haber impedido que haya partidas para aumentar la capacidad del Aeropuerto, para la B-40 -ambos proyectos dependen del Estado- y para el Hard Rock, ya han empezado a exprimir lo que entienden como una debilidad de ERC y del PSC, los dos espacios con los que tienen voto fronterizo.

El partido de Ada Colau, que intenta apuntalar su presencia en algunos enclaves más allá de Barcelona, ya lleva semanas hurgando en las contradicciones que está asumiendo los unos y los otros para ondear que solo él es garantía de la defensa del ecologismo, después de que ERC asumiera que no compartía las obras de la B-40 pero cediera de todas formas para lograr desencallar los presupuestos con el PSC. Con esa vocación, la formación se implicará al más alto nivel con las manifestaciones convocadas el próximo domingo en Sabadell contra el cuarto cinturón y con la protesta que las entidades ecologistas han agendado el 4 de marzo en la capital catalana para alzar la voz contra los macroproyectos.

Y es que son conscientes de la inquietud de los dirigentes municipales de ERC, principalmente contrarios en los territorios afectados. También de que la defensa acérrima que hacen los de Salvador Illa de las grandes infraestructuras les permite señalar la "pinza" que hacen los socialistas con Junts.

El paradigma de esa estrategia lo encabeza el portavoz de Catalunya en Comú, Joan Mena, también alcaldable en Sabadell, una de las ciudades donde los Comuns depositan expectativas de crecimiento electoral. Si la semana pasada advertía de que el Govern corre el riesgo de ser recordado como el ejecutivo de los "macroproyectos fracasados", este lunes ha preguntado al 'conseller' de Territori, Juli Fernàndez, si estará detrás de la pancarta en contra de la B-40 como ha estado siempre, también cuando fue alcalde de la cocapital del Vallès Occidental. Que Fernàndez es el eslabón más débil por donde atacar en este caso lo tienen claro tanto Comuns como el PSC.

La dirección de los republicanos se ha visto obligada a responder que no participará de la protesta, pero otra cosa será lo que harán sus bases sabadellenses, abocadas a lidiar sobre el terreno con la contradicción que ha decidido asumir su formación a cambio de poder tener presupuestos de la Generalitat y poder continuar la legislatura. Y justamente la presencia o no de cuadros de ERC en las protestas será también un hilo del que tirarán los socialistas para advertir al 'president' Pere Aragonès que lo acordado hay que cumplirlo aunque tenga presiones de los suyos. Queda un mes para que expire el primer trimestre en el que debería firmarse el convenio de la B-40.

También Colau sacará punta a la bandera ecologista en su campaña contraponiendo su proyecto de ciudad con menos coches y más vías peatonales, defendiendo la limitación de los cruceros -pendiente está el impuesto que ultima el Govern a los grandes barcos- o poniéndose al frente de la oposición en Barcelona a la ampliación del Prat.

Cabe decir que de incomodidades no están exentos tampoco los propios Comuns, ya que tanto el futuro del aeropuerto como la conexión entre Sabadell y Terrassa con la construcción de la Ronda Nord dependen, en primera instancia, de que el Gobierno decida o no impulsarlos. Dos argumentos dan para dejar claro que ellos no tienen la última palabra: el primero, que la vicepresidenta Yolanda Díaz se ha posicionado desde el principio en contra y que trabaja para "bloquear" las partidas que se pretenda destinar a macroproyectos; y, el segundo, que al fin y al cabo son el socio minoritario en la Moncloa y que poco podrán hacer si la Generalitat es receptiva y no contraria a su construcción. Es por ello que emplazan al Govern a explicitar que se oponen a ellos.

En Sabadell, no; en Barcelona, ya veremos

Otra de los dificultades para los Comuns será explicar por qué en algunos municipios se puede pactar con el PSC y en otros no. El portavoz de Catalunya en Comú ha cargado contra lo que considera "negacionismo climático" de los socialistas. Y, si Mena ha argumentado que justamente por eso será "difícil" pactar con el PSC de Marta Farrés en Sabadell, Colau no tiene previsto descartar una reedición de la coalición con el PSC de Jaume Collboni a pesar de que este defiende la ampliación del aeropuerto del Prat. "Cuando la gente haya votado ya veremos qué pasa con los pactos", zanjan los socialistas.

En el Prat de Llobregat, uno de los pocos grandes bastiones que tienen más allá de Barcelona y donde el debate aeroportuario escuece especialmente, los Comuns se saben fuertes. Y también esperan revalidar alcaldías emblemáticas para el espacio, como la de Montcada i Reixac y Santa Perpetua de Mogoda, heredadas todas de ICV y en las que tiene un fuerte peso la reclamación de la mejora de las infraestructuras ferroviarias.

En estos momentos, suman 16 alcaldías en Catalunya y entre ceja y ceja tienen el objetivo de presentar hasta 200 candidaturas y crecer en representación en el área metropolitana, aunque también apuntalar los apoyos en Tarragona -donde agitarán la polémica por el Hard Rock- y Lleida, que este mandato les sirvió para entrar en el gobierno municipal de la mano de ERC aunque finalmente han acabado fuera.

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