Tragedia de la valla de Melilla

Marlaska comparece otra vez en el Congreso entre peticiones de dimisión de la derecha

Reconstrucción del visionado incompleto de vídeos a puerta cerrada: "Pero, ¿ya se acaba?"

Marlaska comparece otra vez en el Congreso entre peticiones de dimisión de la derecha
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Juan José Fernández

Que no se produjeron muertes en territorio español vuelve a ser el argumento principal de una nueva explicación que da este miércoles en el Congreso el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, por la avalancha que en la mañana del pasado 24 de junio provocó al menos 23 fallecidos en el paso fronterizo del Barrio Chino, entre Nador y Melilla.

El miembro más acosado del Gobierno comparece esta vez (la primera fue el 21 de septiembre) entre públicas peticiones de dimisión, formuladas este martes por el vicesecretario institucional del Partido Popular, Esteban González Pons, y el portavoz de Ciudadanos Miguel Ángel Gutiérrez, que le acusan de mentir sobre aquel trágico suceso.

Y ante la nueva andanada que le ha enviado la derecha, existen muchas posibilidades de que Marlaska haga dos cosas: por un lado, reprochar a sus detractores que no hayan querido ver la totalidad de las imágenes cuando las tuvieron a disposición, el pasado viernes, y considerar por tanto infundadas sus acusaciones. Por otro, alinearse con la Guardia Civil, incluso ofreciendo los medios jurídicos del ministerio, para intentar retratar así la ofensiva del PP. Este martes, González Pons había dicho que no descarta su partido ninguna medida si el ministro no dimitía.

Qué pasó tras la puerta cerrada

La comparecencia urgente de este miércoles en el Congreso viene precedida de una sesión informativa especial que se celebró el pasado viernes, en la que los diputados de la Comisión de Interior tuvieron a disposición la totalidad de las grabaciones de vídeo del asalto a la frontera de que dispone la Guardia Civil.

Fuentes presentes en aquella sesión, que fue a puerta cerrada, relatan a EL PERIÓDICO cómo se desarrolló, hasta que los diputados, por iniciativa de un grupo de ellos, decidieron terminar e irse llegada la hora de comer del viernes. Se fueron dejando casi dos tercios de horas de vídeos sin ver, para sorpresa de los periodistas que los esperaban fuera, y eso se convirtió en el detalle más llamativo de la jornada.

La salida anticipada de los diputados no estaba prevista ni por el presidente de la comisión de Interior, el exministro José Luis Ábalos, ni por los servicios de la Cámara Baja. De hecho allí, en una sala del edificio complementario del Congreso, se quedó casi intacto un cátering de sandwiches y bebidas que se había dispuesto con la idea de que los diputados hicieran un receso para comer y siguieran después analizando imágenes.

La sesión comenzó pasadas las nueve de la mañana, con una televisión instalada en la sala y, en torno suyo, el teniente coronel Arturo Ortega, jefe accidental de la Guardia Civil de Melilla cuando sucedieron los hechos, y un auxiliar de su unidad. Pasadas las dos de la tarde, una letrada del Congreso presente en la sesión propuso un receso para la comida, y varios diputados "dijeron que ya habían visto bastante, y que con lo que habían visto les bastaba". No estaban de acuerdo ni el PSOE, ni Unidas Podemos ni ERC.

Cuando los parlamentarios decidieron irse, aún quedaban cinco horas de grabación sin mostrar. El mando de la Guardia Civil, perplejo, preguntó: "Pero ¿ya se acaba?"

Cuando decidieron irse, aún quedaban cuatro horas y media de grabación sin mostrar. El mando de la Guardia Civil, perplejo, preguntó: "Pero ¿ya se acaba?"

El primero en salir fue el diputado de Vox Javier Ortega-Smith. En un receso para descansar a media mañana ya no volvió. Después se fue el portavoz de Ciudadanos, Miguel Ángel Rodríguez. Había anunciado al resto: "Tengo ejecutiva", y convocó a la prensa a las 13:30. Antes, se había ido también el diputado navarro Carlos García Adanero sin explicar el motivo.

Parar, rebobinar, acelerar

Antes de comenzar, el teniente coronel recordó a los diputados que no podían grabar nada con sus móviles. Vox le preguntó si había informado a responsables políticos, y Ábalos le paró la pregunta.

Arrancó la sesión revisando los vídeos que muestran a la masa de migrantes llegando desde las cercanías del monte Gurugú hasta la valla de Melilla. Esa parte discurre lenta, y provocó los primeros apuros. EH-Bildu y Esquerra preferían ir a las imágenes de la avalancha. "Empezaron a decir que aquello no aportaba nada. Quizá si se hubiese visto todo se podría haber reconocido a algún integrante de la marcha que luego aparece en la ruptura de las puertas...", cree uno de los testigos consultados.

Parecido nerviosismo mostraron los diputados cuando en la pantalla de la televisión aparecieron los vídeos de cámara fija de la valla, especialmente tediosos, en los que solo en una esquina se ve moverse a gendarmes marroquís. "¿Esto va a ser todo así?", preguntó sobre ese tramo el diputado abertzale Jon Iñarritu.

La mañana había comenzado con cierta tensión cuando la diputada del PP Ana Vázquez promovió una queja: la sala les parecía demasiado pequeña a un grupo de diputados. La televisión también se lo pareció. Una de las presentes dijo que en su casa tenía una más grande.

Durante la proyección, los diputados más a la izquierda veían heridos donde los otros grupos no los veían. Y cada parlamentario comentaba según sus intereses: la republicana Carvalho, por el material antidisturbios empleado por la Guardia Civil; el abertzale Iñarritu, por dónde pasa la linde fronteriza; y Ortega-Smith si eran suficientes los medios de que disponían los agentes.

El representante de Vox, Ortega-Smith, entre tanto veía sin hacer apenas comentarios, excepto cuando se veía llegara a los dos millares de migrantes hacia la valla, lamentándose de lo numeroso que era el aluvión.

La sesión discurrió sin apenas tensión entre los reunidos, salvo un momento en que a la diputada de Esquerra María Carvalho Dantas -que después se manifestó a seguir con el visionado por la tarde- le llamaron la atención sus colegas. "Estaba interrumpiendo constantemente con preguntas, y pidiendo que se rebobinara y se volvieran a poner momentos de la grabación. Uno de los miembros de la Comisión le dijo: "María, esta sesión no es solo para ti. Los demás grupos también queremos hacer preguntas".

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La secuencia más echada para atrás y vuelta a reproducir apenas dura 20 segundos y es el momento que se ha convertido en el corazón de esta polémica. Son imágenes del helicóptero de la Guardia Civil. Se ve a los migrantes forzando las puertas del recinto fronterizo con mazas y una radial. De repente la puerta cede, y tras ella se abalanzan decenas de personas, cayendo unas sobre otras.

Ese es el instante en torno al cual giran las especulaciones sobre si se produjeron muertos en territorio español, y también la reiterada negativa de Marlaska. En ese momento la cámara de la aeronave se fija en el dispositivo que, fuera, agrupa a los guardias civiles.