Conversación clave

El intermediario y la concejal que destaparon el 'caso Mercuri', juntos donde empezó todo

"Hicimos lo que teníamos que hacer, no debería ser visto como una heroicidad", sostienen Carme Garcia y Nicolás Giner una década después de que estallara el escándolo

El intermediario y la concejal que destaparon el 'caso Mercuri', juntos donde empezó todo

FERRAN NADEU

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Sara González

"Era política, me generaba desconfianza. ¿Qué haría con toda la información?", pensaba justo antes de tenerla enfrente. Él, arrepentido de haber formado parte de la trama y que pide ocultar su rostro, le había enviado un e-mail porque estaba dispuesto a tirar de la manta. "Creía que podía ser una trampa y decidí quedar en un sitio público", relata ella. Quedaban cinco días para la Navidad de 2009 cuando se encontraron cara a cara en una de las mesas del mítico Hotel Urpí de Sabadell. Doce años después, el empresario Nicolás Giner y la exconcejal de ICV Carme Garcia se reencuentran en el lugar donde empezó todo para conversar con EL PERIÓDICO DE CATALUNYA. De su conversación partió la investigación que acabó destapando el caso Mercuri, la macrocausa que estalló el 27 de noviembre del 2012 y que puso punto y final a 13 años de alcaldía de Manuel Bustos en Sabadell.

Ambos definen el clima previo a la confesión como "asfixiante". Giner relata cómo acabo siendo el "perrito faldero" del exconcejal del PP Jordi Soriano -a quien el sumario considera el principal beneficiario del cobro de comisiones- casi sin "darse cuenta de que se cometían irregularidades". Pasó de buscar terrenos para verter tierras a estar dentro de una red en la que vivía en primera persona cómo se pagaban comisiones a cambio de adjudicación de obra pública. Hasta que decidió salir de ella tras acusaciones de haberse quedado con dinero que no le correspondía, cosa que él niega. Empezaron entonces las amenazas, con llamadas o notas en el coche, que alcanzaban a su familia.

Garcia, por su parte, estaba "decepcionada" porque, a pesar de que había hablado con otros empresarios que le habían explicado lo que sucedía, nadie daba el paso de denunciar. Giner añade que, de hecho, lo que pasaba era 'vox populi', pero que los mismos que se quejaban "hacían la pelota" al alcalde para no quedarse sin su parte del pastel. "Hay que ir a Fiscalía", le dijo a Giner, a quien creyó definitivamente cuando detectó que "sufría" por su familia. Esta vez sí que pasó, aunque tras la denuncia vinieron casi tres años de investigación y de silencio en el que la exconcejal, a quien los miembros del "grupito" de Mercuri llamaban 'la puta', también sufrió amenazas, además del robo que se produjo en la sede de ICV. "Vivía con el alma en vilo porque no sabía en quién se podía confiar y en quien no", asegura Garcia.

Carme Garcia, durante la conversación con Giner el pasado viernes

/ FERRAN NADEU

La irrupción de los Mossos

El empresario estaba paseando a su perro cuando un amigo lo telefoneó hace justo 10 años para explicarle que los Mossos habían irrumpido en el Ayuntamiento de Sabadell. No le hacía falta preguntar por qué, lo sabía perfectamente. "Aunque no imaginaba que llegarían hasta aquí", admite. Si una cosa quiere subrayar Garcia, ya al margen de la política y que rompió el carnet ecosocialista en 2014, es que lo que hicieron no debería ser considerado una excepcionalidad. "No se trata de ser Robin Hood o Juana de Arco, hicimos lo que teníamos que hacer, estamos obligados a ello, no debería ser visto como una heroicidad", asegura. Antes de ser concejal, fue funcionaria.

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¿Ha pasado página Sabadell a la época que Mercuri dejó al descubierto? Responden casi al unísono: "No". Para muestra, un botón, apunta Giner: "Melquíades Garrido, el tío de Bustos e imputado en el caso, sigue presidiendo el gremio de constructores. Y el exconcejal de Urbanismo de entonces, Joan Carles Sánchez, no está imputado". Garcia, por su parte, lamenta que, después del impacto de los primeros años -el PSC cayó en las urnas en 2015 y recuperó la alcaldía en 2019-, hablar de la era Bustos sea casi como un tabú con el riesgo de caer en la "desmemoria". En Sabadell, asegura, no hubo unas "disculpas" ni un reconocimiento al "daño causado" por parte del PSC como sí que recuerda que sucedió con Núria Parlon cuando asumió la alcaldía de Santa Coloma de Gramenet después del escándalo del caso Pretoria.

Si una cosa destaca es cómo a partir del mandato del 2007 y hasta la caída del polémico alcalde todos los partidos, excepto el PP, se mantuvieron en la oposición, cosa que no pasó en el del 2003, cuando todos excepto la Entesa colaboraron con Bustos a pesar de que éste tenía mayoría absoluta. "Esto es clave para entender cómo se construyó un líder con control sobre toda la ciudad. Hay que hacer pedagogía para que no vuelva a suceder", apunta. Que la historia sigue viva una década después aunque con tupidos velos se hace evidente en una escena en la barra de Urpí al final del encuentro, cuando un vecino a quien Giner identifica como trabajador del ayuntamiento le suelta por lo bajini: "Chivato".