Crisis en la policía catalana

Elena insiste en que destituir al jefe de los Mossos era "necesario" porque frenaba la feminización

  • El 'conseller' de Interior, Joan Ignasi Elena, aclara que la elección de Sallent no es provisional y defiende que el cuerpo debe estar sometido a "orientación política"

El ’conseller’ de Interior, Joan Ignasi Elena, el pasado miércoles en el Parlament.

El ’conseller’ de Interior, Joan Ignasi Elena, el pasado miércoles en el Parlament. / FERRAN NADEU

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Guillem Sánchez
Guillem Sánchez

Redactor

Especialista en Sucesos, tribunales, asuntos policiales y de cuerpos de emergencias

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Sara González

El 'conseller' de Interior, Joan Ignasi Elena, se ha aferrado nuevamente a la bandera de la feminización para justificar ante la comisión parlamentaria de Interior la decisión de destituir al comisario jefe de los Mossos d'Esquadra, Josep Maria Estela, el pasado 17 de octubre. Lo ha hecho en un tono más conciliador del que usó el director general de la policía catalana, Pere Ferrer, un día después de su cese. Y además lo ha argumentado matizando que Estela compartía el objetivo de ampliar la cifra de mujeres presentes en el cuerpo pero no el "ritmo" que había impuesto la 'conselleria'. La oposición en bloque ha replicado que este argumento es tan solo "una excusa" ante una crisis que consideran cerrada en falso y que tiene sus raíces en el intento de "politización" del cuerpo policial.

"Se ha cuestionado mi decisión", ha proseguido Elena acerca de la elección de las cuatro comisarias para las seis nuevas plazas de comisario. El 'conseller' ha recordado que entre los ocho hombres y las cuatro mujeres tenían la misma puntuación del comité técnico que los había valorado previamente y que, por eso, y al tratarse de plazas de libre designación, se enrocó en que las cuatro serían comisarias y solo dos de los ocho candidatos varones restantes serian comisarios.

Elena, sin embargo, no ha hecho alusión alguna a la cuestión de fondo que motivó su elección: Estela había pedido que Eduard Sallent, su número dos, fuera apartado de la prefectura porque la confianza entre ambos estaba rota al asegurar el primero que el segundo mandaba más que él. En realidad, han quedado muchos interrogantes en el tintero sobre esta destitución que ha significado el sexto relevo de jefe policial y que ha sumido a la policía catalana en una nueva crisis institucional. Sí que ha dejado claro que la elección de Sallent no es provisional y que, por lo tanto, no será relevado por una comisaria a finales de año como inicialmente se había apuntado.

Mossos con "orientación política"

Elena, que ha insistido que la policía debe estar sometida a "orientación política", ha defendido que la decisión de echar a Estela ha sido "difícil" pero "necesaria" no solo porque frenaba el ritmo de feminización sino por la propia evolución que ERC prepara para el cuerpo. "Este Govern ha venido a transformar las políticas de seguridad. Acepté el encargo de cambiar cosas, no para apalancarme en el cargo", ha razonado antes de recordar que hasta la última promoción de nuevos comisarios –en el que han sido elegidas cuatro mujeres– había solo tres comisarias. Ahora serán siete. Solo el 21% del cuerpo son mujeres. "Es una situación injusta, una realidad que hay que cambiar", ha defendido.

Elena ha insistido también en que su decisión de substituir al mayor Josep Lluís Trapero por una prefectura más coral sigue vigente. Interior cree "en una dirección colegiada", en un trabajo en equipo, formada por tres o cuatro personas, que se complementen entre ellas. "A mi entender, las relaciones piramidales son antiguas", ha razonado sin aclarar si se refería a la prefectura anterior que lideraba el mayor Trapero y que también estaba integrada por tres tres personas. En realidad, la única diferencia es que para esta 'conselleria' la portavoz Montse Escudé forma parte de la prefectura.

Por eso ha defendido a Eduard Sallent, el número dos que ha sustituido a Estela y que ya fue comisario jefe entre junio de 2019 y noviembre de 2020, cuando fue relevado por un Trapero absuelto por la Audiencia Nacional. Y ha pedido para este y para la intendente Rosa Bosch –una de las nuevas cuatro comisarias– que se respete su honorabilidad.

Elena se ha defendido asimismo de las críticas que han llovido sobre la 'conselleria' a causa de la destitución de Estela, y que lo acusan de injerencias políticas, asegurando que provienen de la concepción que tienen los críticos de la institución de la Generalitat. "No existen las injerencias políticas y no las toleraré", ha asegurado. "Pero tampoco toleraré las injerencias policiales en aquello que es responsabilidad de la política", ha repetido. "Aquella persona que practique injerencias políticas en el ámbito policial, será destituida", ha prometido. "Los cuerpos de seguridad deben tener orientación política, quien defiende lo contrario lo que defiende es a un cuerpo que vaya por libre y no rinda cuentas. Los Mossos obedecen a un gobierno elegido democráticamente", ha concluido.  

La oposición, a la yugular

Prácticamente toda la oposición en bloque ha saltado a la yugular del 'conseller', a quien han transmitido que se la ha acabado al crédito. Le han afeado que no haya dado respuesta al motivo de fondo de una crisis en los Mossos que, lejos de resolverse, consideran que continúa latente y que nada tiene que ver con lo explicado públicamente. El argumento de feminización ha sido tildado de forma transversal como una "excusa" que "no cuela" para eclipsar que lo que está pasando en Interior es una "politización" del cuerpo.

En nombre del PSC, el 'exconseller' de Interior Ramon Espadaler ha lamentado que Elena no se haya planteado dimitir y ha insistido en que buscarán su reprobación porque los Mossos, bajo su batuta, están "menos cohesionados, son menos respetados, están más politizados y trabajan con menos estabilidad". Según el representante de los socialistas, es "difícil" estropear más cosas en menos tiempo" y ha hurgado en la "purga" de 36 cargos, entre ellos Trapero, con las que se estrenó en el cargo.

Espadaler ha argumentado que el modelo policial no se define poniendo y quitando comisarios, sino con el plan general de seguridad, caducado desde 2019. Eso mismo le ha recordado Junts, ubicado ya en el rol de la oposición. En este sentido, Elena ha afirmado que estará listo a finales de año y ha recordado a sus exsocios que tampoco ellos lo actualizaron pese a que estaban al mando de la 'conselleria' hasta el año pasado. Del toma y daca con los posconvergentes también ha destacado que la diputada Mercè Esteve lo haya acusado de no tener ni "rumbo ni proyecto". "Eso no lo decía hace 15 días", le ha replicado Elena.

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Junts ha definido la elección de comisarias como una "operación de márquetin". Incluso la CUP ha hurgado en que no es creíble que ese sea el motivo de la destitución de Estela. Los anticapitalistas han señalado que lo que se está produciendo es lo contrario de lo que señala el PSC: "Maniobras de fondo de comandos y sindicatos policiales ante cualquier intento de adoptar medidas de fiscalización de sus actuaciones".

Si se están produciendo injerencias policiales en la labor política es el interrogante que ha planteado la CUP, pero también los 'comuns', que han acusado a Elena de "desestabilizar" el cuerpo y de haberse equivocado desde el principio hasta provocar una "batalla campal" en los Mossos que se ha "cerrado en falso". Para Ciutadans la crisis se explica por la pugna por controlar el cuerpo y el cuerpo a cuerpo por la hegemonía independentista. De hecho, ha recordado los contactos de Sallent con Oriol Junqueras publicados por EL PERIÓDICO. El PP, por su parte, es el único que durante la comisión ha pedido directamente la dimisión del 'conseller'.