Crisis en la policía catalana
¿Qué está pasando en la cúpula de los Mossos d'Esquadra?
Interior asegura que se ha echado al jefe de los Mossos por taponar "la feminización" del cuerpo
Josep Maria Estela, el comisario cesado que se negó a ser un "espantapájaros"
Las batallas internas y la sombra de la injerencia política se entrelazan en la última gran crisis en la policía catalana

Imagen de los mandos de los Mossos.

El 'conseller' de Interior, Joan Ignasi Elena, ha destituido al comisario jefe de los Mossos d'Esquadra, Josep Maria Estela, tras nueve meses en el cargo. La decisión implica el sexto cambio de jefe en la policía catalana en solo cinco años. Estas son las claves que explican la crisis en la cúpula policial.
El major Josep Lluís Trapero es destituido en diciembre de 2021. Meses antes, Esquerra ha asumido por primera vez la dirección de la Conselleria d’Interior. En las etapas anteriores en las que había formado parte de gobiernos del Tripartit o con Junts, había delegado esa responsabilidad en otros partidos de las coaliciones. En primavera de 2021, sin embargo, decide asumir un reto que implica mandar a los Mossos d’Esquadra. Esquerra considera que Trapero le impide controlar el cuerpo policial y prepara su recambio, que anuncia días antes de Navidad y que justifica como una transición hacia un funcionamiento más coral. Diseña para ello una prefectura integrada por tres personas: Josep Maria Estela, Eduard Sallent y Rosa Bosch.
Una de las primeras decisiones que toma la prefectura es apartar al intendente Toni Rodríguez de la Comisaría General de Investigación Criminal (CGIC). La decisión coincide con la versión que procede del entorno de Trapero que denuncia que lo que de verdad quiere controlar Esquerra son las investigaciones del cuerpo catalán, que por primera vez en su historia ha escarbado con Rodríguez en la corrupción del Govern con casos contra Laura Borràs o Miquel Buch. Esa versión de los hechos señala, además, a Eduard Sallent como el instrumento que permite a Esquerra tener más acceso a las pesquisas en marcha. Toni Rodríguez recurre su destitución y argumenta que Sallent llegó a pedirle un atestado de la investigación judicializada a Buch.
En junio Josep Maria Estela se reúne con el ‘conseller’ Joan Ignasi Elena y le comunica que no puede seguir trabajando junto a Sallent. Considera que Sallent manda más que él porque junto al director general de la policía catalana, Pere Ferrer, toman decisiones de las que ni siquiera le informan. El plantón de Estela es una bofetada inesperada que descompone el plan para suceder a Trapero. Estela lo que está diciendo es lo que Interior había negado públicamente y que el entorno de Trapero, a quien Estela se ha acercado en los últimos meses, denunció tras su destitución. Elena responde a Estela que Sallent no se mueve de donde está porque goza de la máxima confianza de Interior.
La relación entre Estela y Sallent está rota y sigue deteriorándose. El diario El País informa de la situación y EL PERIÓDICO revela que la mayoría de mandos de los Mossos apoyan a Estela. La información eleva la tensión hasta un límite difícil de gestionar para el ‘conseller’ Elena, que además sufre problema de salud de los que se recupera poco a poco. Estela interviene para sofocar el incendio y manda una carta a los agentes en la que pretende sellar una paz con Elena, pero no con Sallent, a quien sigue queriendo fuera de la prefectura.
En el cuerpo existe malestar porque existe la sospecha de que Elena ya ha decidido que cuatro de los seis nuevos comisarios sean mujeres antes de que termine el proceso. Se lamenta que ello dejará sin nombramiento a hombres de dilatada trayectoria que también lo merecen. El pasado viernes, Elena confirma que las cuatro mujeres ascienden a comisarias y que se quedan fuera intendentes valorados por el cuerpo. Estela, consciente del malestar interno que suscitará, quiere negociar que sean tres mujeres y tres hombres. Pero Elena no cede. Estela se siente nuevamente desautorizado y, durante la discusión, recuerda que no puede seguir trabajando con Sallent. Elena le repite que Sallent no se toca. Estela le dice al ‘conseller’ que si no confían en su jefatura, deberían destituirlo y enviarlo a Lleida.
Este lunes Elena cita a Estela y le comunica que debe cesar en sus funciones y que, atendiendo su sugerencia, pasa a ser el nuevo jefe de la región policial de Ponent. Sallent es nombrado nuevo comisario jefe de los Mossos, un cargo que ya desempeñó hasta que fue substituido por Trapero al ser este declarado inocente por parte de la Audiencia Nacional, en otoño de 2020. El relevo de Estela, el sexto cambio al frente del cuerpo en cinco años, ha distanciado todavía más a Conselleria y Mossos. Los sindicatos y la oposición política interpretan lo ocurrido como la enésima injerencia política en la policía catalana. Interior, por su parte, habla de legítima "orientación política" y defiende la substitución de Estela porque taponaba "la feminización" del cuerpo.
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