RENOVACIÓN CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL

El primer fiscal anticorrupción de España: "Lo que está ocurriendo con el CGPJ es una forma de corrupción"

Jiménez Villarejo repasa la situación del poder judicial en España tras la no renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ)

El primer fiscal anticorrupción de España: "Lo que está ocurriendo con el CGPJ es una forma de corrupción"
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Alfonso Tremul / Iván Trigo

Carlos Jiménez Villarejo, el primer fiscal anticorrupción de la historia de España, atiende a EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, del grupo Prensa Ibérica, con motivo de su vista este miércoles a Zaragoza, donde presentará sus obras completas: Justicia-DemocraciaMemoria democrática y Corrupción y fraudes. Jiménez Villarejo tuvo un breve paso por el mundo de la política, pues en mayo de 2014 fue elegido eurodiputado por Podemos y, dos meses más tarde, presentó su renuncia.

¿Cómo explica usted la no renovación del Consejo General del Poder Judicial?

Es un fracaso de la cúpula del poder judicial. La solución justa sería que todo el consejo del poder judicial dimitiera y abandonara sus cargos de tal forma que no hubiera más remedio -políticamente hablando- de que se reuniera quien se tenga que reunir para llegar a un acuerdo en la constitución de un nuevo Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). La primera condición es que ya no exista físicamente, es decir, que ya no haya consejeros del poder judicial que estén cobrando un sueldo por no hacer nada, lo cual me parece un abuso de poder. Eso merece un reproche grave que debería conducir a la disolución inmediata por dimisión de la totalidad de los miembros del CGPJ.

Son tres años con el máximo órgano judicial en funciones...

Es evidente que no se puede consentir. No sé si hay mecanismos previstos en la Ley Orgánica del Poder Judicial; sería difícil encontrar el mecanismo necesario para que ese CGPJ dejara de existir, no como órgano, sino en su composición actual. El fin es que sea irremediable y absolutamente necesario volver a llegar al acuerdo para constituir uno nuevo una vez que los que estén ahora mismo hayan abandonado sus puestos y, por tanto, renunciado a todos los beneficios que de ellos se derivan.

"Me parece de una injusticia flagrante que esas personas estén ocupando un cargo público sin contenido alguno de funciones y responsabilidades"

¿Qué beneficios?

Son muchos, sobre todo, económicos. Me parece de una injusticia flagrante que esas personas estén ocupando un cargo público sin contenido alguno de funciones y responsabilidades en un país que atraviesa la crisis que atraviesa en tantos sectores sociales. Por decirlo vulgarmente, están agarrados a los sillones.

A efectos prácticos, ¿en qué se traduce?

Habría que tensar algunas respuestas, pero no está en mi mano resolverlas y no me corresponde a mí. Están cometiendo una ilicitud y, por tanto, debería dar lugar a que esa ilicitud fuera concluida.

¿Quiénes tendrían que tomar esa responsabilidad?

Yo creo que son los mismos miembros que componen el CGPJ. Son ellos los que están cometiendo la ilicitud de permanecer en unos puestos que no les corresponden porque ya ha transcurrido el plazo que fija ley para que permanezcan en esos puestos. Hay personas que se están enriqueciendo injustamente.

Usted que ha ejercido como fiscal anticorrupción, ¿es una percepción de la opinión pública o realmente ahora hay menos corrupción que antes?

Ahora hay la misma corrupción que siempre, aunque pueda verse menos o verse más. Lo que está ocurriendo con el CGPJ es una forma de corrupción.

"España sufre las consecuencias de la corrupción entendida como el aprovechamiento de los cargos públicos para el enriquecimiento"

Entonces, ¿es España un país corrupto?

Yo no he dicho que España sea un país corrupto, yo he dicho que España sufre las consecuencias de la corrupción entendida como el aprovechamiento de los cargos públicos para el enriquecimiento, que esa es la sustancia de la corrupción en definitiva. Creo que esa realidad justifica que la fiscalidad anticorrupción exista. Si no hubiera corrupción, esa fiscalía no existiría.

¿Cómo ha cambiado esta fiscalía?

Se creó porque la corrupción era enorme y ha tenido fases de altibajos muy diversos. La corrupción sigue estando presente en muchos sectores de la sociedad y de las entidades públicas ya sean ayuntamientos, autonomías o ministerios. Insisto: cualquier aprovechamiento de un cargo público para un enriquecimiento se llama corrupción. Hay organismos como el Consejo de Europa que hace unos años destacó a España como uno de los países más corruptos de la Unión Europea.

¿Qué puede llevar a la opinión pública a pensar eso?

Para que esa corrupción aflore y no esté oculta, hace falta que haya medidas que favorezcan todo esto. Para eso yo confío en que la fiscalía anticorrupción esté pendiente, actúe y reaccione ante cualquier síntoma de conducta corrupta, que es el aprovechamiento de los cargos públicos para el enriquecimiento personal o familiar.

¿Por qué no se detecta toda la corrupción que hay?

Porque el culo de las personas que rodean a todas que se aprovechan de su cargo para corromperse no se atreven a denunciarlo porque la denuncia les supondría un perjuicio.

¿La sociedad está concienciada en la lucha anticorrupción?

Hay que estimular a la sociedad en general, a los ciudadanos en su totalidad, para que contribuyan a denunciar cualquier signo de corrupción en cuanto lo detecten. Es lo que hasta ahora no ha ocurrido. Los pocos que se han atrevido, lo han pasado muy mal porque han sufrido represalias y sanciones administrativas porque no estaban protegidos. Conozco a personas que han sufrido eso, que han sido maltratadas a límites inconcebibles desde el punto de vista administrativo.

"El Estado debe inspirar confianza y que no sea un conjunto de corruptos, para entendernos"

¿Qué sería de una sociedad que no lucha contra la corrupción?

Estamos en una sociedad que si no reacciona debidamente ante tanta y tanta corrupción, se viene abajo desde el punto de vista moral y, sobre todo, desde el punto de vista moral-cívica, de creer en sus instituciones. Creo que falta confianza en las instituciones públicas porque no dan el ejemplo que deben dar, por ejemplo, con la corrupción y, particularmente, los partidos políticos. Ese paso es fundamental para limpiar la imagen del Estado y de allí que los ciudadanos se sientan satisfechos del Estado. El Estado le debe inspirar confianza y que no sea un conjunto de corruptos, para entendernos. Los partidos políticos deberían ser el mayor ejemplo de dignidad y de ética pública en España.

¿Lo son?

Honradamente, no.

En su carrera, también ha tenido un breve paso por la política. ¿Qué aprendizaje se lleva?

Estuve meses como Eurodiputado de Podemos en 2014. Fueron escasos meses como para que yo pudiera sacar conclusiones de la corrupción.

¿Cómo valora la situación de la izquierda a día de hoy?

Pienso que la izquierda tiene que estar en la línea que marcó el artículo 9 de la Constitución cuando dijo que la libertad y la igualdad de los ciudadanos sean reales y efectivas, no una proclamación retórica de la ley.

Para usted, ¿cuál es el valor de ese artículo 9?

La medida en la que vea que se está disminuyendo el paro, la pobreza o las situaciones de precariedad laboral. Al mismo tiempo que los que tienen el poder económico, que permanecen más o menos ocultos, sean conocidos y se revele su verdadera identidad y dónde tienen los capitales. Es un reto y ahora mismo yo no sé en qué nivel estamos.

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Ahora que presenta en Zaragoza sus obras completas, también tendrá un encuentro con la sociedad civil. ¿Qué espera de este encuentro?

Espero transmitir una posición más activa de la que hay por parte de los ciudadanos para tener los ojos bien abiertos. Y que cuando haya que denunciar, se denuncie.